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Gordó pide un cambio en Junts pel Sí para no depender de la CUP

Los anticapitalistas presionan a Convergència y a Esquerra para que abracen el independentismo

En una semana muy agitada en la relación entre Junts pel Sí (la coalición entre CDC y ERC que gobierna Cataluña) y la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) a cuenta de la estrategia independentista, y a las puertas de un pleno en el que el pacto entre ambos corre riesgo de quedar seriamente tocado, Germà Gordó, ex consejero de Justicia, diputado de Junts pel Sí, y candidato a liderar Convergència Democrática de Catalunya (CDC), reclama un cambio de rumbo en su coalición para no depender de la CUP.

Las disensiones entre la CUP y Junts pel Sí llegan por una moción, prevista para el pleno del miércoles, en la que los anticapitalistas quieren que el Parlament reafirme el compromiso adoptado con la declaración de ruptura del 9-N aprobada en 2015 y anulada por el Tribunal Constitucional. La petición no ha gustado nada a la coalición de CDC y ERC, que quiere un cambio en el redactado para firmar la paz con sus socios.

Gordó, en una entrevista a Efe, anunció que quiere ir más allá y buscar nuevas alianzas parlamentarias que supongan un cambio de rumbo en la estrategia seguida hasta ahora por Junts pel Sí. El diputado plantea contar para el proceso soberanista con Catalunya Sí que Es Pot (CSQP) y el Partit dels Socialistes (PSC), formaciones que no avalan la estrategia independentista del Gobierno catalán. Ambos partidos han rechazado, junto al resto de la oposición, participar en las ponencias para redactar las tres leyes de ruptura soberanista.

Enmienda a la estrategia

El ex consejero de Justicia catalán, sin embargo, ve espacio para el entendimiento. Gordó cree que ambas organizaciones están en un “tanteo” ideológico, pero ha destacado el compromiso con el referéndum de independencia de la confluencia de izquierdas —apoyado por Podemos— y la apuesta de los socialistas catalanes por defender un referéndum de independencia si una nueva Constitución no recibiera el apoyo de los catalanes. “En este proceso tenemos que ser claramente dialogantes, nadie debe poder decir que CDC ha excluido de este proceso a ninguna formación política”, afirmó Gordó, que incluso ve posibles acuerdos con el PP y Ciudadanos, las formaciones más alejadas de Junts pel Sí.

Las palabras de Gordó suponen una enmienda a la estrategia de Junts pel Sí, que hasta ahora solo busca el diálogo con CSQP y el PSC como bala en la recámara por si la CUP no se aviene a aprobar los Presupuestos. Excepto para las cuentas y para mociones puntuales, en lo esencial de la legislatura busca el apoyo de la CUP.

Gordó es uno de los candidatos que aspira a la secretaría general de CDC, el segundo cargo en importancia del partido después de la presidencia, que ostenta Artur Mas. El partido está completando un proceso de debate interno para decidir, entre otras cosas, si participará en las primarias el presidente del grupo parlamentario de Junts pel Sí, Jordi Turull. Y un sector afín al consejero de Territorio, Josep Rull, todavía debe definir su candidato, aunque el nombre que más suena es el del diputado en el Congreso Carles Campuzano. De los tres, Gordó es el más moderado y el que más dudas tiene sobre el proceso soberanista.

El diputado no se conforma con pedir que se encuentren nuevas alianzas y también explicita sus críticas a la CUP por la moción de ruptura: “Los retos que tenemos son suficientemente difíciles como para que no nos pongamos más piedras en la mochila en este largo camino”.

Reproche

Este reproche sí que sintoniza con la opinión mayoritaria en Junts pel Sí, que presiona para que la CUP cambie de opinión. Pero los anticapitalistas no aflojan. Ayer se reunieron en el emblemático Fossar de les Moreres, en el barrio barcelonés del Born, para presentar una campaña en defensa de los cargos públicos independentistas que están siendo investigados por diferentes tribunales, bajo el lema “Sin miedo, desobedecemos por la independencia”.

Aunque la Audiencia Nacional (AN) ha archivado varias denuncias de la Fiscalía por mociones municipales en apoyo a la declaración de desobediencia del 9-N, algunas que afectan a la CUP siguen abiertas, como las de Celrà (Girona) y Vic (Barcelona). “Habrá represaliados de todos los grupos”, advirtió el diputado Benet Salellas. “Incluso los primeros de la clase en seguir a la troika o en cumplir la legalidad están en el ojo de mira”, agregó el diputado, en alusión clara a CDC. Los anticapitalistas también le pidieron al departamento de Interior y a los Mossos d’Esquadra que no sean el “brazo ejecutor” de las decisiones de la Audiencia Nacional, una solicitud incómoda para Junts pel Sí.

El llamamiento de unidad ante lo que consideran una persecución judicial trasciende incluso el mundo independentista. “Esto es un ataque contra cualquier persona que esté a favor del derecho a decidir”, aseguró Joan Coma, regidor de la CUP en Vic, que también reivindicó “el derecho a desobedecer”.

La CUP también quiso ayer quitarle hierro a las disensiones en el Parlament. “Queremos poner el foco en la calle”, aseguró Salellas, aunque recordó que la moción del 9-N que quieren acelerar tiene dos postulados: la unilateralidad y la desobediencia al Estado.