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Asteroide-10 en la galaxia del libro

Luis Solano cumplen una década publicando libros por los que “siempre pasa la vida”

Luis Solano, fundador y director editorial de Libros del Asteroide.
Luis Solano, fundador y director editorial de Libros del Asteroide.

Cincuenta sombras de Grey creo que no lo hubiera ni valorado porque no me encaja; la saga Millenium de Stieg Larsson sabemos todos que dentro de 25 años no estará a la altura literaria, o sea que tampoco la hubiera editado, y Ve y pon un centinela, de Harper Lee, pues seguramente sí por ser de la autora de Matar a un ruiseñor, que hubiese publicado encantado”. Con cadencia pausada pero muy firme, Luis Solano se define. Paradigma del nuevo editor independiente español hasta el extremo de que se rumoreó que era quien sustituiría el año próximo a Jorge Herralde al frente de la mítica Anagrama (“nunca ha estado esa oferta en mi mesa, pero nunca me desprendería de mi editorial: no creo que hubiera podido llevar las dos”) cumple 10 años con sus Libros del Asteroide. O de otro modo, cuatro personas fijas y 150 títulos de 101 autores. Y más o menos en forma: “Sólo he estado en números rojos el primer año; eso sí, en los otros nueve nunca he repartido beneficios; lo poco lo he reinvertido”.

Meticuloso, hay que estar atento a los detalles con Solano (Santiago de Compostela, 1972) y su Asteroide. Arrancó con En busca del barón Corvo, de A.J.A. Symons, y A la caza del amor, de Nancy Mitford. En sus inconfundibles libros de franja blanca (y asteriscos en las contraguardas) hay siempre un colofón. El de esos dos y el de uno muy poco posterior y uno de sus primeros éxitos, El maestro Juan Martínez que estaba allí, de Manuel Chaves Nogales, se puede extraer su filosofía editorial: “Huye de lo afectado, publica poco, busca la vida”, resume él mismo en el catálogo conmemorativo. Luego está el nombre, de triple significado: metáfora de libre e independiente, referencia al saintexuperiano El Principito y guiño a su paso por Planeta (2000-2004), donde este licenciado en Derecho y máster en IESE en administración de empresas remachó su gusto por los libros y la lectura.

El caladero de grandes obras o autores

a recuperar que estrenamos nuestra generación de editores

se está agotando

Libros del Asteroide arrancó con unas leyes gravitacionales severas: una única colección y muy reconocible, pocos libros (10 al año; hoy son 18) y no publicar títulos que no tuvieran al menos 10 años de antigüedad. “Hace una década el sector iba a por el libro de moda, muy reciente, trabajaba poco grandes obras o autores olvidados; eso lo cambó radicalmente nuestra generación, la de Minúscula, Sajalín o Impedimenta, Nórdica, Periférica, Sexto Piso… Hoy ya es un caladero que se está agotando también”, analiza Solano. Ello le ha llevado paulatinamente a abrirse a diversos géneros como la no ficción (en 2007), la narrativa extranjera contemporánea (2009) y también la narrativa castellana actual desde el año pasado (Marcos Ordóñez, Eduardo Halfon…), por donde hará crecer Asteroide: “Ahora tenemos recursos suficientes para localizar esos textos en castellano y empujarlos; pero nunca sobrepasaremos los 24 títulos al año: no quiere perder el control de lo que entra en el catálogo, el cuidado de la producción y la traducción y la promoción”, centra Solano.

Más que un retrato-robot de sus lectores, el editor ve nichos: “Son gente culta de clase media-alta, profesores de instituto y también algunos modernillos, de los que leen Rock de Luxe”, enumera, consciente de que con las propuestas de su catálogo se dirigen a un público exigente: “Si bajamos nivel perderíamos lectores; el catálogo, la marca, ha de ser fuerte para proteger a los escritores de salida, para que la gente compre diciendo: ‘A ver, lo último que ha sacado Libros del Asteroide’”.

El enemigo de la lectura no es el precio; los 20 euros hoy no son nada, lo que a la gente le cuesta es dedicar 20 horas a la lectura: por eso has de atraparle con una gran historia

Esa línea, ya fundacional, no ha hecho más que reforzarse una década después fruto de crisis y cambios: “Se lanza mucho libro de siete, pero hoy han de ser de nueve para ser publicados: han de tener mucha calidad para competir en el segmento del ocio frente a los smartphones, las tabletas o los 40 canales de tele, la última tentación para tumbarte en el sofá es el libro; a la tableta sólo la ganas con calidad literaria; si el libro no es muy bueno, mejor no publicarlo… Cada vez trabajo más así”, confiesa. Por supuesto, el enemigo de la lectura, cree, no es el precio: “Los 20 euros hoy no son nada, lo que a la gente le cuesta es dedicar 20 horas a la lectura: por eso has de atraparle”. Y la clave, tan elemental como difícil: “Hay que ofrecer buena literatura, que no es sinónimo de literatura difícil. ¿Dickens, Galdós, Roth o incluso Proust son difíciles? En nuestros libros lo importante es que haya siempre una historia y que por ahí pase la vida”, resume.

