El Fòrum, moribundo

El patronato de la Fundación no se reúne desde hace más de un año y tampoco han renovado sus miembros

Una de las actividades del Fòrum 2004 en una de las explanadas del puerto.
Una de las actividades del Fòrum 2004 en una de las explanadas del puerto. EFE/SUSANNA SÁEZ

El equipo directivo del Fòrum de las Culturas se reduce a dos personas y desde hace casi un año y medio aguardan a que se reúna el patronato de la Fundación para que tome alguna decisión. No ha habido respuesta a las cartas que han enviado al actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Barcelona que, entre otras cosas, debe renovar a sus representantes en el Patronato. Lo mismo tiene que hacer el Gobierno catalán cuando se constituya. Su directora, Mireia Belil, reconoce que la situación es delicada: “nosotros tenemos propuestas de cuatro ciudades —no quiere decir cuáles— de China, Argentina, Estados Unidos y Perú que han hecho el proceso y se debería decidir algo”.

Después del Fòrum de Barcelona, en 2004, el evento que nació con el propósito de “mover el mundo”, tal como se publicitó entonces, ha ido a menos en cada una de las convocatorias. La segunda edición en Monterrey (2007) fue mucho más modesta en todo: tanto en la duración como en la regeneración urbana que acompaña. La tercera, en Valparaíso (2010), se vio muy afectada porque la ciudad fue una de las zonas que más sufrió las consecuencias del seísmo de aquel mismo año. La cuarta, en Nápoles (2014) dejó de lado el ambicioso proyecto de reforma urbana de una amplia zona del puerto —nada menos que 320 hectáreas— y acabó diseñando los formatos de diálogos y exposiciones en diferentes escenarios de la ciudad, algunos de los cuáles si se renovaron. La falta de sintonía entre el ayuntamiento —comune— y el gobierno regional, de signo político opuesto, dificultó la organización del Fòrum que llegó a tener hasta siete directores generales.

El quinto Fòrum debía celebrarse en 2016 en dos ciudades simultáneamente: Quebec (Canadá) y Ammán (Jordania). La primera de ellas renunció hace años y Ammán lo hizo en enero de 2014 ante la imposibilidad de organizar un Fòrum —que entre otras cosas tiene la paz como uno de sus ejes— por las circunstancias que vive con una avalancha de refugiados de guerra. Ante esa situación, en febrero de ese mismo año el patronato dio el visto bueno a intentar formalizar algo parecido a una candidatura exprés para poder mantener la fecha de 2016. Ese procedimiento tampoco resultó “y se acabó por considerar que las fechas no tenían que ser un corsé y que la prioridad debía ser tener una propuesta interesante de las ciudades y luego fijar el año”. Según Belil, candidatas y proyectos hay , pero no se decide nada.

Las sedes y las inversiones

Barcelona 2004: Del nueve de mayo al 26 de setiembre. 324 millones de euros.

Monterrey 2007: Del 20 de setiembre al ocho de diciembre. 65 millones de euros.

Valparaíso 2010: Del 22 de octubre al cinco de diciembre. 7,5 millones de euros.

Nápoles 2014: Del cuatro de abril al nueve de diciembre (no de forma continuada). 65 millones de euros.

Se podría decir que el futuro de un acontecimiento que nació para que las ciudades fueran el motor de reflexión de cuestiones que viven en primerísima persona, como la diversidad cultural, la sostenibilidad y las condiciones de la convivencia está tocado y casi casi, hundido.

El Ayuntamiento de Barcelona, el promotor del invento, se ha ido desentendiendo de él y salvo en Monterrey (2007) —asistió el entonces alcalde Jordi Hereu— no ha hecho acto de presencia en las siguientes ediciones. Y las otras dos administraciones, la Generalitat y la central —representada por el Ministerio de Cultura y el de Exteriores — van a remolque de la municipal en este caso.

Pese a las críticas abiertamente formuladas por el convergente Xavier Trias respecto al Fòrum —un evento que está bajo el paraguas de la Unesco que ha dado el visto bueno a todas las ediciones— tampoco tomó ninguna iniciativa para desactivarlo cuando ocupó la alcaldía. El interés del actual equipo de gobierno municipal de Barcelona en Comù de mantener el evento o no es una incógnita aunque Ada Colau no ha ahorrado críticas por ese tipo de grandes acontecimientos. Ella es la presidenta del patronato de la Fundación del Fòrum pero todavía no ha designado al resto de los representantes municipales. “El gobierno municipal convocará próximamente la reunión (del patronato) y llegado el momento se constituirá y se tomarán las decisiones que se crean”, fue la escueta respuesta de un portavoz municipal al ser preguntado sobre el asunto.

No cabe duda de que alguna decisión se debe tomar, entre otras cosas porque el futuro del Fòrum depende de que este se celebre ya que son las ciudades organizadoras las que aportan los recursos para que funcionen la oficina y la organización. Por ejemplo, Nápoles aportó 1.800.000 euros. De las administraciones que están en el patronato, solo el Ayuntamiento da alguna subvención, que en 2014 fue de 18.000 euros.

A eso alude Jordi Martí, regidor de CiU y uno de los vocales en el Patronato de la fundación del Fòrum: “La situación de inacción absoluta debe terminarse porque hay una dirección ejecutiva y hay compromisos internacionales y económicos de los que depende la misma Fundación. No es lógico ni normal que haya ciudades que tengan interés en organizarlo y que no tengan respuesta. Y es al gobierno municipal a quien le corresponde tomar la iniciativa”.

Mientras, en la oficina de la Fundación del Fòrum siguen trabajando en el asesoramiento y seguimiento de las propuestas que tienen sobre la mesa y editando publicaciones sobre los diálogos y encuentros que se han celebrado en las sucesivas ediciones. Casi todo se edita en inglés, aclara Belil: “Tienen más salida fuera de Cataluña y España, les pasa como al propio Fòrum”.

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