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752 familias de Majadahonda, cuatro años esperando una vivienda del Ivima

El instituto ha entregado 332 pisos de los 1.084 que suscribió en 2006 con el Ayuntamiento

Viviendas desocupadas del Ivima en Majadahonda. Ampliar foto
Viviendas desocupadas del Ivima en Majadahonda.

El Instituto de la Vivienda (Ivima) ha entregado en Majadahonda solo 332 pisos de los 1.084 que suscribió en 2006 con el Ayuntamiento de este municipio del noroeste de Madrid para menores de 35 años. Aunque los inmuebles debían estar levantados en 2011, según reconoció el Ivima a este diario, el organismo público solo ha edificado 567. De estos, 235 llevan más de un año construidos, pero todavía no han sido entregados a los adjudicatarios. 752 familias llevan esperando desde 2011 para poder entrar en su nuevo hogar.

El 18 de julio de 2007 miles de jóvenes de Majadahonda acudieron al polideportivo Príncipe Felipe para presenciar el sorteo de vivienda pública. Allí también estuvo Esperanza Aguirre, entonces presidenta regional (20032012). Fue el segundo paso del convenio urbanístico suscrito por el Ayuntamiento (PP) y el Ivima para la construcción de 1.084 viviendas protegidas para el año 2011. El gobierno municipal cedió al organismo público una parcela al lado del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda a cambio, únicamente, de los costes de urbanización.

Ocho años después solo 332 viviendas han sido entregadas. En 2012, el Ivima terminó una de las cinco promociones que contemplaba el proyecto. Las demás han sufrido cambios, están en construcción o continúan en stand by. Dos de los lotes, un total de 354 pisos, todavía no han comenzado a edificarse. Según un responsable del Ivima, este organismo “ha priorizado en la ejecución de sus obras la promoción de viviendas en otros municipios y la reparación de las que ya integran su patrimonio. Por eso no se ha podido comenzar la construcción prevista en estas parcelas”.

El PSOE, que cuenta con tres concejales en ese pueblo de 70.000 habitantes, cree que la demora en la construcción de los bloques es intolerable. “No solo criticamos la política urbanística del Ayuntamiento, sino también la del Ivima. Es un fracaso absoluto de su plan de vivienda joven”, dice Zacarías Martínez, portavoz socialista en el Consistorio de Majadahonda. Otra de las parcelas, de 163 viviendas, fue recomprada al Ivima por Pammasa —empresa municipal de Majadahonda— por cinco millones de euros. “Los vecinos pagamos doble. Primero el instituto no cumple con su compromiso de construir en un suelo regalado y luego le pagamos cinco millones”, opina Martínez. La construcción de esta promoción de pisos tampoco ha comenzado.

El último de los lotes, que cuenta con 235 viviendas, lleva finalizado más de un año. Sin embargo, los adjudicatarios todavía no han podido acceder a los pisos. El PSOE argumenta que las casas no se han entregado por la falta de liquidez del Ivima. “Es necesario que el instituto abone la terminación de las obras para poder solicitar la licencia de primera ocupación”, dice un responsable socialista. El organismo público, sin embargo, contradice esta versión y dice que todavía faltan las obras complementarias en los trasteros y garajes.

Mientras, el tiempo pasa para las familias sin que los pisos que les adjudicaron en 2007 estén levantados. Juan Ignacio Torres y su novia esperaban poder entrar hace cuatro años en una casa que todavía hoy no han pisado. “Desde que nos dijeron que iba a ser nuestra vivienda hasta hoy, nadie ha tenido la dignidad de pegarnos una llamada para darnos una explicación”, dice Torres, que es director de seguridad privada. Ahora tiene 36 años, pero cuando le dijeron que el piso sería suyo contaba 28: “He estado seis años más de los que yo esperaba pagando alquileres de 1.000 euros con la ayuda de mis padres para poder vivir con mi novia. He perdido un tiempo y un dinero que no esperaba. Una y otra vez piensas ‘bueno, este año al fin nos llamarán y tendremos nuestra pequeña casita de 60 metros cuadrados’, pero la llamada nunca llegó”.

Como Torres, Laura Castellano, de 28 años, ha pasado por lo mismo: lleva casi una década trabajando, con pareja, pero sigue en casa de sus padres porque no ha recibido el piso que le prometieron. “Nunca nos dieron una explicación. Tenemos un grupo de Facebook en el que nos intentamos informar entre nosotros, pero nada más”, dice Castellano. Su piso, como el de Torres, es de la promoción de 235 viviendas que están construidas pero sin entregar. Un responsable del Ivima adelanta que esperan poder darlas en el primer semestre de 2016, cinco años más tarde. Hasta que ese día llegue, ni Torres ni Castellano se lo creen.

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