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Dos hijas de Muñoz Ramonet se niegan a declarar

Están imputadas de apropiación indebida y estafa procesal

Los jardines de la finca de la calle Muntaner que fueron de Julio Muñoz.
Los jardines de la finca de la calle Muntaner que fueron de Julio Muñoz.

Este jueves era un día largamente esperado por el Ayuntamiento de Barcelona. Después de casi dos décadas buscando la manera de que las cuatro hermanas Muñoz Villalonga declararan ante un juez para explicar su versión sobre el destino de las obras que su padre, Julio Muñoz Ramonet, dejó en herencia a Barcelona en 1991 y que ellas aseguran que son suyas, tres de las cuatro hermanas tenían la obligación de comparecer para responder a las acusaciones de apropiación indebida de más de ochocientas obras de arte y por estafa procesal, por intentar engañar a un juzgado durante la tramitación de la causa civil.

Los jardines se abrirán al público a partir del domingo

Es una de las joyas que Barcelona heredó de Julio Muñoz Ramonet en 1991: el jardín histórico creado por Forestier que rodea el palacete de la calle Muntaner. A partir del domingo, después de llevar a cabo un proceso de restauración y acondicionamiento a la normativa para poder abrirlo el jardín, de 3.594 metros cuadrados, podrá ser visitado por todos los barceloneses como un parque más de la ciudad. Ubicado en Sant Gervasi, abrirá todos los días desde las 10 de la mañana hasta el atardecer. El domingo para celebrarlo, se han programado actividades y conciertos.

Ya se sabía que solo dos, Carmen, la mayor, y María Helena, la pequeña, acudirían a cumplir con sus obligaciones ante el juez madrileño, tras pedir un exhorto el juzgado de instrucción número 29 que lleva a cabo la querella. La fotógrafa Isabel había alegado estar fuera del país, mientras que Alejandra lo hará en Barcelona, tras confirmar un médico su imposibilidad de desplazarse a Madrid para prestar declaración.

Acogiéndose a su derecho de no declarar, las hermanas Muñoz abandonaron la sala tal y como entraron: sin decir palabra y negando toda posibilidad al letrado de la defensa, Marc Molins, de interrogarles, tal y como pretendía. “Se han acogido al derecho que tienen, algo que interpreto como un intento de que sus respuestas, cualquiera que fueran, no les comprometa en un futuro”, asegura Molins.

En efecto. En el caso de que las hermanas Muñoz hubieran respondido que no tenían las obras que se les reclama en la querella podría haberse interpretado que las habían vendido, por lo que se comprobaría la apropiación indebida de que se les acusa. Por el contrario, en caso de responder que si tenían las obras, se les podría exigir que las entreguen a Barcelona.

El próximo 16 de junio se ha fijado la fecha para que declare Isabel y queda por confirmar el día que lo hará Alejandra, pero, con seguridad se repetirá la misma estrategia de hoy de no declarar. Ahora habría que ver qué valor le da a este silencio el juez en un futuro.

Tras la presentación de la querella en marzo de 2014 el magistrado ha llamado a declarar varias personas, entre ellas a las dos personas que guardaban el palacete de la calle Muntaner de Barcelona, que ratificaron al juez lo que ya dijeron a EL PAÍS: Que una noche, tras fallecer Julio Muñoz, vieron como sus hijas se llevaban fuera de la casa dos tráileres cargados de obras de arte. Son las mismas que la experta americana Lori Gross separó del conjunto, como las de mayor valor y que al poco tiempo ya estaban en otra finca familiar de Madrid.