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El paro triunfa en el comercio y pincha en la industria

La patronal de ‘pymes’ cifra en un 90% el seguimiento en las tiendas

Imagen de una tienda cerrada en Terrasa.
Imagen de una tienda cerrada en Terrasa.

El botiguer (tendero) fue clave para el éxito de los paros de ayer. A primera hora de la mañana, multitud de tiendas de barrio, bares, gimnasios o cafeterías de Barcelona amanecían con la persiana bajada y un cartel en el que expresaban su apoyo a la huelga o al “paro de país” para protestar por la actuación policial del domingo. La patronal Pimec cifró el seguimiento en las tiendas en el 90%. En el centro de la ciudad, las grandes superficies decidieron abrir de forma muy mayoritaria. Sin embargo, los piquetes informativos obligaron a que muchas echaran el cierre.

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A las nueve de la mañana, en la calle de Urgell parecía domingo. No solo por el escaso tráfico, sino también porque apenas había establecimientos abiertos. En la cafetería de la cadena Bracafé un papel anunciaba que el local no abriría en todo el día. Pocos metros abajo, la entrada del mercado provisional de Sant Antoni estaba cerrada. Como lo estaba la de los supermercados Bon Preu y Condis de la calle de Sepúlveda e incluso oficinas de bancos como el Sabadell.

También en el Eixample Esquerre habían cerrado bancos, bares —“Tancat per dignitat” (“cerrado por dignidad”), señalaba el cartel del bar Gelida de la calle de Diputació— e incluso gimnasios. Sin embargo, en las zonas más céntricas de la ciudad la huelga perdía fuerza. Las grandes superficies y marcas de moda rechazaron unirse a ella. El seguimiento fue irregular en la Rambla de Catalunya, mientras que las tiendas del paseo de Gràcia, la principal arteria comercial de la ciudad, seguían abiertas. No echaron la persiana, por ejemplo, los establecimientos de Mango, Zara, Uniqlo, H&M o la tienda del FC Barcelona. Lo tuvieron que hacer, sin embargo, cuando los piquetes reclamaron su cierre.

El “paro de país”, sin embargo, no tuvo los efectos esperados en las fábricas y polígonos industriales. La consejera de Trabajo, Dolors Bassa, aseguró que el paro fue “masivo”, pero no pudo detallar la afectación que tuvo en el ámbito industrial. Como ejemplo de paro, solo puso el del complejo petroquímico de Tarragona, que sí secundó la movilización.

La consejera justificó que no tenía datos detallados porque se trataba de “un paro de país”, sin “notificación oficial por parte de los trabajadores que se acogen a él”. Sí dio datos de la demanda energética —un indicador para valorar las huelgas—, que fue un 11,5% menor al día anterior. Fuentes sindicales aseguraron que las grandes la mayoría de polígonos funcionaron con normalidad. La fábrica de Seat de Martorell, con más de 14.500 trabajadores, no secundó los paros.

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