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El asesino de los Agentes Rurales no pagó el pase para cazar

Las familias prevén reclamar 400.000 euros a la Generalitat por un delito contra la seguridad en el trabajo

Compañeros de los agentes trasladan uno de los féretros.
Compañeros de los agentes trasladan uno de los féretros.

Durante las declaraciones ayer por la muerte a tiros de dos agentes rurales en Aspa (Segrià), quedó claro que el asesino confeso, Ismael Rodríguez, cometió diversas ilegalidades antes de acabar con la vida de los dos hombres. Rodríguez encargó pero no pagó ni recogió su pase para cazar en el coto. Para ahorrarse los 40 euros que cuesta el permiso y para evitar problemas porque no tenía licencia vigente del arma que llevaba, Rodríguez fingió que no iba ese día de cacería.

Así lo contaron ayer los cuatro cazadores implicados en el doble crimen ante el juzgado de instrucción número 4 de Lleida, un vecino de Ripollet y otros tres de Terrassa, entre 19 y 60 años. Los cuatro se desplazaron en furgoneta hasta Aspa con el asesino. De sus declaraciones se desprende que todos, también Rodríguez, desayunaron en el Casal de la localidad, donde debían recoger los pases para cazar en el coto.

A pesar de eso, cuando fueron preguntados por Rodríguez, el resto de cazadores respondieron: “No ha venido”. Los hombres recogieron dos de los tres pases que el cazador había pedido, pero ninguno iba a nombre de ellos. Además, Rodríguez se había inventado los DNI.

En una comparecencia llena de contradicciones, tampoco aclararon qué hicieron durante los 45 minutos que tardaron en llamar al 112. Los cuatro mantuvieron que el asesino les pidió abandonar el escenario del crimen sin llamar a emergencias. “Vámonos, vámonos de aquí”, aseguró que uno de ellos que les dijo, pero estos le respondieron que debía quedarse y llamar a emergencias él mismo.

También contaron que Rodríguez les contó que había disparado a los agentes rurales a dos metros, cuando ante la policía declaró que fue entre 10 y 15 metros. Este extremo también fue confirmado por la autopsia. Los disparos no fueron solo a bocajarro, sino que les habría rematado cuando ya estaban en el suelo, o cayendo.

Los agentes Xavier Ribes, de 43 años, padre de un niño de 10 años, y David Iglesias, de 39 años y padre de una niña de 7, presentaban dos heridas cada uno: una herida en la cara y otra en el cuello uno de ellos; y el otro, una en el tórax y otra en la región parietal. A pesar de ello el asesino sigue diciendo que solo disparo tres veces.

Tres semanas después de los hechos el juez que lleva el caso todavía no ha determinado si imputa a Rodríguez por un doble asesinato, como reclaman la fiscalía, las familias y la Asociación Profesional de Agentes Rurales (ASPARC) o por un doble homicidio. Pau Simarro, abogado de las viudas, explicó que las mujeres le han pedido que inicie un proceso contra la Generalitat al considerar que ha incurrido en un delito contra la seguridad en el trabajo, o que al menos es responsable civil por este hecho. Prevén reclamar entre 120.000 y 200.000 euros por cada víctima.