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A Vielha ya no van los Reyes, pero sí Bárcenas

El municipio aranés es el único de los 68 puntos turísticos seleccionados por el INE que ha perdido visitantes

Excursionistas por el valle de Arán.
Excursionistas por el valle de Arán.

Para llegar a Vielha (Lleida) desde Barcelona hay que hacer un viaje que serpentea por una carretera de doble dirección poblada de camiones. Antes de entrar en la capital aranesa, un largo túnel separa las dos caras del Pirineo catalán. La norte, donde está el valle de Arán y su capital, Vielha e Mijaran, ha sido tradicionalmente un destino del turismo nacional, que buscaba la nieve de las pistas de Baqueira. Pero la crisis económica ha mermado el poder adquisitivo de los españoles, y esto se ha notado en un pueblo que vive de estos visitantes: Vielha, de 5.000 habitantes, es el único de los 68 puntos turísticos catalogados por el INE que, en los últimos años, ha perdido visitantes, más de 16.000 desde 2012.

El aparcamiento gratuito que está al final de la carretera está medio vacío. “Es un buen indicador, es verdad que ha bajado el turismo”, admite Ambrós Barberà, presidente del gremio de hoteles del Valle de Arán. En la región hay 13.000 camas hoteleras, y solo en Vielha hay 20 hoteles. Los datos del INE muestran que si en 2012 hubo 148.205 viajeros, el año pasado fueron 131.539.

Los meses de mayor ocupación son los tres primeros del año y julio y agosto. 3.000 camas disponibles. “Si hay nieve hay turismo, nuestro negocio está muy estacionalizado”, explica Barberà, que insiste en el papel que tiene Baqueira. Aunque en invierno la ocupación no ha bajado tanto, en verano sí lo ha hecho, hasta el punto de que algunos hoteles optan por no abrir, como el Tuc Blanc, del propio Barberà. Sin embargo, los hosteleros se muestran optimistas, y aseguran que el turismo “empieza a repuntar”.

Antes de la crisis, a Vielha acudían los Reyes y políticos como José María Aznar o Cristóbal Montoro, e importantes empresarios. Este agosto, una de las pocas personalidades que se mantiene fiel al pueblo es Luis Bárcenas.

“La gente venía a los hoteles y se compraba apartamentos por el estatus que tenía el valle”, explica Xacobe Bartolomé, dueño del Melià Tryp. Este empresario recuerda los tiempos cuando todos los hoteles y los apartamentos estaban llenos, y lo asocia a una cierta calidad. El turismo nacional representa entre el 80% y el 90% del total, y es el que más ha caído: 15.000 visitantes menos desde 2012, llegando hasta los 106.000 el año pasado.

El resultado es que muchos apartamentos están vacíos buena parte del año o se usan como pisos turísticos, muchos de ellos ilegales, lo que pone en alerta al sector hotelero. En el municipio hay 600 alojamientos vacacionales registrados, pero la consejería de Turismo del Valle de Arán calcula que hay muchos más ilegales. La consejera de Turismo, Anna Díaz, asegura que está trabajando para regular esta nueva oferta.

Sobre la pérdida de visitantes, Díaz argumenta que se están haciendo esfuerzos para salir del monocultivo de la nieve. “Nos encantaría ser como Barcelona y tener visitantes todo el año, pero también tenemos la suerte de que dependemos de una de las mejores pistas de esquí de Europa”, afirma.

En un pueblo tan pequeño es difícil notar la reducción del turismo: más allá del aparcamiento medio vacío, los comercios y las tiendas de recuerdos funcionan con normalidad. Es en algunos restaurantes donde reconocen que han tenido dificultades en los últimos años. “Hay menos turistas, y además cada vez se quejan más de los precios”, asegura Encarna, propietaria de un céntrico bar. Pronto se genera el debate en la barra, que sentencia uno de los comensales: “¡España va bien, pero los españoles no lo estamos notando!”.