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La oficial de policía no pidió refuerzos para la fiesta del Madrid Arena

Cándida Jiménez solo aceptó ir como responsable al acto si cobraba horas extras aquella noche

En la imagen, Cándida Jimenez, jefa de policía del dispositivo del evento.
En la imagen, Cándida Jimenez, jefa de policía del dispositivo del evento.

La oficial de la Policía Municipal, Cándida Jiménez, encargada del dispositivo de la fiesta del Madrid Arena del 1 de noviembre de 2012 donde murieron cinco jóvenes, no pidió ningún tipo de refuerzo, pese a que era su obligación. Así lo han dejado claro sus superiores durante una nueva vista del juicio que se celebra desde enero en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid. Los mandos han dejado claro que la mando sólo aceptó acudir a la fiesta cuando se le garantizó que iba a cobrar horas extras.

Cándida Jiménez declaró la semana pasada y afirmó que no le correspondía a ella pedir refuerzos. Esa era una labor que era competencia directa de sus superiores. Ante esta falsedad, el abogado del entonces jefe de la Policía Municipal, Emilio Monteagudo, pidió que se le dedujera testimonio y se le iniciaran acciones penales por mentir como testigo.

Esta mañana han declarado su superior inmediato, el subinspector Emilio Rodríguez Corral, que ha dejado muy claro ante el tribunal que tenía la función de planificación de toda la seguridad exterior del Madrid Arena, por lo que tenía que haber pedido refuerzos. "Su trabajo era solicitarlo por escrito y la decisión ya me correspondía a mí", ha destacado el mando policial. El subinspector también ha negado que se le pasase el remitir con suficientes días de antelación la orden de servicio de la fiesta de Halloween en el pabellón municipal Madrid Arena. "En nuestra organización es extremadamente difícil que ocurran esos fallos y esta vez no se produjo", ha destacado Rodríguez Corral.

Los mandos policiales han dejado claro que se subió el nivel de peligrosidad del evento de medio a alto el día anterior (el 31 de octubre), lo que suponía aumentar la presencia policial en el exterior del pabellón. Se pasó de ocho agentes a 12. También ha quedado claro que, si hubiera necesitado más agentes, podría haberlos pedido y se le habrían mandado las unidades centrales de seguridad (UCS, los antidisturbios de la Policía Municipal) o la Unidad de Apoyo a la Seguridad, refuerzos del turno de noche. "Se aumentó el nivel verbalmente y después se reflejó en el informe posterior de la fiesta", han añadido el subinspector.

Jiménez tampoco se aprovechó del refuerzo de cuatro agentes que le mandaron de otras unidades. En lugar de destinarlos a la fiesta de Halloween, los dejó en la plaza de España y en la calle de Princesa.

Lo que también ha quedado claro es que la oficial sólo aceptó el ir aquella noche al Madrid Arena si cobraba horas extras, ya que su horario de salida eran las ocho de la tarde. Para ello, mandó un mensaje de teléfono móvil a su superior, que se le confirmó por el mismo conducto. Su obligación era haber permanecido durante toda la noche en este punto, pero se marchó en varias ocasiones con la consiguiente dejación de funciones, según ha afirmado el subinspector.

El inspector Oskar de Santos ha reafirmado la versión de su subordinado, el subinspector Emilio Rodríguez Corral, y ha recordado que el día anterior a la tragedia se elevó el nivel de seguridad de la fiesta, lo que suponía mayor presencia de agentes. "No hay obligación de hacerlo por escrito", ha reiterado.

Jiménez hizo unas polémicas manifestaciones por la emisora policial la madrugada en la que murieron las cinco jóvenes. Aseguraba que no se había enterado de nada y que los fallecimientos podrían deberse a un mal corte de droga. De hecho, tuvo que ser su conductor el que entró al pabellón municipal para informarse de lo ocurrido.

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