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Clérigos y laicos critican a Munilla por generar un “agujero” que supera el millón de euros

La Diócesis de San Sebastián puntualiza que el "déficit de gestión anual" se debe a los costes de mantenimiento de los centros de culto

El obispo de San Sebastián, José ignacio Munilla, junto a dos inmigrantes.
El obispo de San Sebastián, José ignacio Munilla, junto a dos inmigrantes.

Un grupo de curas, religiosos y laicos ha denunciado públicamente mediante un escrito que el obispo José Ignacio Munilla ha ocasionado "un agujero" económico que supera el millón de euros en la Diócesis de San Sebastián, además de "una pérdida de 700.000 euros en valores del Banco Popular", lo que habría obligado a los responsables del Obispado a "emprender una reestructuración de gran envergadura del patrimonio" eclesial. Esta remodelación consistiría en desprenderse de varios inmuebles emblemáticos y trasladar los servicios centrales de la diócesis y la propia vivienda del obispo a otras dependencias eclesiales. "Sería sencillamente una burla a la Iglesia de Gipuzkoa, suplantándola e ignorándola", advierte el sector crítico con el obispo.

La brecha abierta entre Munilla y el grupo de clérigos descontentos con él va agrandándose y no tiene visos de que ambas partes consigan cerrar las heridas. A las críticas que este colectivo ha dirigido contra la doctrina que imparte el obispo en sus pastorales y sus opiniones en contra del aborto, el matrimonio gay o la igualdad de género, se añade ahora al malestar que la gestión económica que la Diócesis guipuzcoana viene realizando desde que Munilla asumió el poder en enero de 2010. "No a espaldas de la diócesis", se titula el manifiesto redactado por el sector crítico.

La carta, de cuatro páginas de extensión, está suscrita por presbíteros, religiosos y miembros laicos de los consejos pastorales, comisiones económicas parroquiales y agentes de pastoral cuyas identidades no figuran en la misma, ni el número de personas que la han apoyado. El escrito da cuenta de una reunión del consejo presbiteral celebrada el pasado 22 de febrero, en la que el vicario general anunció que los responsables de la Diócesis de San Sebastián "están decididos a emprender una reestructuración de gran envergadura del patrimonio del Obispado", que estaría justificada porque lleva "varios años cargando con un agujero de un millón de euros para arriba cada año".

Entre los motivos que explican estas pérdidas económicas, la diócesis cita, por un lado, los 500.00 euros que anualmente destina al mantenimiento de su patrimonio y, por otro, "una pérdida de 700.000 euros en valores del Banco Popular". Los críticos exigen "la necesidad de claridad absoluta" sobre la situación económica del Obispado y hacen constar lo siguiente: "Al finalizar el servicio episcopal de monseñor Uriarte para dar paso a Munilla, nuestra diócesis contaba con fondos más que holgados, con un superávit que permitía afrontar el futuro sin problemas" Por ello, advierten de que el conjunto de la iglesia guipuzcoana "tiene el derecho a saber con absoluta transparencia qué ha sucedido estos últimos años en la administración de la economía diocesana".

Los firmantes solicitan que se realice "una auditoría externa que aclare la situación", además de recibir "información veraz y transparente sobre la venta de viviendas" en el centro de San Sebastián. Entre los planes que el equipo de Munilla tiene previsto poner en marcha para paliar este déficit económico figura, según se expuso en la reunión de sacerdotes, el traslado de los servicios centrales de la diócesis (un edificio de siete plantas) al Seminario diocesano, adonde también se desplazarían los curas jubilados que viven ahora en un inmueble del centro de la ciudad, cuyos pisos quedarían desocupados. También se prevé que el obispo Munilla cambie su residencia actual a "una vivienda y un despacho habilitados en el interior de la catedral" de Buen Pastor.

Los críticos sostienen que esta operación se ha esbozado sin "la más mínima aproximación presupuestaria" sobre los costes e ingresos que podría generar. "Lo más grave es, sin duda, ver que toda esta reestructuración se pretende acometer para resolver un grave déficit de origen no aclarado hasta el momento", exponen.

El Obispado de San Sebastián ha reaccionado con una nota que "el déficit de gestión anual de la Diócesis está motivado", entre otras cuestiones, por "el mantenimiento y conservación del patrimonio cultural y religioso de sus numerosos templos de culto". Y puntualiza que "el proyecto de reestructuración patrimonial persigue rentar una parte de nuestro patrimonio inmueble, para obtener los ingresos suficientes que permitan el mantenimiento del patrimonio religioso".

El comunicado de la diócesis incide en que realiza una gestión de su patrimonio "con criterios de profesionalidad, prudencia y trasparencia", por lo que lamenta "la irresponsabilidad del comunicado" del colectivo crítico y la "alarma gratuita e innecesaria que haya podido inducir".