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Absuelto de coacciones el jefe de la Policía Municipal en Lavapiés

Los jueces entienden que el mando no actuó de forma violenta

Juan Manuel González, a la entrada de la Audiencia Provincial el pasado 9 de mayo.
Juan Manuel González, a la entrada de la Audiencia Provincial el pasado 9 de mayo.

El exjefe de la Policía Local de Galapagar y actual responsable de la unidad de distrito Centro Sur de la Policía Municipal de Madrid, que incluye el barrio de Lavapiés, Juan Manuel González Muñoz, ha quedado absuelto de los delitos de coacciones y falsedad documental. Dos agentes le denunciaron por obligarles, supuestamente, a firmar un acta de denuncia contra una fiesta pública ilegal celebrada el 1 de enero de 2013 en una finca privada. Contra la sentencia cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

Los jueces de la Sección 15 de la Audiencia Provincial de Madrid han dictado la sentencia en un tiempo récord. La última sesión del juicio se celebró el lunes 28 de mayo y el fallo tiene fecha del día siguiente. Consta de siete páginas. El presidente de la sección, Luis Carlos Pelluz Robles, ha sido el ponente. Los magistrados consideran probado que Juan Manuel González y su segundo, José Valle Pérez, organizaron en diciembre de 2012 un dispositivo de vigilancia para evitar que se desarrollara una fiesta de Nochevieja en la finca Villasolita, en Galapagar. Valle y tres agentes de servicio se desplazaron a esta zona, pero no observaron ninguna celebración. Eso sí, comprobaron que pasaron varios coches por la zona, por lo que se desplazaron unos 400 metros.

Valle comenzó a redactar el acta de denuncia contra el propietario de la finca donde señalaba que sí había una fiesta. “Hizo constar los hechos que, según su criterio, se estaban produciendo, y que en su opinión acreditaban la existencia de una fiesta pública no autorizada. De este criterio discrepaban los otros agentes intervinientes”, recoge la sentencia. De hecho, los agentes que le acompañaban no firmaron el documento oficial, “pese a la insistencia de Valle, al considerar que el contenido de dichos documentos no se ajustaba a la realidad”.

Según los jueces, González habló con los policías por teléfono “conminándoles a firmar o atenerse a las consecuencias”. Pero estos no lo hicieron. Valle modificó el acta inicial y entregó al dueño de la finca una nueva en la que se suprimió que había menores en la fiesta bebiendo alcohol. El jefe de la policía acordó la apertura de expedientes disciplinarios contra los agentes. También les advirtió “de las posibles consecuencias que podría conllevar su conducta”, según la sentencia.

Los jueces rechazan que González cometiera el delito de falsedad documental ya que fue informado telefónicamente de las incidencias aquella madrugada y no tuvo ninguna participación en la redacción del acta. También lo descartan para Valle al entender que se consignó en el documento oficial “lo que directa e inmediatamente aprecia el funcionario actuante en el ejercicio de sus funciones”.

Los magistrados también han desestimado el delito de coacciones al no resultar acreditado que “Juan Manuel González Muñoz, en su condición de jefe de la Policía Local, conminó a sus agentes a firmar el acta, lo que estos rechazaron. No hay ninguna actuación ilícita por parte del jefe y no se ha determinado una conducta violenta. No puede tacharse de tal conminación las palabras de ‘atenerse a las consecuencias”, afirma la sentencia.

Los denunciantes también sostuvieron que uno de los agentes que estaba de servicio aquella noche había permutado meses después su plaza con otro agente de Tarifa (Cádiz) y que González le amenazó telefónicamente con revocar el cambio. Los jueces recuerdan que esta permuta había sido informada de manera favorable antes de que ocurrieran los hechos, por lo que no había posibilidad de intervenir en ella.

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