Libros del Asteroide ha sobrevivido en la peor década del sector editorial, resistiendo “tres ciclones”, como los define Solano: “El primero es el de la crisis, que ha afectado a la clase media, que es la que más lee, porque ni la clase baja ni los ricos leen; luego está la piratería rampante, pero confío que, amén de soluciones jurídicas, lo que ofrece la tableta es tan potente que cada vez más la lectura es lo último que querrás hacer con ella; me preocupa más el tercero, la competencia por el tiempo del ocio que teles, tabletas, móviles y redes sociales fagocitan y contra lo que el libro ha de ser alternativa”.

Más que la crisis o la piratería, me preocupa la competencia por el tiempo del ocio que teles, tabletas, móviles y redes sociales fagocitan y con la que ha de competir el libro

Ante un espacio sideral así y un proceso de concentración editorial, Libros del Asteroide se blindó creando Contexto en 2008 junto a las también independientes Impedimenta, Nórdica, Periférica y Sexto Piso, con las que comparte estrategias de promoción y distribución de sus catálogos. “Las fusiones de grandes grupos, que ahora se dan cuenta de que hay que dar continuidad a los que eligen los libros, provocan huecos que explican la proliferación de sellos independientes pequeños y por ello debería haber más iniciativas como la de Contexto porque han de coger músculo”, opina. “Hay proyectos de editoriales pequeñas muy valiosos que requerirían más ayuda, pero para ello se requiere generosidad por todas las partes: si vas con la sospecha de que te levantan la cartera, estas operaciones nunca funcionan”, reflexiona. Y lanza: “Aquí la pena es que en el sector editorial español nos falta alguien como Gallimard: un sello potente que adquiera de pequeños pero respetando su marca”.

Solano enmarca esa ausencia de gallimard españoles con la que cree que es “una clara falta de ambición literaria en determinados líderes editoriales: si tanto les gusta el mundo del libro, que compren otros sellos pequeños y que potencien su proyecto”. También opina que será difícil la sustitución del fallecido José Manuel Lara Bosch, presiente del grupo Planeta. “El sector necesita un tipo de personalidades que puedan tener el móvil del presidente del Gobierno”.

En el sector editorial español nos falta alguien como Gallimard: un sello potente que adquiera de pequeños pero respetando su marca;  también falta ambición en los líderes editoriales

En otro espacio-tiempo de la galaxia editorial, el fundador de Libros del Asteroide cree, contrariamente a otros apocalípticos, que la eclosión de librerías independientes “es buena” y que “las nuevas se acabarán comiendo a la antiguas : el sector está muy tocado y si llegan con gracia y empuje ocuparán las cuotas de las que ya hay; detecto que hay renovación y es que es efectiva”. Y cita los casos de Los portadores de sueños (Zaragoza), Tipos infames (Madrid) o Casa Usher, L’impossible y La Calders (Barcelona). Admite un interés explícito en esa tipología de tiendas: “Nuestro catálogo necesita de libreros donde la parte cultural sea tan importante como la comercial”. La explicación: uno de cada tres títulos que vende Libros del Asteroide (con una ratio de unos 1.500 ejemplares vendidos de medio por título “así, en general, empatamos”) responde a su fondo editorial: “Es la prueba de que si haces libros de calidad, tres años después sigues vendiéndolos perfectamente”. Como muestra, la colección especial del décimo aniversario, en tapa dura, recuperando títulos emblemáticos de cada año: la Mitford y Chaves Nogales; En lugar seguro, de Wallace Stegner…

Otro de los libros-homenaje, Robertson Davies, con 25.000 ejemplares de su El quinto en discordia, es el long-seller de la casa, si bien el de ventas más concentrado es Canciones de amor a quemarropa, de Nickolas Butler: 9.000 en seis meses. ¿Y el injustamente clandestino? “Roscoe, negocios de amor y de guerra, de William Kennedy”. Ya se sabe, el azar… “De azar, nada, esto de editar no va de boletos ni de ludopatías con anticipos salvajes apostando a la carta de un autor a ver si te salva la temporada… ¿O es que no sabemos qué editamos? El único punto de azar depende del alma de los lectores: sólo ellos saben lo que buscan”. O algún sagaz editor.