El responsable de los bisontes de Valencia decapitados niega el maltrato

El fiscal barajó la incautación de la manada tras comprobar que dos ejemplares murieron de hambre

El director de la reserva de bisontes de Valdesarrillas, Carlos Álamo, en el centro, llega a la Ciudad de la Justicia de Valencia.
El director de la reserva de bisontes de Valdesarrillas, Carlos Álamo, en el centro, llega a la Ciudad de la Justicia de Valencia.MANUEL BRUQUE (EFE)
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El director de la reserva de bisontes de Valdeserrillas, Carlos Álamo, ha negado este martes la acusación de maltrato animal que le atribuye la Fiscalía de Medio Ambiente. Dos bisontes del espacio natural de Benagéber (Valencia) aparecieron decapitados el pasado mes de septiembre. Álamo denunció al Seprona que la reserva había sido asaltada. Pero los análisis realizados por los veterinarios han concluido que los animales murieron por desnutrición y se les cortó la cabeza después.

El responsable de la reserva ha negado haber decapitado a los bisontes para tratar de encubrir el motivo real de las muertes o tener información sobre quién los mutiló.

A Álamo, han indicado a EL PAÍS fuentes de la investigación, se le atribuye un supuesto delito de maltrato por omisión, esto es, por no haber cuidado adecuadamente a los animales que estaban bajo su responsabilidad. Uno de los dos ejemplares fallecidos fue el macho alfa, Saurón. Las fuentes apuntan a que el resto de bisontes no murieron, a pesar de haber mostrado signos de debilidad que inicialmente se apuntó que podían proceder a una intoxicación por envenenamiento, por la diferente capacidad de resistencia de los animales: Saurón pesaba cerca de 800 kilos y necesitaba una cantidad de comida mayor.

El resto de la manada, formada por una docena de ejemplares, continúan en la reserva al cuidado del responsable de la misma. La Fiscalía barajó solicitar la incautación cautelar de los ejemplares tras conocer que los resultados del análisis veterinario revelaban la desnutrición como motivos de las dos muertes. Pero descartó hacerlo una vez comprobado que los ejemplares presentan ahora un estado aceptable y reciben comida suficiente.

Álamo ha declarado durante hora y media ante el fiscal. Como medio de defensa ha esgrimido facturas que, según él, probarían que ha estado adquiriendo comida bastante para alimentar a los animales.

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La Fiscalía todavía no ha decidido si denunciará los hechos al juez. Aunque se confirme que la falta de comida fue la causa de la muerte, cabe que esta no no fuera voluntaria ni consecuencia de una imprudencia grave, condiciones necesarias para que la conducta se considere delito.

El ministerio público está a la espera del resultado de análisis que aclaren si los bisontes fueron envenenados mezclando alguna sustancia con su comida. Esa fue la primera versión ofrecida de los hechos.

La reserva es privada y se financia en buena medida con las entradas que pagan sus visitantes, pero se levanta sobre suelo público cedido por la Generalitat. El mantenimiento corre a cuenta de su director y de voluntarios.

No es el primer incidente que sucede en la reserva. Según han señalado fuentes de la investigación, hace en torno a un año una búfala de agua fue cazada en la propia reserva. El espacio está rodeado por cotos de caza.

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Sobre la firma

I. Z.

Es redactor de la sección de Sociedad del diario EL PAÍS y está especializado en temas de política educativa. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y Máster de periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y EL PAÍS.

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