Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Lloret cerrará la discoteca en la que murió un turista de una paliza

Detenidos tres jóvenes de origen checheno por la agresión a un turista italiano de 22 años

Imágenes de la agresión mortal a un turista en Lloret de Mar.

La muerte de un joven italiano por la paliza recibida en una discoteca de Lloret de Mar (Girona) ha disparado todas las alarmas en esta turística localidad de la Costa Brava. Representantes del Ayuntamiento, Mossos d’Esquadra y los responsables del local nocturno se han reunido esta mañana para revisar si el protocolo de seguridad del local funcionó adecuadamente. El Consistorio ha anunciado la apertura de un expediente que concluirá con el cierre cautelar del establecimiento y que se personará en la causa como acusación popular. Poco antes, al mediodía, unas 200 personas se han congregado en silencio en memoria de la víctima y para condenar la agresión. Y esta tarde está previsto que los tres agresores pasen a disposición judicial.

Las cámaras de seguridad de la discoteca St. Trop grabaron la brutal paliza, ocurrida a las tres de la madrugada del sábado. En las imágenes puede verse cómo los tres agresores —de 20, 24 y 26 años— se comportan de forma muy violenta y como la víctima, Niccolò Ciatti, de 22 años y natural de un pueblo de la Toscana, recibe múltiples puñetazos y golpes. Finalmente, queda tendido inconsciente tras recibir una fuerte patada en la cabeza. 

Alguno de sus amigos de la víctima tratan de ayudarle, pero poco pueden hacer ante la contundencia de los agresores, de origen checheno y residentes en Francia, donde han solicitado asilo político. Mientras dura la rápida agresión dentro de la discoteca, decenas de personas la observan en un gran corrillo. Algunos, incluso graban la agresión con sus teléfonos móviles. 

Los agentes del Área de Investigación Criminal (AIC) de Girona, que se ha hecho cargo del caso, analizan también el papel que tuvo la discoteca a la hora de detener la agresión y el alcalde de Lloret de Mar, Jaume Dulsat que ha iniciado el procedimiento administrativo.

Según las primeras hipótesis con que trabajan los investigadores tras tomar declaración a varios testigos, los dos grupos no se conocían. Tampoco hubo un enfrentamiento o discusión relevante entre los implicados, por lo que los agentes sospechan que todo pudo empezar por algún hecho sin importancia, como un pequeño golpe o malentendido.

Tras la agresión, uno de los presentes en la discoteca llamó al 112 y los Mossos d’Esquadra, la Policía Local y el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) se presentaron en el lugar. La víctima, en estado crítico, fue trasladada hasta el Hospital Josep Trueta de Girona en donde falleció horas después. Los agresores ya habían huido, pero diversas patrullas, agentes de paisano y la Brigada Móvil salieron en su busca y les localizaron en el paseo marítimo. Los tres jóvenes quedaron detenidos y desde la misma madrugada del sábado han estado en la comisaría de los mossos de Blanes esperando pasar ante el juez.

Por su parte, los padres de la víctima llegaron ayer a Lloret y han recibido asistencia psicológica. Desde el Ayuntamiento, que han condenado la agresión y ofrecido todo su apoyo al Consulado italiano, han anunciado que se personarán como acusación popular en la causa.

A parte del Consistorio, que ha anunciado que se presentará en la causa como acusación popular, el secretario general de la FECASARM, patronal del ocio nocturno en Catalunya, y de la Spain Nightlife Association, Joaquim Boadas, también ha anunciado que ambas se presentarán como acusación popular.

Por su parte, la discoteca, cuyos responsables consideran que se han visto gravemente perjudicados por esta agresión mortal, se presentarán como acusación particular.

Boadas ha querido dejar claro que la discoteca es solo el “escenario” de la rápida y brutal agresión. Según él, la discoteca tiene 4 pisos y un aforo de 1.900 personas y en menos de un minuto que duró la agresión era casi imposible que cualquiera de los 9 controladores de acceso pudiera llegar a tiempo. Además, insiste en que “el problema no es la discoteca, sino un elemento de una gran violencia que la habría empleado en cualquier lugar, en la calle o en una panadería y que es a quien debe sacarse de circulación”.