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Redibujando Madrid y Barcelona

Una exposición recoge la visión de dos artistas sobre sus respectivas ciudades

Redibujando Madrid y Barcelona

Madrid y Barcelona, Barcelona y Madrid. Para algunos, ciudades rivales —sobre todo en lo futbolístico y ciertas cuestiones políticas candentes ahora y casi siempre—. En realidad, ciudades cuyos destinos la Historia ha entrelazado como si fueran hermanas. Sobre la idiosincrasia comparada de estas dos urbes trata la exposición Madrid-Barcelona que se puede ver en la galería La Fiambrera Art Gallery (Pez, 7; hasta al 27 de agosto; gratis).

La ilustradora Sonia Pulido (Barcelona, 1973) se ocupa de su ciudad natal y el ilustrador Roberto Maján (Soria, 1967) de la capital. Cada uno da una visión muy diferente de lo suyo, aunque ambas visiones tratan de dar una vuelta a los tópicos más manidos de estas dos metrópolis: si bien Pulido adopta un tono severo y crítico —aunque en la última pieza confiesa, a pesar de todo, su amor por la maltratada ciudad catalana—, Maján prefiere un tono celebratorio que alaba la algarabía y la mezcolanza madrileña.

Actualidad ilustrada

Eso sí, ambos tocan temas muy de actualidad. Por un lado, los graves problemas de turistificación barceloneses (que son una realidad y no cuestión de turismofobia, como se difunde) y el clima convulso en torno a proceso independentista. Por el otro, eventos como las fiestas populares (como las de La Paloma, que suceden por estas fechas), el Orgullo o la efervescente noche madrileña.

Pero no solo el enfoque es diferente, también la técnica: Pulido muestra una serie de serigrafías inspiradas en la estética de las películas de terror y ciencia ficción de serie B de los años cincuenta y sesenta. “No quería hacer las típicas estampas de la Sagrada Familia, quería algo divertido y lo primero que me vino a la cabeza fueron esos sombreros mexicanos que se venden en Las Ramblas y que muchos turistas llevan”, dice la artista. En estos sombreros, como platillos volantes venidos del espacio exterior, se inspiran algunas de sus obras.

“En esta ciudad a veces tienes la sensación de estar en otro planeta, con masas de gente que tienes que esquivar y parecen no verte, con tantas zonas arrasadas por este turismo tan agresivo que impide a los locales hacer su vida normal. Es absurdo y es una pena”. Otras obras muestran turistas enormes atacando la ciudad, como Godzilla; a Rajoy y a Puigdemont convertidos en caganers o la figura de un toro bravo con una banderita catalana pero “Made in China”.

Maján se decanta por imágenes a tinta china y suave acuarela, llenas de elementos entrelazados de forma caótica —como sucede en Madrid— que por los tonos y ciertos detalles pueden recordar a algunas estéticas de La Movida (Ceesepe, Ouka Leele...) aunque también a algunas vanguardias históricas de principios del XX. “

Madrid se celebra a sí misma”, dice Maján, que señala el ritmo frenético del tráfico rodado, la exaltación del Cristo de Medinaceli, la noche eternamente joven y hasta las rebajas de Enero. “Además de insomne, yo diría que la ciudad tiene muchas más parasomnias: síndrome de piernas inquietas, apnea, sonambulismo, bruxismo, terror nocturno”. También recoge ese amor del ciudadano capitalino por echarse a la calle en masa a la menor oportunidad: “El madrileño sale a la calle a divertirse, pero también a hacerse oír. Gracias a toda la movilización popular se impidió el desmantelamiento de la sanidad madrileña”, recuerda el artista.

Otro ejemplo, el 15M. “Dentro de lo preocupante está un urbanismo que prima el consumo en el espacio público, con muchas terrazas pero pocos bancos, también se ha favorecido el acceso a los coches de forma totalmente irresponsable provocando un grave problema de salud pública que urge resolver”, opina el ilustrador.¿Es real la rivalidad entre Madrid y Barcelona? “Yo creo que es una cosa que opera a nivel político, y nunca la he notado en mi vida cotidiana”, opina Pulido. “Más allá de ciertas personas competitivas y de los que saben —o quieren— sacar rédito de ese supuesto choque, yo creo que no”, opina Maján. “La gran mayoría de personas participa y disfruta del continuo intercambio que se produce entre ambas ciudades. Todo lo demás es ruido y a mucha gente le molesta”.

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