Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los vaivenes de una ruptura “unilateral”

Puigdemont matiza el camino hacia la secesión marcado en el programa del 27-S

La posibilidad de que Cataluña plantee una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) es una constante entre los secesionistas desde que el Gobierno central se negó a permitir un referéndum inconstitucional. Sin embargo, Junts pel Sí (la unión de Convergència y ERC) evita este término porque considera que se le da un “componente negativo”, como apuntó la consejera de Presidencia de la Generalitat, Neus Munté.

“Hacer la DUI”, como se conoce en el argot independentista, no sería otra cosa que proclamar la secesión sin el visto bueno del Estado. Junts pel Sí ha huido de este término, que algunos sectores sociales asocian al caos legislativo. Sin embargo, en el programa electoral usaba una fórmula análoga: la “proclamación de independencia” desde el Parlament. Es decir, no se refería explícitamente a una declaración “unilateral”, pero en la práctica era lo mismo. Con la llegada del Gobierno de Carles Puigdemont esta semana, el camino queda matizado: el Ejecutivo preparará la secesión, pero esperará, para proclamarla, a realizar una nueva votación.

La hoja de ruta de Junts pel Sí, recogida en su programa, marcaba que, tras las elecciones, el Parlamento autónomo aprobaría una declaración solemne de inicio del proceso de independencia. A continuación se desplegarían las “estructuras de Estado” para, una vez todo estuviera preparado, declarar la secesión: “Culminada la primera etapa, se procederá a la proclamación de independencia, a partir de la desconexión del ordenamiento jurídico español vigente. Inmediatamente después de la proclamación, el Parlament aprobará la Ley de Transitoriedad jurídica, que debe regular de manera provisional los elementos estructurales del nuevo Estado y las cláusulas generales dirigidas a garantizar, des del primer momento, la plenitud del ordenamiento jurídico del nuevo Estado y la continuidad y sucesión ordenada de las administraciones”, marcaba el programa.

Esa “proclamación de independencia” anunciada en el programa de septiembre —e incluida también en la propuesta de pacto que hizo en diciembre Junts pel Sí a la CUP cuando negociaba la investidura de Artur Mas— había desaparecido, sin embargo, de la declaración de ruptura que aprobó el Parlament, con los votos de Junts pel Sí y la CUP, el pasado 9 de noviembre. Todo el proceso seguía igual: crear estructuras de Estado, aprobar una Ley de Desconexión y redactar una Constitución. Todo, excepto el momento de la proclamación. La declaración de ruptura se comprometía solo a “adoptar las medidas necesarias para abrir este proceso de desconexión democrática, masiva, sostenida y pacífica con el Estado español”, y abogaba por cumplir únicamente las leyes emanadas del Parlamento catalán.

Finalmente, el pasado jueves, Puigdemont admitió en su primera entrevista que el secesionismo no tiene suficiente fuerza para proclamar la independencia, y se basó en la literalidad del programa para afirmar que “la DUI” no está contemplada.

Junts pel Sí ha olvidado así la “proclamación” que tenía en el programa, pero su hoja de ruta sigue idéntica. Se trata de preparar la independencia y esperar a superar el 50% en una nueva votación —la de una hipotética Constitución catalana, dentro de 18 meses— para proclamarla.

Del programa al matiz del presidente

El programa. “Culminada la primera etapa, se procederá a la proclamación de independencia, a partir de la desconexión del ordenamiento jurídico español vigente”.

La declaración. Como no se logró el 50% de votos el 27-S, la proclamación desaparece de la declaración de ruptura aprobada en el Parlament, que insta a “adoptar las medidas necesarias para abrir este proceso de desconexión (...) con el Estado español”.

Puigdemont. El presidente hizo suyo el matiz en su primera entrevista: “¿Tenemos la fuerza suficiente para proclamar la independencia con esta composición parlamentaria? ¡Todavía no! No haremos una declaración unilateral. Sí tenemos fuerza y legitimidad para iniciar el trayecto”.