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La oposición rechaza que el Parlament debata el proceso constituyente

Junts pel Sí y la CUP impulsan que se discuta el texto contra el criterio del Alto Tribunal

Sesión de control del Parlamento de Catalunya.
Sesión de control del Parlamento de Catalunya.

Todos los grupos de la oposición expresarán hoy su rechazo a que el Pleno del Parlament debata las conclusiones del proceso constituyente, pactadas por Junts pel Sí y la CUP, en la que se alude a aplicar mecanismos unilaterales para desbloquear el debate secesionista. El Tribunal Constitucional advirtió la semana pasada que esas conclusiones contradicen sus propias resoluciones al estar sustentadas en la declaración del 9-N del inicio de proceso de independencia que ya fue declarada inconstitucional. Pese a todo ello, Junts pel Sí y la CUP tienen la voluntad de impulsar el debate en la Cámara.

El Alto Tribunal dictó la semana pasada una resolución advirtiendo de que una cosa es crear una comisión de estudio y otra muy distinta dar un paso más y convertir al Parlament en “fuente de legitimidad jurídica” contraviniendo “el ordenamiento jurídico”. Por ello, recordó a la Mesa, el órgano de gobierno del Parlament, que tiene la obligación de “impedir o paralizar cualquier iniciativa que suponga ignorar” un mandato del Constitucional. Pese a ello, no aclaró qué decisiones tomará si el Parlament desobedece.

Sin embargo y salvo sorpresas de última hora, el debate se celebrará. Pero no porque lo sugiera la Mesa, que hace una semana “tomó nota” de la advertencia del Constitucional y decidió no incluir el debate en el orden del día del Pleno que empieza hoy. Junts pel Sí y la CUP lo plantearán en el transcurso de la sesión. El acuerdo es un gesto de aproximación entre los dos grupos tras su divorcio por el veto a los presupuestos y como antesala al desenlace de la cuestión de confianza a la que se someterá Carles Puigdemont.

Inés Arrimadas, líder de la oposición, pidió a todos los grupos “unidad de acción”. "Lo que está pasando en el Parlament es muy grave porque se está votando cosas que se sabe que no se van a cumplir", sostuvo la presidenta del grupo de Ciudadanos. La diputada contactó con el resto de partidos pero difícilmente el llamamiento se concretará en algo. Lo que está descartado es que los diputados visualicen su enfado abandonando el hemiciclo y en principio participarán en la votación. Todos los grupos celebrarán hoy reuniones para determinar qué papel jugarán.

Eva Granados, portavoz socialista, señaló que si se produce el debate será "un error más grave" que el de la declaración del 9-N. "Nadie tiene derecho a poner las instituciones fuera de la ley", subrayó. El PSC planteará si se da el caso a Forcadell que impida la votación. Catalunya síí que es Pot sustenta su rechazo en razones políticas y no jurídicas: votará en contra de que la Mesa cambie el orden del día y se opondrá al contenido de las conclusiones porque cree que la unilateralidad no conduce a ninguna parte. "No son conclusiones reales. Son para mantener a Puigdemont en la presidencia", afirmó Marta Rivas, coordinadora de Iniciativa. El popular Xavier García Albiol, acusó hace días a los dos grupos independentistas de poner en riesgo el auto gobierno si desoyen al Constitucional.

Frente a este alud de críticas, Marta Pascal, coordinadora del Partit Demòcrata Català, heredera de la antigua Convergència, vio ayer el debate “perfectamente viable”. “El trabajo está hecho. Y qué mejor este último Pleno para hacerlo”, afirmó. Jordi Turull, portavoz de JxS, abundó: “Esta semana, pleno en el Parlament. Nuevamente bajo amenazas y nuevamente seremos leales al mandato democrático del 27S”. En declaraciones al programa Aquí parlem, de RTVE, Forcadell afirmó no temer las decisiones del Constitucional: “Lo tenemos siempre encima del Parlament y así es muy difícil trabajar. Sólo estamos defendiendo el mandato democrático del 27-S”.