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El independentismo se divide por la organización de protestas en la calle

La ANC aplaza la concentración de domingo por los atentados en París

Artur Mas y Carme Forcadell se saludan ayer a su llegada a la cumbre de premios Nobel de Barcelona.-
Artur Mas y Carme Forcadell se saludan ayer a su llegada a la cumbre de premios Nobel de Barcelona.-

La Asamblea Nacional Catalana (ANC) había organizado para este domingo la marcha a la que llegaba más dividida y con más dificultades de convocatoria. La dirección de la ANC ha decidido este sábado aplazar la concentración en solidaridad con los atentados de París. Pero la concentración, que teóricamente es para pedir a Junts pel Sí y la CUP que dejen de discutir, ha generado polémica en el soberanismo. Algunos partidos temen que derive en un gesto de presión a la formación anticapitalista para que haga presidente a Artur Mas. Ni ERC ni la CUP quieren que la ANC se entrometa en unas negociaciones ya muy envenenadas. Esta división ha hecho que se descolgaran de la convocatoria entidades presentes en otras marchas, como Òmnium Cultural y Súmate

Jordi Sánchez, presidente de la ANC —la entidad privada que ha organizado las movilizaciones independentistas de los últimos años—, no esconde que el objetivo de la protesta del domingo, de formato más modesto que las habituales, es meter presión a los partidos. “Queremos regañar a los diputados que han sido incapaces de ponerse de acuerdo”, apunta Sánchez, que considera que los ciudadanos independentistas están “indignados”. Cataluña, concluye, “hace el ridículo” de cara a los observadores internacionales al no ser capaz de formar Gobierno por la división entre los grupos secesionistas.

 Pese a que Sánchez insiste en la transversalidad de la ANC, el temor a que la entidad, como hizo en el pasado, presione para salvar a Mas llega incluso a la formación del presidente, Junts pel Sí. El diputado de esa coalición y presidente de ERC, Oriol Junqueras, advirtió ayer en Catalunya Ràdio que la asociación debe ser neutral: “Si la ANC convoca [la manifestación] para presionar a la CUP, es un error muy grave”, avisó. E insistió en que si la entidad sale en apoyo de Mas “perdería la condición de transversal”. Junqueras pide a la ANC que reflexione sobre el sentido de la marcha: “Si es para apoyar las instituciones, me parece bien. Si es para apretar a alguien, estaría bien que fueran conscientes de que a veces se logra lo contrario”, dijo.

La CUP no quiere presión

Junqueras sabe de lo que habla, porque la presión de la ANC le forzó a crear junto a Convergència la coalición Junts pel Sí. Antes de las elecciones de septiembre, ERC, la CUP y las entidades soberanistas estaban de acuerdo en formar una lista conjunta sin políticos o ir por separado. Artur Mas se resistía a no ser el candidato a presidente y, cuando el consenso parecía imposible, la ANC se puso de su lado y acabó por forzar el acuerdo. Finalmente los republicanos tuvieron que tragar con una coalición con Convergència de la que la CUP se desmarcó.

El gesto molestó mucho en ERC, que se ha cuidado de expresarlo hasta ahora. El papel de Junqueras desde el 27-S ha sido discreto, pero en los últimos días se ha dejado ver más. El bloqueo actual entre las posiciones irrenunciables de Convergència y la CUP beneficia a ERC, que se mantiene fiel a lo pactado con Mas.

Un movimiento apoyado en las marchas de la Diada

El pulso independentista del Gobierno catalán se ha asentado los últimos años en multitudinarias manifestaciones organizadas por entidades privadas y que, eso sí, han contado con todo el apoyo de la Generalitat y de los partidos nacionalistas.

La última gran manifestación fue en la Diada del pasado 11 de septiembre, cuando la plataforma en la que se integran la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural congregó a cientos de miles de personas en la avenida Meridiana de Barcelona. Esa Diada fue el colofón de una serie de manifestaciones que habían comenzado en 2010, tras la sentencia del Tribunal Constitucional que recortó el Estatuto de Autonomía, y que fueron creciendo cada año coincidiendo con el 11 de septiembre.

Pese al recelo de uno de sus líderes, Junts pel Sí ha anunciado que apoyará la manifestación del domingo. No así los dirigentes de la CUP, que en los últimos días, ante la campaña para que invistan a Mas, ya han advertido de que la presión no les hará cambiar de opinión. Antonio Baños, cabeza de lista de la CUP, criticó ayer la marcha pero evitó referirse a que pueda convertirse en un apoyo a Mas. “No quiero pensarlo”, musitó. Prefirió desdeñarla porque carece de consenso: “No me gusta que en la movilización del domingo no haya el acuerdo de otras entidades y que no se nos consulte a todos”, afirmó en una entrevista en RAC-1.

La ANC llega a la marcha sin la unidad que le ha permitido organizar durante tres años marchas multitudinarias por la Diada. Y el objetivo que pretende lograr con su concentración parece todavía más lejos: Baños insistió ayer en que la CUP no investirá a Mas, y apuntó que son necesarias más cesiones de Junts pel Sí para alcanzar un acuerdo antes de que expire el plazo, el 10 de enero, informa Ana González.

Junts pel Sí, por su parte, cerró filas con su líder en una reunión de sus diputados: “Mas es nuestro candidato”, zanjó Marta Rovira. El propio president aseguró que no seguirá cediendo y envió la pelota al tejado de la CUP: “El movimiento que teníamos que hacer para llegar al acuerdo ya lo hemos hecho. Es conocido”, dijo, en referencia a la oferta que hizo el jueves para ser elegido presidente pero delegando competencias y sometiéndose a una moción de confianza en 10 meses. “A partir de ahora”, añadió, “veremos qué dicen los otros”.