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Chinchón se rebela contra una planta de compostaje

La industria gestionará en el término municipal 12.500 toneladas de materiales orgánicos como desperdicios alimenticios o lodos de depuradora

Manifestación en la plaza de Chinchón contra la planta de compostaje.
Manifestación en la plaza de Chinchón contra la planta de compostaje.

Chinchón se ha movilizado contra la planta de compostaje que se está levantando a 3,4 kilómetros del pueblo, declarado conjunto histórico-artístico, y a 1,8 de una urbanización donde residen unos 500 habitantes, el 8% de su población. Temen que se produzcan malos olores. La industria, que cuenta con todos los permisos, gestionará 5.000 toneladas de poda, 2.500 de estiércoles de granja y otras 12.500 de materiales orgánicos como desperdicios alimenticios o lodos de depuradora.

Que la planta de compostaje se sitúe en terrenos de Villaconejos (3.447 habitantes), municipio que linda con Chinchón (5.447), no satisface a casi nadie. Ni siquiera al consejero de Medio Ambiente, Jaime González Taboada (PP). “No me gusta, ni como ciudadano ni como consejero”, contestó en el pleno del jueves pasado a una pregunta de la diputada socialista Encarnación Moya.

Los vecinos y todo e Ayuntamiento de Chinchón —gobernado por la agrupación Transparencia y Servicio— se han movilizado contra la planta. Temen que se emitan malos olores y gases que afecten a la calidad de vida y ocasione un grave perjuicio al turismo —el municipio recibe a más de 150.000 personas al año—. El problema es que ya se está construyendo y cuenta con todos los permisos en regla, recordó el consejero. Al alcalde de Villaconejos, Adolfo Pacheco (PP), sin embargo, la planta no le molesta en absoluto. El municipio ha dado su consentimiento “porque es una instalación inocua a inodora”, declara. Además, apunta que en el caso de que se produjeran olores “sería Villaconejos el que correría el peligro, debido a los vientos predominantes en la zona”.

Algo que “no va a ocurrir”, porque el Ayuntamiento es el encargado de velar por el correcto funcionamiento, añadió Pacheco. La plaza de Chinchón se encuentra a 3,4 kilómetros de la zona de manipulación y la de Villaconejos a 3,6.

El alcalde de Chinchón, Francisco Javier Martínez, conoció el proyecto el año pasado, cuando Villaconejos le solicitó unos terrenos para construir un carril de desaceleración que necesita la instalación. Al preguntar en el Ayuntamiento apareció el expediente, que también había pasado desapercibido al anterior gobierno del PP en 2011, cuando la Comunidad de Madrid les envió el anteproyecto que acabó en un cajón en los servicos técnicos, lo que impidió que se presentaran alegaciones.

El portavoz del PP, Miguel Ángel Moya, se excusa ante los vecinos. “Ya sé que es difícil de entender, pero ocurrió y para mí es una frustración”, sostiene. El PP se ha unido al equipo de Gobierno para “evitar ese desatino” y que se lleven la planta más lejos.

El regidor de Chinchón explica que la empresa tiene permiso para gestionar restos de industrias agroalimentarias, además de lodos de depuradoras, líquidos de fosas sépticas, residuos de hospitales, lodos de industrias textiles... Unos productos que les hace prever que se produzcan malos olores que afecten a la calidad de vida de sus vecinos. Medio Ambiente ha puesto bajo lupa todos los pasos que da la empresa, y Chinchón ha denunciado a la Confederación Hidrográfica del Tajo la existencia de una balsa de agua cercana.

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