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Ciutadans señala Barcelona como plaza a ganar en 2019

El partido que lidera Albert Rivera fue la fuerza más votada en las elecciones autonómicas del 21-D

Carina Mejías, Albert Rivera e Inés Arrimadas en un acto en las autonómica.
Carina Mejías, Albert Rivera e Inés Arrimadas en un acto en las autonómica.

El programa, el relato, el calendario de primarias, el candidato, las listas… todo esto está por concretar. Pero Ciutadans, el partido que lidera Albert Rivera, tiene claro que Barcelona es una plaza a ganar en las elecciones municipales de 2019. Una ciudad en la que fueron la fuerza más votada en las elecciones autonómicas del pasado 21-D aupados por la extrema polarización que sucedió al referéndum independentista. El partido naranja logró 218.476 votos en la capital, casi una cuarta parte del total.

Ciudadanos ganó en siete de los diez distritos de Barcelona y obtuvo un 40% de los votos en barrios tan dispares como el acomodado Pedralbes o los de rentas más bajas como Zona Franca, Torre Baró o Ciutat Meridiana. Este resultado, sumado al hecho de que lograron ser la fuerza más votada también en otras ciudades metropolitanas, ha situado Barcelona como objetivo del partido naranja en las próximas municipales. Al mismo tiempo, en Barcelona en Comú saltaron todas las alarmas: Catalunya en Comú obtuvo, el 21-D, apenas votos, un 9,3%, en la ciudad que gobierna su fundadora, Ada Colau.

El responsable de acción institucional de Ciutadans en Cataluña, Joan Garcia, apunta al asalto en 2019 de las ciudades donde el partido consiguió un papel destacado en la oposición. Y señala que “la mejor fórmula es la acción política, el municipalismo, hablar de ciudad y pisar la calle”. Ante los resultados del 21-D, se muestra “prudente”: “No se pueden comparar, pero el objetivo es que quien nos consideró útiles en el eje nacional, lo considere en términos de proximidad”, concluye. La formación, además, tiene la mira puesta en las personas que “traspasaron la línea” y votaron naranja por primera vez en las autonómicas.

Sobre las cuestiones concretas, todas las fuentes consultadas remiten a Madrid. La cúpula del partido implantó una jerarquía escalonada basada en grupos municipales, provinciales y autonómicos; supervisados todos desde la dirección nacional. Las primarias no se celebrarán hasta comienzos de 2019. En Barcelona, la jefa de filas del partido en el Ayuntamiento, Carina Mejías, afirma que quiere presentarse.

La experiencia de Mejías

Mejías subraya “la experiencia que habrán adquirido los equipos de los ayuntamientos, que conocerán las dinámicas municipales”. “Habrá que trabajar duro para fidelizar: es cierto que las dinámicas de las autonómicas son muy distintas, pero mucha gente está muy decepcionada con Colau y Ciutadans emerge como fuerza política nueva que fijará estrategias claras para que los barrios repitan la confianza”, apunta. Y recuerda que el voto en las autonómicas “fue muy transversal, de Nou Barris y Sant Andreu a Sant Gervasi y les Corts”. “Habrá que lanzar mensajes donde todo el mundo se pueda sentir representado, que reafirme la idea de que Barcelona es una ciudad plural y que Ciutadans lo entiende así y ofrece estabilidad”. Respecto a los partidos a los que creen que pueden morder, Mejías cree que Ciutadans puede “llegar a voto tradicional del PSC, de Colau… y al electorado del PP y nos lo hemos comido todo”.

Otras fuentes aseguran que el partido fichará para las municipales a concejales o alcaldables, especialmente de PSC y PP, que hasta 2015 desdeñaban el potencial de Ciutadans y ahora verán atractivo pasarse de bando para asegurarse una silla. “Es un win win en toda regla, yo te facilito un lugar en una marca fresca y tu me arrastras votantes”, dice un experto.

Mientras, los cinco concejales de la formación naranja del consistorio barcelonés se dedican a peinar Barcelona. Se han repartido la ciudad, dos distritos por cabeza. Aseguran que al poco de entrar se dieron cuenta de que la máquina municipal “está hecha para que los grupos destinen mucho tiempo en preparar” reuniones, comisiones o plenos, pero que optaron por “hacer oposición en la calle”. Hablar con sus consejeros de distrito, tener contactos que les cuenten “los problemas clave, las personas influyentes y lo que no se ha cumplido”. Otra actuación que un informe del partido elaborado tras el 21-D señala como positiva es la instalación de una carpa permanente en la plaza Universitat.