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El “efecto espejo” en el mar, probable causa del accidente de un ultraligero

La aeronave se estrelló en 2013, cerca del cap Norfeu, y sus dos tripulantes fallecieron

Desembarco de uno de los cuerpos de los pilotos fallecidos en el accidente del ultraligero
Desembarco de uno de los cuerpos de los pilotos fallecidos en el accidente del ultraligero.

La causa más probable del accidente del ultraligero, que desapareció el 22 de diciembre de 2013 tras salir del aeródromo de Pals con dos tripulantes a bordo, fue el impacto contra el agua provocado por un “efecto espejo” en el mar, según la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil. El informe destaca que las condiciones meteorológicas eran buenas y descarta que el ultraligero  tuviera problemas de motor. También señala que, como no pidieron ayuda ni accionaron el sistema de paracaídas, los tripulantes no prepararon un amerizaje de emergencia porque “entraron directamente en el agua”.

El domingo 22 de diciembre la aeronave salió a las 12.35 horas de Pals pilotada por Joana Romo, de 48 años y vecina de Torroella de Montgrí. La acompañaba el propietario de la aeronave, el vecino de Barcelona Antonio Marcos Nadal, de 44 años. A las 13.00 se detuvieron en el aeródromo de Viladamat, porque se les había calentado el motor. Luego, prosiguieron su vuelo. Cuando sobrevolaban las islas Medes dieron su posición al piloto de otro ultraligero que se aproximaba, se reconocieron la voz pues se conocían personalmente, y se felicitaron la Navidad. En ese momento informaron de que volaban a 600 metros de altura. Fue su última conexión. El ultraligero desapareció. La mujer de Nadal denunció a las 18.15 horas ante los Mossos que su marido tenía una comida familiar y no había acudido, y se inició su búsqueda por tierra, mar y aire, sin éxito.

El 8 de enero, un barco de pesca de arrastre, que había faenado a una milla de Cap Norfeu (Roses), extrajo restos de una aeronave al recoger las redes. La búsqueda del ultraligero se retomó, pero las malas condiciones climatológicas impidieron la recuperación de los cuerpos y la aeronave hasta el día 10,tres semanas después del hundimiento. Lo llevaron a cabo diversos especialistas de buceo de la Guardia Civil.

Entonces, Aviación Civil abrió una investigación que ha concluido esta semana. En ella indica que  Nadal había comprado la aeronave el mes anterior al accidente, que ese día la pilotaba Romo, titulada y con 2.000 horas de vuelo, pero que él tomó los mandos en algún momento.

El impacto se produjo probablemente porque “los ocupantes perdieron la referencia de altura respecto del agua”. Los expertos apuntan a que “en las condiciones del vuelo, sobre una extensión de agua tranquila y espléndidamente iluminada por el sol, se produce un efecto espejo que propicia el acercamiento a la superficie del mar”. Entienden que la aeronave volaba en altitud de vuelo correcta sin problemas de motor, que el sistema de proyección del paracaídas no fue activado durante el vuelo ni se intervino en los flaps para adoptar una actitud de amerizaje de emergencia. Los cadáveres, además, no presentaban actitud defensiva previa al impacto "directo contra la superficie del mar". Las autopsias practicadas determinaron que la causa de la muerte fue “asfixia por sumersión”.