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Puigdemont se lanza contra la CUP para intentar salvar la legislatura

El presidente califica a los anticapitalistas de "destructores" del proceso independentista

El presidente Carles Puigdemont en el Parlament.
El presidente Carles Puigdemont en el Parlament.

Carles Puigdemont ha pasado este viernes a la ofensiva para salvar su mandato con un duro ataque a la CUP por su veto a los Presupuestos de la Generalitat. En un tono insólito en los casi cinco meses que lleva en la presidencia, Puigdemont calificó a los anticapitalistas de “destructores” del proceso independentista por mantener su negativa a aprobar las cuentas y les ha pedido que no “les tiemblen las piernas ante apriorismos ideológicos”.

Si el Parlament rechaza la próxima semana el proyecto de Presupuestos, el Gobierno catalán recibiría un duro revés y se haría muy difícil mantener el acuerdo de legislatura con la CUP, por lo que Puigdemont se reunió con las asociaciones soberanistas para advertirles de la delicada situación.

La vicepresidenta de la Generalitat, Neus Munté, se sumó horas después a la presión contra la CUP en Catalunya Ràdio y aseguró que el Gobierno se “replanteará” su acuerdo parlamentario si los Presupuestos no pasan el primer trámite en el Parlament. Junts pel Sí y los anticapitalistas se comprometieron a dar “estabilidad” a la presidencia de Puigdemont, y ninguna prueba tiene tanta trascendencia como los Presupuestos, la ley más importante de la legislatura, dijo.

En esa estrategia de acoso, el consejero de Territorio y Sostenibilidad, Josep Rull, se añadió a los reproches y acusó a la CUP en Twitter de “hacer imposible” la independencia. Los anticapitalistas permanecieron impasibles a las críticas, al menos formalmente, e insistieron en que no retirarán la enmienda aunque mantienen la negociación. El grupo parlamentario está dividido y una mitad se muestra favorable a levantar el veto si hay avances.

El argumentario de la Generalitat

Para combatir las críticas de la CUP, la Generalitat insiste en que el proyecto de Presupuestos tiene un marcado carácter social y que aumenta en 870 millones las partidas contra la pobreza. En esa línea, el Gobierno catalán ha registrado este viernes en el Parlament un informe sobre el cumplimiento de la moción que aprobó la cámara el 7 de abril, continuadora de la del 9 de noviembre de 2015 que está anulada, sobre “el momento histórico excepcional”.

Son nueve apartados en los que la Generalitat reivindica que ha protegido “los derechos fundamentales afectados por decisiones” del Constitucional. Las medidas se refieren a la pobreza energética, vivienda, sanidad, educación, garantía de las libertades públicas, administraciones locales, personas refugiadas, derecho al aborto y financiación de un plan de choque social y sobre la gestión de la deuda.

“Estamos en un momento clave, de saber si seguimos siendo constructores o no, de si pensamos en los más vulnerables o en los más intransigentes, de si queremos dar respuestas que beneficien a personas concretas o si nos temblarán las piernas ante los apriorismos ideológicos, prejuicios ideológicos o, peor todavía, del ventajismo partidista”, dijo Puigdemont en Viladecans durante la presentación de un programa de ayuda social.

 Por eso alertó de que la pobreza “no puede esperar”, y añadió: “La elección es sencilla pero, a la vez, de una gran responsabilidad y apela a todos, porque quien se la juega no es el Gobierno, sino el país, y sobre todo las personas más vulnerables”.

Dos horas después de ese llamamiento, Puigdemont convocó en la Generalitat a los dirigentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural y la Asociación de Municipios para la Independencia (AMI), las entidades que han apoyado desde el primer día el pacto de legislatura de la CUP con Junts pel Sí. Fuentes conocedoras del encuentro explicaron que Puigdemont les transmitió su inquietud por la situación de bloqueo actual que comporta el veto a los Presupuestos y por las consecuencias que podría acarrear. En esa línea, el presidente dejó abierto todos los escenarios, incluida la posibilidad de un avance electoral en otoño si no prosperaban las cuentas. Poco antes, Puigdemont ya lo había insinuado. “Como siempre ha hecho este país tras una derrota, siempre se alza una generación de constructores dispuesta a arreglar aquello que los destructores han roto”, dijo.

 

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