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Brüggemann aplica en la sala Gaspar el arte conceptual al debate social

“La sociedad capitalista es una gran productora de desechos”, asegura el mexicano de origen alemán, un artista al alza

Una de las piezas de Stefan Brüggemann en la Sala Gaspar.
Una de las piezas de Stefan Brüggemann en la Sala Gaspar.

Es de los que más suenan hoy en los foros de arte contemporáneo internacional: artista mexicano de origen alemán, Stefan Brüggemann (Ciudad de México, 1975) vuelve a Barcelona —donde en 2011 presentó una instalación en la Fundación Mies van der Rohe— de la mano de la Fundación Gaspar con Trash. La premisa: serie de obras que aplica los fundamentos básicos del arte conceptual a las problemáticas sociales, combinando una estética de corte pop con el enfoque espacial del minimalismo. El resultado plástico es impactante, además de poner en discusión las convenciones de la historiografía artística.

La muestra, hasta el 5 de febrero, se articula en cuatro instalaciones de gran formato, en las que Brüggemann crea diferentes configuraciones con un objeto cotidiano altamente metafórico, como la clásica caja de cartón, construida aquí con espejos. “En las cajas ponemos archivos, recuerdos, lo que queremos conservar, pero ya no utilizamos...; sin embargo, no quería centrarme en el contenido, sino en el contenedor y el espejo me permite desdoblar el entorno”, explica Brüggemann, que suele trabajar en distintas series que se entrecruzan en un juego de relaciones y referencias. “Ya he utilizado superficies reflectantes en otras obras, pero nunca en piezas tridimensionales. En este caso me sirven para introducir el espectador en la obra”, indica el artista.

En la primera sala, donde se expone una única caja, las paredes están forradas con palabras y fragmentos de textos explican el proceso de pensamiento previo a la formalización de la pieza. Es la primera vez que Brüggemann exhibe este archivo mental, que le sirve para diversas series, empezando por las Text Pieces, frases recortadas en vinilo negro y pegadas directamente a la pared, que dialogan con las Trash Mirror Boxes.

Una composición inacabada que evoca un almacén, una pirámide que refuerza la alusión a las jerarquías sociales y una cruz que genera y encierra una caja invisible completan el despliegue. Por todos lados aparece la palabra trash (basura), serigrafiadas con la caligrafía del artista. “La sociedad capitalista es una gran productora de desechos”, asegura Brüggemann. Representado por dos galerías de primera fila, Parra & Romero de Madrid y la poderosa Hauser & Wirth con sedes en Zurich, Londres, Nueva York y Los Ángeles, el mexicano estará en febrero en ARCOMadrid. “Llevo años siguiéndole y tenía ganas de hacer esta exposición porque define lo que queremos ser: un centro que trabaja con los artistas del presente proyectados hacia el futuro”, afirma Moishan Gaspar, director de la fundación con sede en la calle Montcada, que acaba de celebrar su primer aniversario.