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ANC y Òmnium, motores de las Diadas multitudinarias

Las asociaciones han marcado la agenda política catalana en los últimos cinco años

Carme Forcadell en un acto previo al 9-N.
Carme Forcadell en un acto previo al 9-N.

El proceso independentista en Cataluña y la movilización ciudadana que lo apoya no existirían sin la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural. Ambas asociaciones han sido las impulsoras y organizadoras de los actos multitudinarios que han llenado las calles de Barcelona y Cataluña cada 11 de septiembre en los últimos cinco años. Su inmensa capacidad de influencia ha llevado incluso a roces con los partidos políticos y el Gobierno de la Generalitat por los intentos de condicionar objetivos y ritmos del proceso independentista.

La ANC nació en 2012 después de dos años y medio de conversaciones discretas para crear una entidad que vertebrara el independentismo, aprovechando el duro golpe que significó la sentencia que recortaba el Estatuto de Autonomía Catalán en 2010. Su génesis se encuentra en el Pacto por el Derecho a Decidir y la coordinadora de consultas populares en los municipios sobre la independencia, realizadas desde 2009 en municipios como Arenys de Munt (Barcelona).

La Asamblea tiene una gran implantación territorial y cuenta con unos 33.000 socios en toda Cataluña, además de varios círculos internacionales. Su primera presidenta, Carme Forcadell, es la actual presidenta del Parlamento de Cataluña.

Òmnium, por su parte, nació bajo el franquismo como una entidad cultural en defensa de la lengua y cultura catalanas. Tiene unos 50.000 socios en Cataluña y a raíz de la sentencia contra el Estatut se inclinó claramente por el derecho a decidir y el a la independencia. De hecho, fue la entidad que organizó la multitudinaria marcha en rechazo al fallo y que contó con el apoyo de todos los partidos políticos catalanes, menos PP y Ciudadanos. Entre sus actividades está entregar el Premio de Honor de las Letras Catalana o el Sant Jordi de Novela.

En el proceso independentista, ambas entidades han jugado el rol de portavoces de la sociedad civil y fiscalizadoras de la actividad política de cara a cumplir con las demandas soberanistas de cada momento. En septiembre de 2012, la primera Diada multitudinaria, ambas entidades se unieron bajo el lema “Cataluña, nuevo estado de Europa” y el éxito de la convocatoria fue uno de los alicientes que tuvo el entonces presidente de la Generalitat Artur Mas para hacer un adelanto electoral y pedir al Gobierno de Mariano Rajoy, sin éxito, el pacto fiscal, parecido al concierto vasco.

En 2014, la Diada que dibujó una gran V en la capital catalana se cerró con una petición por parte de Forcadell: “¡Presidente Mas, ponga las urnas!”. Las entidades pedían así a la Generalitat que desobedeciera el posible veto del Constitucional a la consulta sobre la independencia, que efectivamente se produjo. La ANC y Òmnium ayudaron a hacer realidad la consulta del 9-N.

El papel de ambas entidades, sobre todo de la ANC, ha sido criticado en ocasiones por defender posiciones coincidentes con Convergència cuando se abrían diferencias entre los actores del proceso. Un ejemplo es su apoyo a la lista conjunta con ERC que acabó en la candidatura de Junts pel Sí. Otro, las presiones sobre la CUP para doblegarla en favor de los deseos del Gobierno catalán.