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La Fundación Tàpies se reinventa

El centro, que cumple 25 años, cambiará su modelo de gestión y buscará nuevos públicos

Un participante en la celebración de los 25 años de la Fundación observa una obra de Tàpies.
Un participante en la celebración de los 25 años de la Fundación observa una obra de Tàpies.

Cuando en 1990 la Fundación Tàpies abrió sus puertas impulsada por el artista de la materia, el MNAC llevaba años cerrado por obras y el Macba era solo un proyecto, por lo que con su apertura se llenaba un vacío en el panorama artístico barcelonés. 25 años después, los dos museos públicos ofrecen un amplio programa de exposiciones y actividades, Tàpies hace tres años que ha fallecido y la ciudad y la sociedad no tienen nada que ver con aquella de hace un cuarto de siglo. Por eso, y por la crisis que ha hecho que las administraciones hayan disminuido considerablemente sus aportaciones, los responsables de la fundación creen que ha llegado el momento de dar un giro de 180 grados, ponerse al día y reinventarse, buscando nuevas formas de gestión y nuevos públicos para afrontar el futuro.

Obra de Fontana que podrá verse en Barcelona. ampliar foto
Obra de Fontana que podrá verse en Barcelona.

Lo explicaron ayer el presidente del patronato, el filósofo Xavier Antich y el nuevo director del centro Carles Guerra, durante la presentación de la nueva temporada. Según Antich, el giro no trata de romper con el pasado: “Habrá continuidad, pero con un nuevo impulso, con cambios en la línea del trabajo a nivel de mecenazgo y patrocinio, generación de recursos, comunicación y de búsqueda de públicos”. Antich desveló los números con los que cuenta actualmente su centro: un presupuesto de cerca de dos millones de euros anuales, de los que el 44% lo aportan las instituciones públicas: 529.000 euros el Ayuntamiento (que incluyen una aportación extraordinaria de 200.000 euros), 278.000 la Generalitat y 50.000 el Ministerio de Cultura, una aportación, esta última, que representa el 2,8% del total y que Antich no dudó en calificar de “irrelevante y ornamental”. En los últimos cinco años, el descenso global ha sido, aseguró, de 250.000 euros. Tanto él como Guerra se comprometieron a aumentar los recursos propios “a partir del patrocinio y mecenazgo para que sea el 55,15% del presupuesto global”, dijo.

Antich explicó que, como estaba pactado, la familia Tàpies ha ido retirando su apoyo económico, pasando de los 300.000 euros que se aportaban hasta 2010, a los 200.000 de 2011 y los 125.000 de 2012. “En 2013, Miquel Tàpies hizo una aportación voluntaria de 45.000 euros que ha seguido con otras de 75.000 en 2014 y 2015 y que, por complicidad con el proyecto de Guerra podría aumentarse en 2016”.

Las ayudas públicas han descendido 250.000 euros en los últimos cinco años

Los dos dirigentes del centro trabajan en la “transformación integral de los órganos de gobierno, el equipo y la conexión de la fundación con la ciudad y el país”. En cuanto al gobierno, explicó Antich, que se cubrirán las 4 plazas vacantes de las 16 con que cuenta el patronato, y se han iniciado conversaciones para que “en el primer trimestre de 2016 se actualice y se convierta en un órgano de gobierno que responda a la nueva etapa en la que la familia tenga un nuevo papel”. También se ha liberado una de las plantas del edificio modernista que acoge la fundación para ofrecerla a colectivos, al menos, durante un año, “buscando la complejidad y el contacto permanente con los públicos”, explicó Guerra.

Para la próxima temporada destacan exposiciones como la centrada en las colecciones de arte informal de Anthony Denney y Daniel Cordier, unas sesenta obras de autores como Lucio Fontana, Alberto Burri o de artistas japoneses Gutai, en la que se analizará el arte de finales de los años 40, su comercialización y su asimilación a una modernidad internacional y el papel del crítico Michel Tapié, responsable de la primera exposición de Pollock en París en 1952.

Arte informal y los militantes filmes de Harum Farocki, en la temporada 2016

Otra de las exposiciones será la segunda parte de un proyecto compartido con el IVAM dedicado al cineasta, artista, crítico y activista Harun Farocki fallecido en 2014, del que se verán sus militantes filmes de la década de 1960 centrados en el trabajo y las nuevas formas que adquiere la demanda de producción capitalista. Durante la expo se presentará, por primera vez en España, una gran instalación del artista que rememora las salidas de la fábrica que se han producido durante más de un siglo, inspirada, en la famosa obra de los Lumière de 1895, considerada la primera producción de la historia del cine.

La tercera exposición de la temporada estará protagonizada por el joven Oriol Vilanova y las 30.000 postales que ha ido comprando por mercados y mercadillos. También tendrá un papel destacado el año que viene, como no podía ser de otra forma, Tàpies. Será en la exposición sobre las obras producidas por él entre los años 1955 y 1965, momento en el que el artista consiguió su reconocimiento internacional.

El director planteó la “necesidad de someter a Tàpies a una revisión crítica, en un momento en el que la producción bibliográfica ha decrecido, con la intención de llegar a 2023 con una producción que revele nuevos aspectos de la obra del artista”. Por eso, se está trabajando en “una biografía política de un artista que atraviesa prácticamente todo el siglo XX”, que acabará, dijo, en una exposición para los próximos años.

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