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La CUP amenaza con desmarcarse “si no hay república”

Carles Riera, líder de la CUP, acusa a Torrent de haber traicionado el espíritu del 1-O

Carles Riera este miércoles junto a los diputados de la CUP.
Carles Riera este miércoles junto a los diputados de la CUP. EL PAÍS

La CUP ha perdido en esta legislatura peso al pasar de 10 a cuatro diputados, pero sus votos siguen siendo imprescindibles para sustentar la mayoría independentista de la Cámara. Los anticapitalistas lamentaron este miércoles el discurso del nuevo presidente del Parlament Roger Torrent al considerar que fue de cariz autonomista obviando los episodios del referéndum ilegal y la proclamación de la república de octubre. Carles Riera, líder de la CUP, acusó a Torrent de haber traicionado el espíritu del 1-O y dejó en el aire su voto en la investidura.

Tras la celebración de la sesión constitutiva de la Cámara, Riera avisó de que los anticapitalistas solo tejerán consensos con Junts per Catalunya y Esquerra para “materializar la República”. Y la cuestión es que la CUP no vio la menor alusión a ella en el discurso de Torrent, que encuadró en el marco autonomista. Las estrategias de ERC y de la CUP son casi opuestas: el partido que lidera Oriol Junqueras quiere impregnar al mandato de “realismo” y se muestra como el socio independentista más pragmático frente a las posiciones más extremas de Junts per Catalunya y Carles Puigdemont o de la CUP.

En un consejo político celebrado el pasado sábado, la CUP se mostró dispuesta a aceptar la oferta de Junts per Catalunya de tener una plaza en la Mesa del Parlament. Los anticapitalistas no pidieron a cambio tener un diputado más para formar un grupo parlamentario —suman cuatro y se precisan cinco— pero sí reclamaron algo que consideran capital: un compromiso para materializar la república. Eso no sucedió. Mantenidos al margen de las negociaciones de los dos grandes partidos independentistas, Carles Riera apuntó que en las últimas 48 horas no habían tenido ningún contacto. “La cuestión central no es quién gobierna sino para quién gobierna”, dijo Riera dispuesto a entrar en la Mesa si hay un cambio de criterio.

No ha sido esta la única reclamación de la CUP en los últimos días. Núria Gibert, portavoz del secretariado de los anticapitalistas, exigió este martes a Junts per Catalunya y a Carles Puigdemont que asuman sus responsabilidades tras la sentencia del caso Palau y avisaron al expresident que ese el mejor favor que puede hacer para la república catalana, que dan por constituida. Gisbert reclamó a Puigdemont y a su partido tres cosas para cerrar una “gran herida”: que pida perdón por lo sucedido; que los responsables reparen y devuelvan la suma sustraída y que se articulen los medios para que no pueda volver a suceder nada igual.

Junts per Catalunya y Esquerra —suman 66 escaños— necesitan los votos de los cuatro diputados anticapitalistas para amarrar su mayoría de 70 diputados (la mayoría absoluta está en 68). En el mejor de los casos, si los tres encarcelados y los cinco huidos pudieran votar, se quedarían en 66 si la CUP votara en contra. Pero no parece que, con solo cuatro diputados, esté en condiciones de abortar la legislatura alineándose con el bloque que ha defendido la aplicación del artículo 155. Riera rechazó que su partido defienda que se de por proclamada la República porque ninguno de sus políticos está en prisión. “Nadie puede darnos lecciones de cómo hemos sufrido la represión del Estado”, afirmó recordando que dos exdiputadas —en alusión a Anna Gabriel y Mireia Boya— también figuran en la causa del Tribunal Supremo investigadas por rebelión y sedición.

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