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CRISIS EN CONVERGÈNCIA Y UNIÓ

Mas da tres días a Duran para que decida si apoya la independencia

Josep Rull expresa la posición inamovible de Convergència a favor de la independencia

Artur Mas, en un acto público este lunes.

Convergència Democràtica, el partido de Artur Mas, se ha puesto a trabajar para aprovechar la división de Unió Democràtica, que desde la consulta del domingo ha quedado partida entre independentistas y no independentistas. La ajustada victoria del sector de Josep Antoni Duran Lleida, que avala poner coto a la hoja de ruta soberanista, dio alas ayer a Convergència para dar un ultimátum a Duran: le pidió que en tres días decida si apoya el plan indepentista para ir juntos a las elecciones.

El presidente catalán, Artur Mas, considera que su apuesta independentista solo puede resultar vencedora si sus socios de Unió Democràtica (UDC) abrazan sin titubeos sus tesis. Si no lo hacen no pueden compartir candidatura. El coordinador general de Convergència y mano derecha de Mas en el partido, Josep Rull, verbalizó ayer esta tesis después de reunirse con el secretario general de Unió, Ramon Espadaler. “Le hemos pedido a Unió que, con carácter inminente responda si quieren ir juntos a las elecciones del 27-S, a las que acudiremos con un programa claro y explícito a favor de la independencia”, dijo Rull, quien añadió que este punto es “innegociable”. Por “inmediato” Rull habló de un plazo de “dos o tres días”. En cualquier caso, el próximo sábado Mas comenzará una campaña a favor de la independencia, cuente o no con el apoyo de sus socios tradicionales de Unió.

El ultimátum de Convergència llega después de que Duran haya conseguido una ajustada victoria en la consulta interna que Unió celebró el pasado fin de semana. Por un margen de apenas cuatro puntos entre el sí y el no —solo 95 votos sobre más de 2.600— la militancia de Unió avaló las tesis de Duran en el sentido de que Cataluña solo puede asumir “la plena soberanía” si es de forma legal, dialogada con el Estado, dentro de la Unión Europea y abandonando cualquier intento de declaración unilateral de independencia. Para Convergència estos condicionantes suponen un rechazo de facto a la hoja de ruta que Artur Mas pactó con el líder de ERC, Oriol Junqueras, y con las principales entidades independentistas.

 División

 Horas antes del anuncio de Josep Rull la reunión que celebró la dirección de Unió reflejó el clima de división que vive el partido. Ante la falta de entendimiento de las dos corrientes internas se impuso una votación para decidir los pasos a seguir a partir de ahora. 19 miembros apoyaron la propuesta de Duran de abrir una negociación con Convergència para acordar un plan soberanista que no hable explícitamente de secesión y que deje claro que respetará la legalidad en todo momento. Los otros ocho miembros de la dirección se desmarcaron y exigieron alinearse con Convergència y ERC en el plan secesionista como está previsto este momento.

Espadaler hizo valer su ajustada victoria y aseguró sentirse plenamente legitimado para entablar una negociación con sus socios de Convergència para moderar el plan soberanista. El dirigente indicó que iniciará negociaciones con CDC sin pretender romper con el socio de federación. “Convergència es con quien formamos y queremos seguir formando federación”, reiteró. Fue críptico sobre si Unió puede mantenerse en el Gobierno catalán. “Si el presidente cree que no podemos hacer el debate estando en el Gobierno nuestros cargos están a su disposición”, añadió.

Por su parte, el líder del sector independentista de Unió, Antoni Castellà, sigue reivindicando una suerte de victoria moral de los partidarios de la independencia. Tanto es así que iniciará por su cuenta negociaciones con CDC, ERC y las entidades soberanistas para tratar de sumar a UDC a la hoja de ruta que están elaborando para el 27-S.

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