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Llull, un pecho y Aldous Huxley

La Biblioteca de Catalunya expone 108 manuscritos e impresos de y sobre el autor de ‘El llibre de les bèsties’

Ramon Llull, según un retablo de Joan Desí (1503) expuesto en la muestra.
Ramon Llull, según un retablo de Joan Desí (1503) expuesto en la muestra.

Dice la leyenda que a Ramon Llull le impulsó a convertirse la visión de una teta. Concretamente, la de una mujer que, cansada de ser perseguida por el joven Llull enamorado, le mostró su pecho afectado por un cáncer. “Se dio cuenta entonces de que la belleza terrenal era efímera, y se volcó en el interés por Dios y lo divino”, explica Anna Gudayol, comisaria junto a Joan Santanach de una muestra de obras lulianas en la Biblioteca de Catalunya. Junto a ella se encuentra el ejemplar que cierra la exposición, abierta al público hasta el 27 de abril: una traducción al catalán de un relato de Aldous Huxley sobre Llull, A death of Lully, donde el escritor británico ficcionó éste y otros mitos relacionados con el pensador medieval, fallecido hace 700 años.

La exposición lleva por título Ha mester paraules i llibres. “Es una citación de la Doctrina Pueril, obra catequética de Llull en que instaba a revelar las verdades de la religión a los niños. Pero nos quedamos con el concepto de que los libros y las palabras son necesarios”, puntualiza Santanach, comisario también del Any Llull, quien insistió en la importancia del fondo luliano de la biblioteca. De los 108 documentos expuestos, 31 son manuscritos y 77 impresos, que van desde el medioevo hasta ediciones críticas del XIX.

El primer apartado reproduce tanto manuscritos de Llull como testimonios y textos medievales sobre su figura y obra, que proliferaron con rapidez después de su muerte, además de un retablo de 1503, de Joan Desí, que muestra a un Llull iluminado trabajando a la luz de una vela. Santanach destaca en este apartado “un manuscrito en pergamino de la Doctrina Pueril de la primera mitad del XIV, de los más antiguos que se conocen”. En esta sección, y a lo largo de la exposición, los textos originales se mezclan con obras apócrifas (alquimísticas, cabalísticas, etc), que llegaron a ser el doble de numerosas que la las auténticas obras lulianas.

Poco después de su fallecimiento, la Inquisición acusó a Llull y a sus seguidores de heterodoxia, sospecha que prevaleció hasta que se recuperó el interés por el pensamiento filosófico y teológico luliano a partir del XV. De esas épocas datan algunas de las perlas de la exposición, como una edición veneciana de 1480 del Ars generali ultima, una traducción latina del Llibre de contemplació de 1505 o una impresión valenciana de Blanquerna, de 1521. Hubo que esperar al XIX para que se revalorizara el Llull literato y surgieran estudios críticos; la biblioteca expone algunos de los más relevantes, como el Raimundi Lulli Opera Latina o la Nova Edició de les Obres Lulianes.

La inauguración de la muestra tuvo lugar tres días después de que el artista Miquel Barceló homenajeara a Llull en la Biblioteca Nacional de Francia decorando sus ventanales. “Demuestra que estamos sintonizados y alineados con los signos de los tiempos”, proclamó eufórico el consejero de Cultura, Santi Vila.