Teatro

La cabra que se tiraba del campanario

Una comedia teatral aborda las fiestas en localidades en las que se maltrata a los animales

Un momento del montaje 'Desde aquí se ve sucia la plaza', en el Teatro del Barrio.
Un momento del montaje 'Desde aquí se ve sucia la plaza', en el Teatro del Barrio.

Los quintos del pueblo cogen a una cabra y la lanzan desde lo más alto del campanario. Abajo, los festejantes, la reciben con una lona tensada. Todo esto ocurría en el pueblo de Manganeses de la Polvorosa (Zamora), una tradición brutal que, debido al escándalo que producía dentro y fuera de nuestras fronteras, fue prohibida en 2002. Se sigue haciendo, pero ahora la cabra que realiza el salto es de mentira. Podría verse como una muestra del cambio de paradigma entre una sociedad rural, en la que el animal se ve más como una cosa que produce que como un ser vivo, y la sociedad urbana, más concienciada con los derechos de los animales, aun cuando solo les ve impresos en los carteles del supermercado.

Sobre la historia de la cabra voladora y la miseria de las tradiciones patrias que maltratan a los animales trata la obra teatral Desde aquí se ve sucia la plaza, de la compañía Club Caníbal, que se puede ver los domingos en el Teatro del Barrio. Aquí, los habitantes del ficticio pueblo de Villanueva de la Faca, con su alcalde al frente, se enfrentan a la prohibición europea de lanzar al vacío al animal. 

“Quisimos juntar la historia de la cabra con la de un alcalde que fue a pedir a un profesor de teatro que le enseñara el método para tener carisma”, explica Chiqui Carabante, director de la obra. En efecto, Agustín Paniagua, el alcalde que pide ayuda a un cómico, emprende una cruzada que le llevará hasta el Parlamento Europeo (una institución muy lejana para los ciudadanos, según se expone) con el fin defender sus tradiciones.

Por escena desfilan varios estereotipos del campo español: las ancianas primitivas, el cacique con gafas de sol que, a base de autoridad y billetes logra doblar conciencias —“en Andalucía, tierra de latifundios, sigue habiendo quien tiene más tierras y quien manda más”, dice el director—; el político que ha llegado a la capital trepando, los paletos rurales y hasta a la propia cabra, en momentos desternillantes en los que se reproduce el cortejo con su cabrero.

Y sin ninguna contemplación, a base de humor negro incisivo, absurdo y surrealismo. “Bebemos de la esa tradición del humor negro español, de La Zaranda, de Berlanga, de Gila o de Tip y Coll”, explica Carabante. Los tres actores, Font García, Vito Sanz y Juan Vinuesa, van rotando en sus interpretaciones acompañados de los inquietantes sonidos que produce en escena Pablo Peña, músico de bandas como Pony Bravo o Furia (y, curiosamente, con la ayuda de un instrumento hecho con tripas de cabra, entre otros). La pieza es el primer capítulo de una trilogía que tratará sobre la identidad ibérica: las otras tocarán, desde la ficción, asuntos como los escándalos en el deporte español o los últimos días del fundador de El Corte Inglés.

El montaje que bien podría hablar de otras fiestas españolas como el tan criticado Toro de la Vega o, sin ir más lejos, el toreo. “No creo que el toreo sea lo mismo que estas otras tradiciones, pero espero que en el futuro haya desaparecido”, opina Carabante. “A veces parece que si desapareciera se diluiría el pegamento con que se une la península Ibérica”.

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Sobre la firma

Sergio C. Fanjul

Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980) es licenciado en Astrofísica y Máster en Periodismo. Tiene varios libros publicados y premios como el Paco Rabal de Periodismo Cultural o el Pablo García Baena de Poesía. Es profesor de escritura, guionista de TV, radiofonista en Poesía o Barbarie y performer poético. Desde 2009 firma columnas y artículos en El País.

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