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Los candidatos catalanes se comen a sí mismos

La pastelería Escribà de Barcelona hará sondeos con la venta de pasteles con la cara de los candidatos catalanes

Varios candidatos al 26-J prueban La coca de las elecciones de Christian Escribà (i).
Varios candidatos al 26-J prueban La coca de las elecciones de Christian Escribà (i).

Cuando falten los sondeos, ahí estará La coca de las elecciones. El repostero catalán Christian Escribà desafiará la prohibición de publicar encuestas durante la última semana de campaña con una clasificación de los candidatos catalanes al 26-J más consumidos en sus pastelerías. La empresa fabrica estos días a contrarreloj cocas de Sant Joan con la cara de los candidatos en una imagen de chocolate blanco. Desde ya, se pueden comer y votar, algo que este miércoles han hecho algunos de los protagonistas políticos frente a las cámaras, como no podía ser menos. Las redes sociales de la pastelería publicarán cada día cuáles son los favoritos de los paladares que pasen por su negocio. El sondeo tiene poca ciencia y, —esta vez seguro—, mucha cocina: un brioche ligero con cerezas naturales, almendras y un chocolate finísimo que le da "el punto dulce a la campaña", según Escribà.

El número uno por Esquerra Republicana al Congreso, Gabriel Rufián, ha llegado puntual a la presentación a las 10 de la mañana, para devorarse a sí mismo. Él, dice, no es de bailar, como el socialista Miquel Iceta —o como Juan Carlos Girauta, de Ciudadanos—, pero sí de buen paladar. Rufián ha comentado con sus compañeros de acto que "estaba muy bueno", el trozo no pequeño que se ha comido. En el momento de la cata le flanqueaban Xavier Domènech, de En Comú Podem; Dolors Montserrat, la número cuatro del PP —el ministro Jorge Fernández Díaz tenía una entrevista—; y Francesc Homs candidato convergente y Quico, para los allegados. Todos han alabado la coca y el trabajo del repostero.

Los chascarrillos entre ellos han sido ininteligibles detrás de la barrera de cámaras y el jaleo, pero la amabilidad reinaba entre los cuatro. Cabe destacar sobre todo el bueno rollo entre Rufián y Domènech, compañeros de izquierda soberanista —que no independentista—, a pesar de que estos días no paran de acusarse de todo a cuenta del corredor mediterráneo y de que el referéndum se ha caído de la línea roja de Pablo Iglesias en un supuesto pacto con el PSOE.

En los pasteles, los ausentes son los peores parados. El popular Mariano Rajoy y el ciudadano Albert Rivera salen desnudos en las caricaturas. El segundo en alusión a su primera campaña electoral, allá por 2006, en la que aparecía en un cartel sin ropa. En la coca de Escribà le tapa las partes nobles un naranjito del mundial del 82, mientras que al presidente en funciones una gaviota del PP. El socialista Pedro Sánchez sale vestido de cerrajero "por si tiene la llave del cambio", ha dicho el ilustrador Joan Vizcarra, de la revista Interviú, y autor de los citados dibujos de chocolate. Homs aparece apoyado en un cartel a la espera de su juicio por la consulta del 9-N; Domènech portando una pancarta y Rufián, cómo no, con una estelada.

Escribà ha explicado que el sistema de voto tiene tres partes. En la pastelería más emblemática, la de Gran Via, ha instalado urnas con los dibujos de cada candidato, en la que cada comensal podrá depositar un minimerengue al que tendrá derecho con cada consumición de coca a modo de papeleta. Si consume una de las grandes, tendrá derecho a cinco votos a repartir como quiera y en intimidad, con una cortinilla. En las otras pastelerías, los camareros apuntarán el voto vía TPV y cada día se hará público un recuento en las cuentas de Twitter, Instagram y Facebook de la pastelería. Ha quedado en duda qué pasará el sábado 25 de junio, jornada de reflexión, cuando está prohibidísimo hacer proselitismo político. "Tendremos que consultar con los servicios jurídicos", ha zanjado Escribà.