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El PSC aplaude el acuerdo con Ciudadanos, contrario a su estrategia

El pacto no recoge las propuestas de los socialistas catalanes para frenar el secesionismo

Iceta, charlando con Puigdemont y Junqueras en el Parlament.
Iceta, charlando con Puigdemont y Junqueras en el Parlament.

Los socialistas catalanes celebraron ayer el pacto del PSOE con Ciudadanos, aunque su contenido pone en entredicho la estrategia del PSC. Ninguna de las propuestas del partido que lidera Miquel Iceta para afrontar el desafío soberanista queda garantizada en el acuerdo con quien es el principal competidor del PSC en Cataluña. El resto de partidos acusó a los socialistas de olvidar su catalanismo.

El primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, ha defendido desde la celebración de las elecciones generales un pacto con Ciudadanos al que también se sumara Podemos. Este planteamiento es compartido por la mayoría de cuadros del socialismo catalán, incluidos los que habitualmente se han mostrado más críticos con el líder del partido y con la "subordinación" del PSC al PSOE.

De defender el referéndum a negarlo

“Legal y acordada”. El PSC defendió entre 2012 y 2014 la celebración de una consulta sobre la independencia acordada con el Estado, una idea que olvidó después de consensuar con el PSOE una reforma federal de la Constitución.

La consulta. El pacto defiende ahora todo lo contrario: la oposición “a cualquier intento de referéndum de autodeterminación”.

En ese marco, los socialistas catalanes defenderán el sí en la consulta a la militancia que se celebrará el domingo. La secretaria de organización del PSC, Assumpta Escarp, trabajará para informar a los afiliados del contenido del acuerdo, y pidió valorarlo "más allá de las siglas".

Ciudadanos y PSC siempre han ido a la greña en Cataluña, pues compiten por un amplio sector del electorado. El partido de Albert Rivera nació para combatir la inmersión lingüística en catalán, un precepto que el PSC siempre ha defendido con ahínco. Desde que la formación de Rivera viró para definirse como un partido de centro reformista, ha logrado comerle terreno al PSC, hasta el punto que lidera la oposición en Cataluña y acecha al partido de Iceta en el área metropolitana de Barcelona, el feudo histórico de los socialistas pero en muchas de cuyas ciudades ganó Ciudadanos en las elecciones catalanas.

Iceta siempre ha sido muy crítico con Ciudadanos, al que equipara con el PP, y ha rechazado en diversas ocasiones sumarse a ambos partidos para combatir el secesionismo. Pese a compartir el rechazo a la independencia, los socialistas catalanes siempre han defendido la reforma federal como la alternativa al "frentismo" de Ciudadanos y PP, centrados en denunciar la ilegalidad de la apuesta por la secesión.

El pacto firmado ayer no garantiza que las principales apuestas del PSC puedan ser realidad, de modo que en tres cuestiones claves para los socialistas impera la ambigüedad. Sobre la educación en catalán el texto subraya que se respetarán las competencias de las autonomías, pero matiza que deberá haber un "peso ponderado" de cada lengua, un argumento que usa Ciudadanos para cuestionar las horas de catalán. Sobre la financiación, no especifica si debe respetarse la ordinalidad, una exigencia de los socialistas para que Cataluña no pierda fuelle con la solidaridad. Sobre el federalismo, la gran apuesta del PSC, el redactado limita a apuntar la necesidad de "desarrollar el concepto de Estado federal".

Escasa valoración

La figura de Rivera tampoco genera entusiasmo en la militancia del PSC. Según el último sondeo del Centro de Estudios de Opinión, los votantes del PSC suspenden al líder de Ciudadanos en valoración, con un 4,9, la misma nota que otorgan a la diputada de la CUP Anna Gabriel, y por debajo de los dirigentes de Podemos en Cataluña.

Por esos motivos la mayoría de partidos catalanes cargaron contra el PSC. El más duro fue el consejero de Territorio, Josep Rull (Convergència), que consideró que el pacto "certifica la defunción del catalanismo" que encarnaban los socialistas. Para Francesc Homs, portavoz de Democràcia i Llbiertat, el acuerdo "va en contra de la voluntad del 80% de los ciudadanos catalanes", en referencia a los que apoyan un referéndum. El principal valedor de esta propuesta, Xavier Domènech, de En Comú Podem, se mofó de Iceta por haber dicho que Ciudadanos no era tan de derechas como el PP: "La política española ha dado vueltas pero no tantas", ironizó el diputado, informa Àngels Piñol. Gabriel Rufián, de ERC, tildó a Ciudadanos de "derecha reaccionaria anticatalana".

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