Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El poeta cordobés Nacho Montoto muere en Sevilla a los 37 años

El autor, Premio de Poesía Andalucía Joven, organizó el pasado año la edición más completa de Cosmopoética y preparaba una nueva obra

José Ignacio Montoto, en un dibujo de María Simó publicado por la Consejería de Cultura de Andalucía.
José Ignacio Montoto, en un dibujo de María Simó publicado por la Consejería de Cultura de Andalucía.

MÁS INFORMACIÓN

Nacho Montoto, poeta, creador y artífice el pasado año de una de las más completas ediciones de Cosmopoética, la cita internacional de Córdoba con los versos, ha muerto hoy en Sevilla de un paro cardíaco, según sus allegados, a los 37 años de edad.

El autor cordobés era una de los valores más claros de la literatura andaluza. Premio de Poesía Andalucía Joven por La cuerda rota en 2013, escribió Binarios, Superávit, Diario del fin del mundoTras la luz y Estamos todos, aquí no hay nadie, su último libro, del 2015.

"Ahora creo mucho más en las calles y en los poetas porque al menos me dan esperanza y algunos, como José Ignacio Montoto, me dan luz", escribió Andrés Nadal del poeta tras su reconocimiento con el premio andaluz.

Montoto creía en la poesía. Escribió hasta sus últimas horas y hace pocos días compartió su último manuscrito con algunos amigos del mundo editorial que, como él, creían en la vigencia de los versos, en la infinita vida de la madre de todas las artes.

Esta obsesión por encontrar la poesía en cada rincón le llevó a diseñar una de las mejores ediciones de Cosmopoética, la cita cordobesa en la que consiguió llenar las salas de la ciudad de poemas e imágenes que se fundían con la música, la pintura, la novela y con la vida cotidiana.

"Ir más allá". Esa fue su premisa para el diseño de la última edición, según relató a EL PAÍS. Montoto luchó por romper los límites, hundir los prejuicios, abrir las fronteras de la creación y reivindicar la poesía latente en cada lector, en cada vida. Era consciente del auge de un género que había encontrado nuevas formas de expresión y quiso darles los espacios más dignos en una ciudad milenaria comprometida con las estrofas.

Y llenó Córdoba de poesía: subió los versos a las farolas, los llevó a los bares y los paseó por las calles, para no encerrarlos en las salas y demostrar que todo es un poema escrito y por escribir. Con su muerte, la creación andaluza pierde a uno de sus más importantes autores, según han reconocido profesionales del mundo editorial nacional.