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Los menores prueban las drogas cada vez más tarde pero aumentan su consumo

Sin embargo, en 2016 consumen más alcohol, cannabis y tabaco durante el último año que en 2014

La edad de inicio de los adolescentes a las principales drogas —alcohol, cannabis, tabaco y cocaína— se ha retrasado, y bastante, respecto a 2014, según un adelanto del nuevo estudio de consumo de drogas en menores al que ha tenido acceso EL PAÍS, el Estudes, que pregunta a los estudiantes de entre 14 y 18 años. Sin embargo, la incidencia del consumo en el último año aumenta para las tres sustancias más consumidas (alcohol, tabaco y cannabis). La proporción de ellos que se dan atracones de alcohol también crece: un 28,3% lo hace una vez al mes.

Unos adolescentes hacen botellón en un parque de la capital.
Unos adolescentes hacen botellón en un parque de la capital.

La edad de inició en el consumo de alcohol se ha retrasado unos dos meses respecto al estudio anterior, de 2014. Ha pasado de 13,9 años a 14,1. El consumo de cannabis, la segunda droga que prefieren (por encima del tabaco), se ha retrasado alrededor de un mes, de 14,9 a 15. Las primeras caladas se han pospuesto unos tres meses, pasando de 13,9 a 14,2. Y el consumo de cocaína se ha retrasado alrededor de medio año, de 4,7 años a 15,2.

Si comparamos estos datos con el estudio de hace diez años, el aumento de la edad de inicio es aun más espectacular en las tres primeras sustancias más consumidas. En 2006 los adolescentes probaban por primera vez el alcohol con 13,7 años, mientras que en 2016 lo hacen con 14,1. Las primera caladas de tabaco han pasado de darlas con 13,2 años a hacerlas con 14, 2 años, un año entero de retraso. En el caso del cannabis han retrasado su estreno medio año, de 14,5 años a 15.

Los menores prueban las drogas cada vez más tarde pero aumentan su consumo

“Vemos algunos datos positivos. Lo principal es el aumento de la edad de inicio”, dice Rosa Ramírez, subdirectora de Promoción, Prevención y Educación para la Salud de la Comunidad de Madrid. “Es importante que el consumo de drogas no se dé en edades tempranas”, continúa. “Cuanto más se retrase, mejor, pues podrá hacer menos daño”, sigue explicando Ramírez. “Tendrán más madurez, su sistema fisiológico estará más formado y su grado de dependencia será potencialmente menor”, afirma. “Y habrán estado menos tiempo bajo los efectos nocivos de estas sustancias”.

Pesa a este retraso, la inicidencia en el consumo en el último año ha aumentado y bastante. El porcentaje de menores que han probado el alcohol en los últimos 12 meses ha pasado de ser el 18,7% a situarse en el 21,1%. La proporción de ellos que ha probado el cannabis en el último año ha subido del 8,9% al 12%. Y los que han dado alguna calada han pasado del 7% al 10,8%. La cocaína es la única droga en la que se reduce el consumo en los últimos doce meses: pasa del 1,4% al 1,1%.

El consumo de alcohol, la sustancia que más toman, sigue estando en niveles muy elevados que preocupan a expertos, padres y autoridades. Si en 2014 uno de cada cuatro chavales se había pegado en el último mes un atracón alcohólico (es decir, un 26,7% había bebido al menos cinco copas en menos de dos horas en el último mes), en 2016 el porcentaje había subido al 28,3%.

“Es verdad que ha aumentado el consumo”, afirma Ramírez. “A nivel nacional también se ha producido un aumento. Posiblemente la crisis también jugó un papel en el anterior estudio de consumo, pues se tuvo que notar, y eso explicaría la subida actual”, aporta. “Esto lo que nos dice es que tenemos que continuar con las campañas de concienciación en edades tempranas”, afirma. “Y en las que más tenemos que trabajar son el alcohol, el tabaco y el cannabis, pues la diferencia de su consumo con el resto es abismal”.

4.300 encuestas

El estudio se ha elaborado con encuestas realizadas a 4.300 alumnos de la Comunidad en 91 centros educativos. A todos se les ha dado 50 minutos para responder un cuestionario de forma anónima. “Todavía no hemos podido analizar todos los datos”, puntualiza la experta de la Comunidad. “No está cerrado el análisis de los datos”.

Las prevalencias de consumo para nuevas sustancias son muy bajas. El spice es la sustancia que presenta la mayor prevalencia de consumo experimental (0,7%), seguido por la salvia y la ketamina (0,5% ambas). El spice es un un cannabinoide sintético (distinto a la marihuana). Contiene gran cantidad de químicos de laboratorios que interactúan con los receptores del cerebro. Son muchísimo más potentes y pueden producir arritmias e infartos en intoxicación severa.

El policonsumo sigue estando presente: el 30,1% de los encuestados había consumido más de una sustancia en los últimos 30 días, siendo esta proporción superior en mujeres que en hombres (31,6% frente a 28,5%).

El 0,8% de los estudiantes sufrió en el último año un accidente de tráfico siendo el conductor. Un 25% había bebido alcohol en las dos horas previas y un 20% había consumido cannabis. El 12,5% de los alumnos había tenido relaciones sexuales sin preservativo en el último año, un 20,8% entre los que se habían emborrachado, un 28,9% en los que habían consumido cannabis y un 38,1% en los que habían consumido nueva sustancias.

El 25,6% de los estudiantes presentan un uso compulsivo de internet, según la escala CIUS (Compulsive Internet Use Scale). Esta proporción ha sido superior en mujeres que en hombres (28,5% frente a 22,6%), aumentado respecto a la estimada en 2014 (18%).

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