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Una mujer de 98 años estafada por su nieto: “No me ha dejado ni para pan”

La Audiencia de Madrid juzga a Manuel C.G., a quien su abuela acusa de robarle dos millones de euros

Una anciana de 98 años ha denunciado a su nieto por estafa. La mujer asegura que su nieto se hizo con casi dos millones de euros que eran de ella y que no le ha dejado "ni para pan". Además, ha cargado contra el banco por permitir que le dejara las cuentas vacías, llegando a vender su propio dúplex de Pozuelo sin su consentimiento por unos 420.000 euros. La Audiencia Provincial de Madrid está juzgando el caso contra Manuel C. G., de 55 años, que se sienta en el banquillo por un delito continuado de estafa y otro de apropiación indebida. 

Acompañada por el abogado, Marcos García Montes, María Díaz Urosa ha llegado con dificultad al andar a la Audiencia. Su nieto se enfrenta a una petición fiscal de cinco años de cárcel. La acusación particular eleva la pena a ocho años de prisión y dos millones por daños y perjuicios. Suma además 300.000 euros por daños morales.

"No entiendo cómo los del banco le dieron todo. No me ha dejado ni para pan", ha manifestado la mujer, con lágrimas en los ojos, a la entrada de la sede judicial. En el juicio, el acusado ha negado la estafara, afirmando que todo lo hizo con la firma de su abuela y bajo notario. Sin embargo, el notario ha reconocido que no leyó la letra pequeña, admitiendo que pudo obrar mal. De hecho, García Montes ha insistido en el juicio en que el funcionario actuó de mala fe, instando a la sala a juzgar su presunta responsabilidad en lo ocurrido.

El acusado trasladó en 2010 su residencia desde Estados Unidos a España al tener conocimiento de que había fallecido el segundo esposo de su abuela, que por aquel entonces tenía 92 años. Sirviéndose de una "fingida" relación de cariño, convenció a su abuela para que le nombrara heredero universal en su testamento y a su abogado como albacea. De forma simultánea, la mujer, "confiando en que el acusado realizara una buena gestión de su patrimonio", le nombró apoderado en todas sus cuentas bancarias, circunstancia que fue aprovechada por el nieto para hacer transferencias a su favor a una cuenta de la que solo él era titular.

El 30 de julio de ese mismo año, el procesado consiguió que su abuela le otorgara ante notario un poder general para disponer de todo su patrimonio. Con ese poder, meses más tarde, constituyó una sociedad limitada junto a su abuela. Con ella vendió una plaza de garaje propiedad de la mujer por 35.000 euros, "sin que hasta ahora haya reintegrado cantidad alguna por el producto de la venta".

Posteriormente, el acusado hizo una operación "bajo el pretexto de elevar a público el acuerdo social", con la que en realidad consiguió que su abuela realizara una ampliación de capital para la sociedad. Ese procedimiento, a juicio de la Fiscalía "la deja huérfana de todo bien y ya no tenía necesidad de utilizar el poder que un día le otorgó". Incluso, para evitar pagar el impuesto de sucesiones, Manuel C. G. consiguió que la abuela le otorgara escritura pública de donación de todas las participaciones sociales que tenía en propiedad.

El procesado aparecía como el administrador de la sociedad Díaz Carazo S.L., "de la que no consta actividad, ni rendimientos, ni beneficio alguno", pero de la que sí recibía mensualmente una nómina. La nómina era menor a los 2.200 euros, pero también cobró adelantos periódicos que podían alcanzar un importe de 6.000 euros. Así, en poco menos de un mes, de los 50.000 euros aportados por la querellante para la ampliación de capital, el saldo en la cuenta bajó a los 11.671 euros. En poco menos de dos años, hizo extracciones de la cuenta que tenía la sociedad hasta dejarla en 2.229 euros. Por ello, el acusado decidió vender la casa de su abuela sin su consentimiento por valor de 420.00 euros.