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Grup 62: ‘eppur si muove’

El conglomerado editorial se reivindica como motor cultural catalán tras estabilizar su situación económica

La escritora Harper Lee junto al actor Gregory Peck, que protagonizaría la versión cinematográfica de su libro 'Matar a un ruiseñor'
La escritora Harper Lee junto al actor Gregory Peck, que protagonizaría la versión cinematográfica de su libro 'Matar a un ruiseñor'

Grup 62, el primer conglomerado editorial en lengua catalana, ha sufrido un particular calvario en la generalizada travesía del desierto que aún cruza el sector. A la situación casi de quiebra que vivió en 2006 y que comportó la entrada en el accionariado del Grupo Planeta y del Grup Enciclopèdia Catalana, no hace ni dos años padeció otro delicado bache económico. Y pespunteado por todos los males posibles: pugnas entre los hasta entonces accionistas paritarios tras la retirada de La Caixa; marcha de editores carismáticos (Eugènia Broggi, Berta Bruna, Ester Pujol…), pérdida de la capacidad de ser cantera de autores en favor de los nuevos sellos independientes, retirada como editores de al menos cuatro premios (Documenta, Pin i Soler, Lectors de L’Odissea y Roc Boronat)… Y quizá lo peor, visto desde la calle: la imagen de que la entrada del mayor conglomerado de la edición española en su seno estaba fagocitando su personalidad y catalanidad, que se traducía, en lo literario, en una notable presencia de las versiones de lo que lanzaban los sellos del Grupo Planeta en castellano; y en lo material, en la absorción de departamentos de administración y gerencia (hace seis meses desapareció la figura del director general, cargo que ocupó Xavier Mallafré) y la consiguiente reducción de personal. La foto que lo resumía todo era de marzo de 2013, cuando Grup 62 abandonó su local en el Raval de Barcelona y se mudó parcialmente al edificio corporativo de Planeta, en la antigua sede de Banca Catalana, un traslado que, tras un paso previo de sólo los editores a unas oficinas de la calle Pedro i Pons, concluirá con el salto también de éstos este próximo julio.

“Grup 62 está hoy estabilizado, consolidado y con un equilibro presupuestario razonable por lo que iniciamos una etapa de reafirmación y relanzamiento del proyecto con el objetivo de mantener el papel de motor de la cultura que puede hacer y que necesita una propuesta de esta potencia”, aseguró ayer Josep Ramoneda, presidente del consejo de administración de Grup 62 desde febrero del año pasado tras la muerte del emblemático editor Josep Maria Castellet, en un novedoso balance de final de temporada, muy consciente de la imagen que ha ido desprendiendo durante su vía crucis el más carismático de los sellos editoriales catalanes.

Bajo el lema “Un proyecto editorial completo, diverso y competitivo”, al lado del director editorial del grupo, Emili Rosales, y acompañado por media docena de editores de la casa, Ramoneda aprovechó el primer resquicio posible (el segundo año de una cifras de negocio un poco mejores que no se especificaron) para no dejar ni un flanco sin respuesta clara. Con la fuerza de saber que Grup 62 acapara aún hoy el 37% de las ventas de libros en catalán y ofrece anualmente unos 400 títulos nuevos al año (la mitad, de infantil y juvenil, con el sello Estrella Polar como buque insignia), Ramoneda citó como grandes objetivos la “fidelización y consolidación de autores catalanes” que ya forman parte de un catálogo con 12.000 títulos vivos como la necesidad de “encontrar nuevas voces; ese es un campo estratégico”, así como la voluntad de inserir Grup 62 “en los debates políticos y culturales de Cataluña”.

El escritor Jaume Cabré. ampliar foto
El escritor Jaume Cabré.

En esa línea, tras referirse en diversas ocasiones a “la fidelidad a los orígenes fundacionales de Edicions 62”, el presidente del grupo aseguró que en esta nueva etapa se reforzará la presencia del conglomerado en fundaciones culturales (está ya en las de Pla, Rodoreda o Espriu, entre otras). Y siempre, todo, “sin rebajar nunca la exigencia en una época de predominio de la cultura de la prisa y del impacto por encima de los perdurable; no hemos de dejarnos arrastrar por ello o por la falta de calidad”, apuntó como colofón de un ideario que, entre líneas, podría leerse como un refuerzo de la personalidad fundacional de Grup 62 ante Planeta. Una muestra de la voluntad de buscar esa calidad estaría en el remozado consejo editorial, formado ahora por Carme Riera, Borja de Riquer, Vicenç Villatoro y los propios Rosales y Ramoneda.

“Las tensiones han pasado: la relación está consolidada y las funciones, muy acordadas ya”, apunta el presidente de Grup 62 sobre la relación ahora entre los socios de la entidad: Enciclopèdia Catalana y Planeta. A ello ha contribuido la estabilidad accionarial entre ambos: tras diversas operaciones, Grupo Planeta ostenta el 78% del accionariado frente a la reducción hasta el 21% de la participación de Enciclopèdia, mientras el 1% restante está en manos de accionistas minoritarios. La división en funciones también es diáfana: Enciclopèdia lleva la logística a partir de la distribuidora Àgora Llibres, así como la comercialización de obras de referencia; Planeta, la gestión económica y administrativa, todo lo referente a la comercialización en librerías y la adaptación tecnológica.

El sello publica unos 400 títulos al año y acapara el 37% de las ventas de libros en catalán

Los renovados ímpetus se traducirán en breve en títulos en las librerías: antes de que acabe el verano aparecerán las novelas Vés i aposta un sentinella, de Harper Lee (Edicions 62) y la cuarta entrega de Millenium, la continuación de la obra de Stieg Larsson por David Lagercrantz (Columna), a priori dos auténticos fenómenos globales. Y ya para la rentrée, a partir de septiembre, Puresa, la nueva novela de Jonathan Franzen (Edicions 62), la primera obra puramente de ficción del periodista Rafel Nadal, La maledicció dels Palmisano, y Córrer per ser lliures, de la deportista Núria Picas (también en Columna, que se abre al ensayo); una edición del Llibre de les Bèsties, de Ramon Llull, con ilustraciones de Perico Pastor (Proa); Els ponts trencants, del expolítico del PP Manuel Milián Mestre (Pòrtic); la continuación de la obra completa de Josep Carner y, la edición, en tres volúmenes, de la de Joan Maragall, y el relato infantil En Pere i el bosc, de Jaume Cabré, en Estrella Polar, el sello de mayor cuota de mercado de todo el ámbito editorial en catalán. Eppur si muove.