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CRÓNICA

La violencia intangible

Quienes critican la cobertura de los crímenes machistas en los medios, consideran que se asumen como inevitables y con resignación

Una mujer participa en una manifestación contra el feminicidio en Santiago de Chile.
Una mujer participa en una manifestación contra el feminicidio en Santiago de Chile.

"Cuando acabes, ¿me avisáis? Es que no puedo...”, dijo al salir de la sala una de las asistentes al debate Laberinto legal, organizado por Origen, un observatorio por la igualdad de género en los informativos televisivos. Lo que no podía soportar era una fotografía que ilustraba una pieza sobre la violencia machista que proyecté. Pero no solo eso, tampoco gustó a muchas de las asistentes, la mayoría mujeres, periodistas, investigadoras, abogadas o personas que sufren o han sufrido la violencia machista, los múltiples detalles en los textos, que solo tratemos el problema cuando llega el asesinato o que seamos los periodistas de sucesos quienes cubramos estos crímenes, contados muchas veces como anécdotas.

¿Cómo deberíamos abordar la violencia machista en los medios? “Es tan intangible que parece inevitable, y se asume con resignación”, se quejó la abogada Laia Serra, miembro del colectivo Novembre Feminista. Rubén Sánchez, psicólogo de la Oficina de Atención a la Víctima en los juzgados de Barcelona, describió una realidad diaria, generalmente ausente en la prensa, marcada por la escasez de recursos, conocimiento y, en ocasiones, sensibilidad. Habló de medidas cautelares “que se toman al tuntún” y reprochó los “graves defectos” que se dan en la evaluación del riesgo.

Como ejemplo, contó el caso de una mujer con una orden de alejamiento que su expareja había quebrantado tres veces. En una de ellas se lo encontró en el comedor de su casa; otra, masturbándose delante de su puerta, y una tercera, caminando por la zona. Ella acudió a lo que debiera ser la salvación: la justicia. La juez consideró que la solución era ampliar la distancia de alejamiento, de 500 a 1.000 metros.

“Me escandalizo del material que podéis encontrar en un tríptico y de lo que hay en la realidad”, ahondó Sánchez. Una idea que se plasmó con el testimonio de una asistente a la charla que había sufrido violencia machista. Su agresor, que había cumplido condena, volvía a estar en la calle y le había jurado que no pararía hasta matarla a ella o a su hijo. Hace no mucho un hombre encapuchado entró en el portal de su casa. Ella cree que es él, pero no hay manera de demostrarlo. “Tengo proyectos, mi vida sigue adelante”, dijo, firme, pero consciente de que puede encontrárselo en cualquier esquina. “¿Quién puede ayudarme? Nadie”, concluyó.

Las críticas a los medios arreciaron por cosas como contar que en la mayoría de casos de asesinato no hay denuncia previa. “Eso es pasarle la responsabilidad a la víctima”, insistían. “¿Cuándo se atreverá la fiscalía a investigar por qué se retira una denuncia?”, añadió Sánchez. Serra reprochó la tendencia a reproducir tópicos, como por ejemplo que una mujer fuerte, que sale y cuenta el calvario que ha vivido, parece menos víctima. O que no se expliquen casos positivos de superación.

¿Mueren o las matan? Los titulares inmediatos queman también a quienes los leen. ¿Por qué los medios no titulan con más intención? La presunción de inocencia, sobre todo cuando se acaba de cometer el crimen, condiciona necesariamente a la prensa. Pero una vez está claro, ¿podemos usar indistintamente matar o asesinar, aunque penalmente haya diferencias? ¿O hablar de feminicidio? La investigadora Sonia Herrera criticó que el mundo judicial imponga su vocabulario.

También llegó el turno a los detalles. ¿Informativamente, podemos prescindir de cómo mata un hombre a una mujer? ¿O de cómo la maltrata? ¿De cuántas veces lo hace? ¿Si la agrede delante de sus hijos? ¿A solas? ¿Armado? ¿A golpes? “Es dar ideas”, criticó Herrera, que aseguró que están detectando que en algunas zonas donde no se hacía empiezan a atacar a mujeres con ácido, después de que se haya contado en los medios.

La letrada Serra aludió al contagio cuando se habla de un asesinato machista. Algo que rebatió enérgicamente la periodista Pilar López, especializada en temas de género, diciendo que a día de hoy no está demostrado. Y defendió que es un éxito que en los medios se cuente, aunque pidió que se acuda a los expertos para contextualizar.

El periodista y profesor de la UAB Xavier Giró, moderador de la mesa, lanzó la idea de que haya secciones especializada en los medios en los problemas que afectan a la mujer, como la que tiene la BBC, bautizada como Derechos de las mujeres. ¿Lo veremos aquí?

Después de recibir duras críticas, pensé que hay cosas que debemos cambiar. Pero también que hay cosas que hacemos bien. Como cuando no había cifras oficiales, y la periodista entonces de El País Charo Nogueira empezó a hacer recuentos de mujeres asesinadas. O cuando la sección de Sociedad asumió la violencia machista como uno de sus temas bandera. También me fui con la idea de que debemos hablar más con quienes nos critican: escuchar y ser escuchados.