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Atención psicológica en La Rambla

Tras asistir a las víctimas, un equipo itinerante de técnicos atiende a los vecinos y comerciantes que vivieron más de cerca los atentados

La joven vendedora de un puesto de helados del emblemático mercado de La Boqueria, en La Rambla de Barcelona, se aferraba el pasado sábado a la mano de la alcaldesa la ciudad, Ada Colau. “Lo hemos pasado muy mal. Tengo mucho miedo”, lloraba mientras la primera edil se esforzaba en consolarla. Ese día, el mercado recobraba el pulso tras los atentados del pasado jueves.El equipo de la alcaldesa confiesa que desde ese día la agenda de la primera edil es totalmente imprevisible. Cambia de planes continuamente y tiende a escaparse para visitar a comerciantes y vecinos de La Rambla y los alrededores de donde tuvo lugar el atentado. Según las mismas fuentes, es su manera de tomar el pulso al ánimo de la ciudad en su momento más complicado. Pueden contarse por decenas las imágenes de Colau intentando consolar a comerciantes y vecinos.

Familiares de víctimas en un funeral en Rubí.
Familiares de víctimas en un funeral en Rubí. EFE

El viernes, la alcaldesa recorrió, por primera vez, todo el trayecto que hizo la furgoneta que arrolló a más de un centenar de personas de Barcelona. El Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona (CUESB) llevaba trabajando desde el mismo momento del atentado. Ayer había atendido a casi 250 personas. El equipo del CUESB, junto con el Colegio Oficial de Psicólogos de Barcelona (COPB), comenzó primero a atender a familiares directos de las víctimas. Los profesionales aseguran que este atentado puede afectar a miles de personas. Ante la imposibilidad de llegar a todos, Colau les ha confiado una misión: atender a todos los que lo vivieron más de cerca.

El decano del COPB, Josep Vilajoana, recuerda cuando en 1998 una barca de recreo en la que viajaban 140 jubilados franceses se hundió en el estanque de Banyoles (Girona). “Se necesitaron decenas de traductores. Cuando pasaron los días las personas que habían interpretado del francés al español estaban muy mal psicológicamente”, relata.

Según el decano, algo muy parecido puede pasar con el atentado de La Rambla. “Las imágenes han dado la vuelta al mundo al tratarse de un lugar icónico y el atentado ha afectado a varias nacionalidades… No sólo las personas que han presenciado las muertes, sino aquellos que han podido ver imágenes en la televisión o en las redes sociales se pueden ver afectados”, argumenta. “Todos hemos visto el rostro del niño australiano. Teníamos la esperanza de que apareciera con vida, pero no ha sido así. Esta historia puede producir daños psicológicos a personas que solo se han informado por la televisión”, asegura el decano.

Hace medio año que el colegio de psicólogos firmó un acuerdo con el consorcio sanitario para activar bolsas de profesionales ante grandes emergencias. El jueves, tras el atentado, el CUESB se preocupó de todas las gestiones burocráticas de víctimas y allegados. Se hizo cargo desde el alojamiento hasta contactar con los consulados, buscar a familias o gestionar traslados a aeropuertos.

Después de que Colau percibiera que La Rambla había quedado tocada, se puso en marcha un equipo itinerante del CUESB coordinado por Jordi Sánchez, que ahora se encargará de la atención psicológica y de acompañamiento a los vecinos del barrio.

El domingo, por ejemplo, el CUESB atendió un total de 30 demandas. De estas, 10 consistieron en atenciones a personas que se desplazaron hasta el centro, ubicado en el barrio del Poblenou de Barcelona. Pero también se atendió a ciudadanos por teléfono y sus profesionales se desplazaron hasta el Instituto Anatómico Forense, donde se han ido identificando los cadáveres. Allí se han reforzado los servicios de atención y traducción para los familiares de las víctimas.

Miles de afectados

El equipo itinerante del CUESB ayer hizo su recorrido por La Rambla, recorriendo tiendas, comercios, quioscos y puestos de la Boqueria para informarles de la posibilidad de recibir atención psicológica. “Hay una compañera a la que el consulado alemán le ha pedido ayuda y ha tenido entrevistas con más de un millar de jóvenes que de una u otra manera se han visto afectados”, explica Vilajoana. El decano del colegio de psicólogos cree que los afectados se podrán contar por millares.

Según estos profesionales, hay varias reacciones aparejadas a un trauma de estas características como el retraimiento, aislamiento social, evitar determinados lugares, hipersensibilidad al ruido, vacío en el estómago, falta de energía, alteraciones del sueño…. “Una gran mayoría de personas solo necesita hablar para poder encauzar y ordenar sus recuerdos; otros necesitarán una mayor atención”, afirma el decano. Vilajoana recuerda el caso de un vigilante de seguridad que tras ayudar está ahora “continuamente con ganas de llorar”.