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La nueva concejal de Aranjuez mantiene el acta, pero no estará adscrita a ningún grupo

Mónica García quiso ingresar en el equipo de Acipa, que ponía como condición que la edil se volviera a afiliar al partido

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Mónica García, en el centro con chaqueta beige, escucha a la concejal dimitida, Paloma Baeza.

“Entristecida”, así se encuentra Mónica García, nueva concejal de Aranjuez, después de que la Junta Directiva de la Agrupación Ciudadana Independiente de Aranjuez (Acipa) no aceptara inscribirla en su grupo municipal. García concurrió a las pasadas elecciones municipales como número cinco de la formación, que obtuvo 2.400 votos y dos concejales. Tras la dimisión de Paloma Baeza en julio y la renuncia de quienes le precedían, este jueves ha tomado posesión del acta que le acredita como edil de Aranjuez (58.180 habitantes). Lo hace como concejal no adscrita después de la decisión del que, hasta diciembre de 2015, había sido su partido, del que llegó a ser presidenta. Desde Acipa afirman que le propusieron volver a militar, pero que García se negó, por lo que consideran “absurdo” que forme parte de su grupo municipal.

“El hecho de que no comparta las formas con quienes dirigen el partido no significa que no comparta el compromiso con el que toda la lista electoral de Acipa concurrió a la elecciones”, ha subrayado García. La nueva edil afirma que esas formas fueron las que le hicieron darse de baja del partido. “Hoy no queda nada de la lista que se presentó, solo el nombre”. Califica de “sectaria” la decisión de la Junta Directiva y considera que esta responde “a los intereses personales de unos pocos”. Aún así, está decidida a seguir adelante, por eso mantiene su acta de concejal. Le ampara la ley porque en España, el acta es personal. “Asumo mi responsabilidad de concejal no adscrita de forma libre e independiente. Responderé únicamente a los intereses de los vecinos, no a los de ningún grupo político”.

García certifica que se reunió en tres ocasiones con miembros de Acipa para manifestarles su voluntad de formar parte de su grupo político. “He sido leal en todo momento, hecho que no ha sido recíproco. Ellos mostraron públicamente, sin consultarme siquiera, su intención de que la compañera que me sucede en la lista asumiera el acta de concejal”. El portavoz municipal de Acipa, Jesús Blasco, rechaza la afirmación. “Nosotros no le hemos pedido el acta en ninguna de esas reuniones. Le manifestamos que el número cuatro de la candidatura (Jesus Hernández) había dejado el partido hace meses y ahora había renunciado al acta. García no ha obrado con esa coherencia”.

Reintegrarse en el partido

Mónica García toma posesión del acta de concejal este jueves.
Mónica García toma posesión del acta de concejal este jueves.

Blasco subraya que propusieron a García reintegrarse en el partido. “Se negó, por lo que consideramos absurdo que integre el grupo municipal. No habría forma de ponerse de acuerdo en el voto”. De esta manera, Blasco se convertirá en el único concejal de Acipa, un partido con 25 militantes que pagan una cuota mensual de 12 euros. Asesorado por el secretario municipal, Blasco ha debido registrar un texto informando de que la nueva concejal ya no pertenece al partido. De no ser así, García hubiese entrado a formar parte del grupo municipal de Acipa de facto. Para que no lo haga, se ha basado en el artículo 73.3 de la Ley Reguladora de Bases del Régimen Local, de 1985. Esta normativa establece que un concejal actuará como no adscrito si es expulsado o abandona el partido (García se dio de baja en diciembre de 2015).

El portavoz de Acipa sostiene que García “no venía del mismo ámbito político”. En su opinión, los postulados de su grupo no son los mismos que tiene la nueva concejal no adscrita. “Acipa es un partido transversal, de centro, y ella está más escorada a la izquierda”. García, sin embargo, apenas estuvo seis meses en la formación, ya que llegó a ella poco antes de las elecciones municipales de mayo de 2015. El actual presidente de Acipa, José María Belmonte, ha manifestado que esperarán a ver qué actitud muestra la concejal en los plenos. Como ruido de fondo aparece la relación sentimental que, desde hace meses, mantiene Mónica García con el portavoz del Gobierno Municipal del PSOE, Oscar Blanco. "No voy a negar que es mi pareja, pero el hecho de que lo sea no me va a influir, ni voy a ser una más del PSOE ni el voto que emita en los plenos tiene por qué ser favorable a sus propuestas”.

La crisis política de Acipa

Hace meses que Acipa arrastra una crisis interna, como ha confirmado a este periódico Jesús Blasco, portavoz de la formación. Las discrepancias alcanzaron su cénit cuando Pilar Quintana, candidata a las elecciones municipales, decidió abandonar la formación en agosto de 2015.

Enarboló la bandera de los malos resultados electorales, pero Blasco sostiene que hay otros elementos que precipitaron su marchar. En septiembre, Mónica García fue elegida presidenta de Acipa con “apoyo unánime”. “Decidió abandonar dos meses después por discrepancias y porque le tocó vivir un periodo convulso”, explica el portavoz de la formación. “Nos ha pasado como a UPyD.

Cuando un partido está muy ligado al carisma de una persona, esta puede tener la tentación de querer seguir manejando desde fuera”. No obstante, Blasco no relaciona las bajas de García y de Quintana.

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