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Los okupas de Gràcia mantienen la tregua durante la campaña

El colectivo no quiere que el barrio, que valora sus actividades, se les vuelva en contra

Activistes del Banc Expropiat.
Activistes del Banc Expropiat. EL PAÍS

El barrio de Gràcia de Barcelona mantiene la calma desde el pasado día 7. Los okupas firmaron una tregua dos días antes del inicio de la campaña electoral tras los disturbios y semanas de tensión que vivió la zona después del desalojo del Banco Expropiado, el pasado 23 de mayo. El Banco Expropiado está fuera de la agenda política. Insisten en que su objetivo es volver a la antigua sucursal bancaria, pero su actitud ha cambiado: no quieren que el barrio, que valora sus actividades, se les vuelva en contra.

Concretamente, no quieren perjudicar al comercio del entorno, que alertó de pérdidas por los incidentes de las primeras semanas, ni a las actividades del resto de entidades del distrito, con las que ha comenzado a mantener contacto. Ni siquiera las citaciones policiales, que comenzaron ayer, a personas que fueron detenidas o identificadas durante las protestas han tenido movilizaciones por respuesta: los okupas han respondido convocado a los citados a una reunión la próxima semana.

La tregua, pues, no se refiere solo a las movilizaciones. Los okupas, reacios al inicio del conflicto a hablar con el Gobierno de la alcaldesa Ada Colau, han abierto canales de comunicación con el concejal del distrito Eloi Badia. El Ayuntamiento insiste en ofrecerles un local alternativo pero repite que la solución se cocina “a fuego lento”. Con las entidades, que inicialmente rechazaron mediar en el conflicto, se han reunido ya dos veces, discretamente. Fue el pasado viernes y ayer. El distrito es un mosaico de entidades: desde el llamado G6, asociaciones culturales centenarias hasta ateneus alternativos o colectivos surgidos de planes urbanísticos como Gràcia, on vas?; pasando por entidades excursionistas o vecinales.

Identificaciones

Respecto a las citaciones, los Mossos han identificado a 55 activistas por participar, de una u otra manera, en los enfrentamientos con la policía. La cifra la proporcionó el pasado día 9 el consejero de Interior, Jordi Jané, y no ha variado. A algunos de ellos se les imputa por herir a 39 mossos o causar daños en bienes públicos.

Ayer, el Banco Expropiado volvió a comunicarse con sus seguidores, a través de las redes sociales. “Atención, la policía está llamando a declarar a gente que fue detenida, retenida o identificada durante las movilizaciones”, escribió en su cuenta de Twitter. Y aconsejó a las personas citadas: “Agradeceríamos que fueseis preparando un relato por escrito, lo más preciso posible, de los hechos y recopilaseis, si encontráis, fotos o vídeos del momento de la detención /retención”. Los okupas confían en reunirse la próxima semana, la última de campaña y con la verbena de Sant Joan de por medio. Ahora, intentan protegerse jurídicamente pero, por el momento, se descartan movilizaciones. Pese a ello, el Banco Expropiado hay algo que dice tener claro: “Los Mossos cambian de estrategia, evitan detenciones durante las manifestaciones para evitar una respuesta colectiva y después nos citan una a una”. La campaña electoral continúa.

El ‘Banco’ idea una protesta tranquila contra la gentrificación

Todos coinciden en que si para algo ha servido el conflicto en Gràcia es para crear una Mesa de Entidades, surgida de dos citas convocadas por el regidor. Los insólitos encuentros han reunido a más de 30 agrupaciones. Y en esos cónclaves se ha constatado que más allá de sus simpatías con los okupas se constata el malestar que hay en el barrio por la gentrificación —relevo de la población tradicional por otra con mayor poder adquisitivo—, la subida de precios de la vivienda, el viraje en de modelo comercial y la creciente presión turística. Miembros del Banco Expropiado quieren proponer a las entidades una manifestación tranquila para denunciar la deriva del barrio contra la especulación, gentrificación y turismo.