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Detenido un preso fugado que atracó dos joyerías

El supuesto delincuente no regresó a la prisión de Alcalá-Meco el pasado 21 de junio tras un permiso

Momento del atraco de una de las joyerías de la capital. Ampliar foto
Momento del atraco de una de las joyerías de la capital.

La entrada en prisión de Mohammed L., condenado por cometer un robo con violencia e intimidación, no le ha privado de seguir cometiendo atracos. Eso es al menos lo que piensa la policía que le ha detenido acusado de perpetrar al menos dos atracos a sendas joyerías durante un permiso penitenciario, del que no regresó. La Brigada de Policía Judicial le ha arrestado de nuevo y ha vuelto a la prisión de Alcalá-Meco, donde cumple condena.

Mohammed L. salió de permiso penitenciario de la prisión de Alcalá el pasado 15 de junio. Tenía que regresar justo seis días después, el 21 de junio. Sin embargo, no lo hizo, según fuentes policiales.

Menos delincuencia en Madrid

La delincuencia en la capital ha bajado un 0,3% en el primer semestre del año respecto al mismo periodo del año pasado, según los datos facilitados por la Delegación del Gobierno. Las infracciones han pasado de 111.495 en 2014 a 111.139 de este año. Esto supone que haya 67,9 infracciones por cada mil habitantes.

La mayor bajada se ha producido en los homicidios, que se han reducido a la mitad (de ocho a cuatro) y en los robos con violencia e intimidación (un 10%, con 687 casos menos) y los robos con fuerza en las cosas (un 8,6% menos). Lo que sí ha subido son los robos de coches, con un incremento del 0,9%.

El primer atraco que supuestamente cometió ocurrió en una joyería de la avenida de Bruselas, en el distrito de Salamanca. El 22 de junio, justo al día siguiente de cuando tenía que haber regresado a prisión, acudió entre las cinco y las ocho de la tarde al citado establecimiento. Este ciudadano de origen norteafricano, entró en el establecimiento y se interesó por una medalla de oro, en la que se debería de hacer una inscripción. El hombre aportó un número de contacto y un nombre, según relatan fuentes policiales.

El 24 de junio acudió a la zona y se encontró con la dependienta en una cafetería cercana. El hombre se interesó por su encargo. De hecho, la dependienta quedó en llamarle a lo largo de la mañana y comunicarle el presupuesto. La mujer le llamó y el presunto cliente le dijo que pasaría a dar una señal para que le hicieran el encargo en cuanto pudiera.

El cliente se acercó a la joyería ese mismo mediodía. Lo primero que le dijo es que no aceptaba el presupuesto. Justo al instante siguiente, se sacó de debajo de la camiseta una pistola y se la puso en el abdomen a la víctima. La obligó a dirigirse hacia la parte trasera del establecimiento donde la ató de pies y manos. Pasados unos minutos, el hombre abandonó la tienda. En su poder llevaba una bolsa de basura en la que había introducido gran cantidad de género, valorado en unos 67.000 euros, además del teléfono móvil de la víctima, según fuentes de la investigación.

El segundo asalto, en este caso frustrado, se produjo el sábado 27 de junio cuando un varón irrumpió en una joyería situada en el número 149 de la calle de Alcalá, también en el distrito de Salamanca. Al lugar acudió un coche patrulla ya que había saltado la alarma de atraco. Las dos empleadas de la joyería contaron a los agentes que había entrado un varón, que les había sacado una pistola y que les había dicho que era un atraco. Al darse cuenta de que habían accionado la citada alarma, huyó a la carrera sin lograr sustraer ningún objeto de la joyería.

Según comprobaron después los investigadores, el individuo había ido en dos ocasiones anteriores al establecimiento para ver el género y para encargar una joya. Había dejado una señal de 50 euros, sus datos de contacto y un número de teléfono. El modus operandi era exactamente el mismo.

Los agentes del Grupo I de Policía Judicial, perteneciente a la Unidad de Drogas y Crimen Especializado (UDYCO) y centrado en organizaciones criminales, inició las investigaciones al ver que coincidían ambos modos de actuar. Analizaron las imágenes de las cámaras de seguridad de ambos establecimientos y comprobó que el individuo era el mismo. A partir de ahí, comenzó el cotejo con las personas que habían incumplido los permisos penitenciarios y cuyas características (edad, rasgos, nacionalidad,...) coincidieran con el de la imagen. Eso les llevó hasta Mohammed L. y su falta de ingreso en la prisión de Alcalá.

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