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Los comunes acusan a Ciudadanos de “sobreactuar” al no existir una mayoría alternativa al secesionismo

Domènech arremete contra Rivera tras atribuirle un pacto con los independentistas para impedir que gobierne Arrimadas

Xavier Domènech y Elisenda Alamany durante la reunión que mantuvo el lunes el grupo de Catalunya en Comú-Podem en el Parlament.
Xavier Domènech y Elisenda Alamany durante la reunión que mantuvo el lunes el grupo de Catalunya en Comú-Podem en el Parlament. EFE

Las relaciones entre Catalunya en Comú-Podem y Ciudadanos han empezado, cuando quedan menos de una semana para el inicio de la sesión constitutiva del Parlament, de forma muy ácida. Los comunes confirmaron ayer a los diputados de la formación naranja lo que habían afirmado en la campaña electoral: que no darían sus votos para investir a Inés Arrimadas. Albert Rivera, líder de Ciudadanos, ha acusado a Podemos de "pactar con los independentistas" para "impedir cualquier posibilidad" de que Arrimadas pueda gobernar y Xavier Domènech ha salido en tromba. "Catalunya en Comú-Podem no ha pactado nada. Construye oposición democrática. Para ello son básicas muchas cosas: la primera es saber sumar. Otros no saben ni hacerlo y sobreactúan desde la nada", ha dicho el líder de los comunes en las redes sociales.

Pese a ganar las elecciones y ser la primera fuerza de la Cámara, Ciudadanos, que cuenta con 36 escaños, necesita de forma imperiosa la complicidad de los comunes para poder presidir la Mesa de la Cámara o aspirar a la Presidencia de la Generalitat. Eso siempre y cuando los diputados independentistas encausados no acudan a la sesión y dejen vacante su escaño. Arrimadas da por hecho que a sus 36 diputados se le sumarán los 17 del PSC y los 4 del PSC. Las cuentas de Ciudadanos pasan por poner en valor esos 57 parlamentarios frente a la eventualidad de que los independentistas pasen de 70 a 62 escaños si es que los ocho encausados no acuden al hemiciclo. Aún así seguirían siendo 57 a 62 y por eso precisa del apoyo de los comunes (ocho) para poder forzar un cambio de mayorías.

Arrimadas ha admitido que era una posibilidad "remota" y que había "una puertecita numérica" para que su partido presidiera el Parlament o la Generalitat. "Los señores de Podemos prefieren que se repita lo mismo que pasó en la legislatura anterior, con una Mesa al servicio del independentismo y no de los catalanes. Dejan el camino libre a los partidos independentistas", ha reprochado en el Parlament acusando a los comunes de evitar "que vuelva la sensatez en Cataluña para no revivir la legislatura pasada".

Había una posibilidad remota y una puerta numérica", dice Inés Arrimadas

Los comunes no quieren oír ni hablar de pactar con Ciudadanos porque denuncian, de entrada, que la mayoría alternativa al independentismo no existe y que, además, estaría sustentada en diputados electores perseguidos por la justicia a los que se les impediría tomar posesión del escaño. El grupo de izquierdas, que aspira a tener un representante en la Mesa tanto ERC como Junts per Catalunya se lo han sugerido- no apoya ninguna hoja independentista ni quiere que la legislatura sea de "parte" , pero quiere recuperar de entrada el autogobierno y avanzar en el eje nacional y social.

Elisenda Alamany, número dos de los comunes, ya lamentó este martes que Ciudadanos esté jugando a configurar una hipotética mayoría, que descarta, por la "vía represora": "Se quiere aprovechar de personas en la cárcel. Alguien que está de acuerdo en la suspensión del auto gobierno difícilmente puede erigirse en candidato para proteger nuestras instituciones”.