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Ayuntamiento de Barcelona

Colau salva con el PSC, Esquerra y la CUP las ordenanzas fiscales

Los partidos aparcan temporalmente sus diferencias sobre el proceso independentista

El nuevo plan fiscal ha sido aprobado en minoría y entrará en vigor el próximo 1 de Enero

Ada Colau, este martes en el pleno del Ayuntamiento de Barcelona.
Ada Colau, este martes en el pleno del Ayuntamiento de Barcelona.

Ada Colau logró salir airosa del que ha sido el pleno más importante de su mandato, el que dio el visto bueno a las ordenanzas fiscales que se aplicarán en 2016 gracias al apoyo de los regidores de ERC, los socialistas y también los de la CUP que se sumaron en el debate del plenario. 23 votos del total de 41 para aprobar una de las herramientas básicas de cualquier ayuntamiento para tener ingresos. Los partidos que dieron el sí aparcaron las diferencias que tienen en cuestiones como el proceso independentista o lo que defiende cada una de ellos respecto al referéndum de Cataluña. Un semáforo verde para Colau que se produce a los pocos días de apuntarse otra victoria: el resultado del 20-D de la lista de En Comú Podem.

Tampoco el bloque que votó en contra —CiU, Ciutadans y PP— se apartó del debate estricto de las ordenanzas fiscales en un pleno que permite encarar al gobierno municipal de Barcelona en Comú la negociación de los presupuestos con un poco más de aire, después de que su discusión se aplazara precisamente por la falta de alianzas.

La propia Colau agradeció a los partidos que le apoyaron ayer: “Han hecho posible evitar la subida generalizada del IBI”, entre un 4 % y un 6 % que se hubiera producido de forma automática de continuar vigentes las ordenanzas de 2012, las últimas que aprobó el gobierno de Xavier Trias (CiU) con el apoyo del PP. Precisamente, desde esa oposición y la de Ciutadans se le recriminó a Colau que no aprovechase el superávitmunicipal para rebajar los impuestos. Barcelona es una de las ciudades con tasas más elevadas. En eso, hubo quorum.

La principal novedad de las ordenanzas es que congelan el Impuesto de Bienes Inmuebles al 98% de las aproximadamente 600.000 viviendas que hay en Barcelona con un valor catastral de hasta 100.000 euros. En cambio, lo suben un 3,9% a los valorados entre 100.000 y 300.000 euros y un 5% a 13.000 propiedades de más de 300.000 euros. Colau, que se vio obligada a retirar su primera propuesta de ordenanzas por falta de apoyo en octubre pasado, ha hecho suyas algunas de las aportaciones de los partidos para tener su “sí”. Por parte del PSC —partido que desvincula por completo las polémicas en clave nacional del PSOE con las ordenanzas “primero porque somos un partido propio y segundo porque se trata del ámbito estrictamente municipal”, en palabras de Assumpta Escarp, secretaria de organización de los socialistas— la congelación del IBI para la casi totalidad de propietarios de pisos. Mientras que el pacto con los republicanos ha pasado por aplicar bonificaciones fiscales y la gratuidad del transporte público para todos los jóvenes hasta los 16 años.

Se trata de no perjudicar a los ciudadanos de Barcelona, algo que dejaron claro los partidos que apoyaron las ordenanzas y que también subrayaron que se trataba de un respaldo puntual. De paso, aprovecharon para criticar las formas del gobierno de Colau que “solo busca los acuerdos deprisa, al final, cuando ya no tiene salida”, en palabras del socialista Jaume Collboni.

Un pleno que cerró Colau deseando un año nuevo lleno de “entendimientos”, y en el que anunció que se publicará trimestralmente y de forma detallada los costes correspondientes a las dietas de los cargos municipales en el portal de transparencia.