El cambio climático amenaza con causar 2.500 muertes cada año

Más calor, aumento de las sequías, incremento del nivel del mar y la regresión de las playas son los principales efectos del cambio climático en Cataluña

El pantano de Susqueda este agosto.
El pantano de Susqueda este agosto.Carles Ribas

Más calor, aumento de las sequías, incremento del nivel del mar y la regresión de las playas son los principales efectos del cambio climático a los que Cataluña se enfrenta en las próximas décadas. Estas son algunas de las conclusiones del Tercer Informe Sobre Cambio Climático en Cataluña presentado ayer en Barcelona. El texto, (de 624 páginas) y elaborado por 141 expertos de universidades y centros de investigación, alerta de que el incremento de las temperaturas puede disparar las muertes por olas de calor anuales: de las 300 actuales, se pasaría a 2.500 en 2050 en Cataluña, siendo los ancianos y las personas con patologías crónicas previas, las personas de mayor riesgo. 

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Según el propio informe, en Cataluña la temperatura media ha aumentado en 1,55 grados desde 1950. Un escenario que empeorará para las próximas décadas, cuando se espera que suba al menos 1,4 grados más de aquí a 2050. A esto hay que sumar el aumento de la contaminación atmosférica, que se agravará con las altas temperaturas y que en la actualidad se estima que provoca 3.500 muertes prematuras por afectaciones cada año.

El coordinador científico del estudio, Javier Martín Vide, afirmó que todos los escenarios climáticos apuntan a un aumento de las temperaturas extremas, las olas de calor, las noches tropicales (por encima de los 20 grados) y que en los últimos años se empiezan a detectar noches en las que ya no se baja de 25ºC.

Las cifras del cambio climático en Cataluña

La sequía se extiende. Según el informe, para 2051 la reducción media de los recursos hídricos se situará en torno al 10% en las cuencas pirenaicas y un máximo del 22% en las cuencas litorales.

Menos lluvias.  El informe asegura que el cambio climático no ha alterado hasta ahora de forma significativa el promedio de precipitaciones, aunque a mediados del siglo XXI, "el descenso sería más marcado,con medias (...) próximas al -10% en primavera, verano y otoño".

Nieve cada vez más escasa. Debido al aumento de la temperatura, el promedio de nevadas será cada vez más escaso.El informe recomienda aumentar la capacidad de fabricación de nieve artificial para que la estaciones de esquí puedan paliar la escasez

Subida del nivel del mar.
El mar catalán se calienta 0,3 grados y sube su nivel casi cuatro centímetros por década. Estos cambios, recoge el informe, viene acompañado de un aumento de tormentas de otoño y la mortalidad masiva de especies como el coral o la posidonia.

“Ya no es posible el negacionismo”, sostuvo el presidente del Institut d’Estudis Catalans (IEC), quien acusó a los defensores de que no existe el cambio climático de actuar de mala fe o por “intereses espurios”. Vide presentó el informe junto al consejero de Asuntos Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia, Raül Romeva, y el de Territorio y Sostenibilidad, Josep Rull.

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Según Vide, el aumento generalizado de las temperaturas, el desplazamiento y cambios en la duración de las estaciones también tendrán consecuencias en los ataques de asma y alergias —actualmente entre un 20% y un 25% de la población sufre algún tipo de alergia—. También del riesgo potencial de sufrir enfermedades tropicales como el dengue, la malaria o el chikungunya, que se sumarían a otras enfermedades transmitidas por el empeoramiento del agua, agravado por la sequía. Para 2100, según el propio informe, Cataluña puede disminuir hasta en un 13% sus recursos hídricos. Esto provocará que las sequías meteorológicas, hidrológicas y agrícolas serán más severas, factor que aumentará el peligro de incendios, que el estudio relaciona con el aumento de muertes por “problemas cardiopulmonares”.

El turismo, en peligro

Como soluciones, el equipo de expertos destaca la necesidad de fomentar estilos de vida saludables, la mejora de la eficiencia de energética de los edificios y la reducción de las desigualdades económicas.

Pero no solo los catalanes de a pie serán las víctimas de estos efectos, sino también los sectores estratégicos más importantes, como el turismo: “La disminución erosiva de las playas catalanas, junto a la fuerte presión de la demanda recreativa hace peligrar su perdurabilidad”, aseguran los expertos, quienes prevén que en 2100 el 21% de las playas requerirán actuaciones adicionales de mantenimiento.

Aunque la calidad de las playas no será el principal inconveniente. Cataluña también deberá garantizar la disponibilidad del agua para recibir a los millones de viajeros que cada año visitan la comunidad. La pasada temporada turística fue el ejemplo perfecto de esta tesis, cuando las zonas con riesgo de sequía fueron precisamente las más visitadas y Ayuntamientos como el El Port de la Selva (Alt Empordà) se vieron obligados a prohibir el uso del agua para todo lo que no fuera estrictamente doméstico.

Aunque será la agricultura de secano (que representa el porcentaje más importante del suelo agrícola catalán) la que puede verse más afectada, y, por ende, tomar medidas más drásticas.Los expertos prevén que para mantener las funciones productivas los agricultores deberán escoger las especies y variedades más resistentes a la aridez y cambiar sus técnicas de cultivo, priorizando la rotación de cultivos y el barbecho.

Según Romeva, más allá de lo exhaustivo, ambicioso y riguroso del texto, es importante que el informe sea útil, práctico y que vincule a diferentes actores: “Tenemos que prepararnos y, sobre todo, dar respuesta de forma colectiva y de forma importante desde las instituciones”, sostuvo. Para Rull, el cambio climático “no es una política de un Gobierno, sino de un país”, porque es un “problema en mayúsculas que interpela a todos y debe acompañarse con un programa concreto”. 

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Sobre la firma

Carlos Garfella

Es redactor de la delegación de Barcelona desde 2016. Cubre temas ambientales, con un especial interés en el Mediterráneo y los Pirineos. Es graduado en Derecho por la Universidad de las Islas Baleares, Máster en Periodismo de EL PAÍS y actualmente cursa la carrera de Filosofía por la UNED. Ha colaborado para otros medios como IB3 y Ctxt.

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