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Aniversario con apuros

El público reaccionó con cariño ante los problemas del tenor Josep Bros en el concierto por su debut hace 25 años en el Liceo

Josep Bros en el concierto del Liceo por el 25 aniversario de su debut.
Josep Bros en el concierto del Liceo por el 25 aniversario de su debut.

Emoción, nervios, pasión y también disgustos. Josep Bros celebró en la tarde del domingo sus 25 años de trayectoria en el Liceo-  debutó en 1992 con Anna Bolena, de Donizetti, junto a Edita Gruberova- a lo largo de un accidentado recital, acompañado al piano por Marco Evangelisti, en el que pasaron muchas cosas, incluida el quiebro de la voz en plena interpretación de Una furtiva lagrima, de L´elisir d´amore, de Donizetti. Fue un momento angustioso. "Son demasiadas emociones las que estoy viviendo estos días", manifestó tras los aplausos el gran tenor catalán, que continuó el recital entre apuros vocales y el respaldo afectuoso del público.

No desaparecieron los problemas vocales- dureza en la emisión, agudos descontrolados- y el tenor tuvo que refugiarse en el falsete para sortear los pasajes más comprometidos. Tras una fallida interpretación del primer y único Verdi del programa, Quando le sere al placido, de Luisa Miller, interrumpió el recital durante unos minutos para reponerse. 

Josep Bros

Josep Bros, tenor. Marco Evangelisti, piano. Obras de Tosti, Donizetti, Gastaldon, Verdi, Denza, Cilea, Massenet, Toldrà, Soutoullo y Vert, Guerrero y Sorozábal. Liceo. Barcelona, 26 de noviembre

Al regresar al escenario, Bros pidió disculpas y prometió dar todo lo que podía en el resto del recital, a pesar de las limitaciones. La otra opción, cuando un instrumento tan frágil como la voz no responde, era cancelar, pero optó por seguir adelante; esperaba con ganas este reencuentro con un público que, tras la famosa Occhi di fata, de Denza, siguió arropándole con cariño. 

Lo pasó mal, pero, poco a poco, fue recobrando fuerzas y venciendo la adversidad vocal; y fueron apareciendo, a ráfagas, la calidez y efusividad del fraseo, y la intensidad lírica, cerrando la primera parte con el Lamento di Federico de L´arlesiana, de Cilea.

"No pensaba que este recital se me iba a hacer tan cuesta arriba", dijo Bros antes de iniciar la segunda parte del programa; se saltó, por prudencia, el emblemático Pourquoi me réveiller, de Werther de Massenet y amplió a tres el número de canciones de Eduard Toldrà. Y en bloque final, consagrado a la zarzuela, puso toda la carne el asador interpretando conocidas romanzas de El último romántico, de Soutullo y Vert, El huésped del sevillano, de Guerrero, y La tabernera del puerto, de Sorozábal. 

Salvó el recital de aniversario liceista cantando más con el corazón que con la voz, que no le respondía como esperaba, y así lo entendió el público, que emocionó al tenor con sus aplausos y bravos más calurosos. Y Bros lo agradeció con la preciosa canción Non ti scordar di me como una única y emocionada propina.