Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

‘Jarreando’ con tequila

El actor gaditano frecuenta garitos, tabernas y cafés en los que arregla y desarregla el mundo acompañado de su pandilla tomando rondas de botellines

‘Jarreando’ con tequila

1. Casa Lucas. Buen vino, mejores raciones y aún mejor trato. Aquí me siento como en casa (Cava Baja, 3).

2. Wurlitzer Ballroom. Es de los pocos auténticos garitos roqueros que quedan en Madrid, que por desgracia están desapareciendo y cada vez son más raros. Está al ladito de Gran Vía, más céntrico imposible, y ofrece lo que tiene que ofrecer un local así, sin comerse mucho la cabeza: conciertos y buena música pinchada. Puedes ir cada día y además cierran muy tarde, casi al alba, por si quieres hacer el crápula. Toqué varias veces allí con mi banda y nos atendieron muy bien. Gente muy maja (calle de las Tres Cruces, 12).

3. Mercado de la Cebada. No puedo vivir sin un buen mercado, era una costumbre que tenía en Sevilla, donde viví, y que he mantenido en Madrid. Voy casi a diario, mantiene el espíritu de los mercados antiguos, con un trato de tú a tú con los vendedores de los puestos. Cada vez es más difícil de encontrar en Madrid sitios tan tradicionales (plaza de la Cebada, s/n).

4. Bufalino. Soy fiel a este sitio, un fan incondicional. Ahora lo frecuento menos porque he cambiado de barrio; ya no vivo en Malasaña. Pero sigo yendo cuando puedo por su estupenda comida, creativa y accesible, y sobre todo por el maravilloso trato que me dan siempre (calle de La Puebla, 9).

5. Plaza del Conde de Baraja. Voy cada día a sacar a Kika, la perra bodeguera andaluza de mi hermana, y es mi momento zen del día, una vez que me habitué a recoger las cacas. Preciosa plaza, a ver si acaban las obras de una vez para poder disfrutar de ella en toda su plenitud.

6. Café Comercial. Aunque haya cerrado, en estas líneas tengo la oportunidad de brindar mi pequeño homenaje a un lugar importantísimo en mis dos décadas de vida madrileña. En este lugar he vivido de todo: tuve reuniones de trabajo, entrevistas, interminables mañanas de domingo con desayuno y prensa, incluso emparejamientos y rupturas. Supuestamente está cerrado, pero lo incluyo entre mis lugares porque confío aún —como otros tantos que están recogiendo firmas— en que reculen y reabran este pedazo de historia de Madrid (glorieta de Bilbao, 7).

7. Café Pavón. Unos cierran, otros reabren. Me alegro mucho de la reapertura de este sitio. Es un entorno muy agradable para escuchar buena música, lo cual no es decir poco, visto el percal de los garitos en Madrid (calle de Embajadores 9).

8. Cines Ideal. ¿Qué por qué soy adicto a estos cines? Te podría decir que por su oferta, desde películas palomiteras hasta cine de autor; porque todas las sesiones son en versión original; por el lugar donde está situado, o porque tiene un irresistible sabor a cine tradicional, de los de antes; de los que ya no quedan. Pero no te puedo decir el porqué: ¿Quién puede explicar una adicción? (calle del Doctor Cortezo, 6)

9. Taberna San Fermín. Aquí he ido con la pandilla cada día de este verano a arreglar el mundo. Tienen los botellines más fríos de Madrid y a un euro. ¿Hace falta alguna otra razón? (Gómez de Mora, 1).

10. María Bonita. Últimamente, este es otro punto de encuentro de mis amigos, en Lavapiés. Ahí vamos a desarreglar el mundo, jarreándonos bien con tequila y tacos (calle de Duque de Liria, 9).

Sigue con nosotros la actualidad de Madrid en Facebook, en Twitter y en nuestro Patio de Vecinos en Instagram