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Las elecciones municipales borran al PP catalán del mapa

El PP solo retiene la alcaldía de Pontons tras perder las de Badalona y Castelldefels

El Partido Popular obtuvo en 2011 el mayor éxito de su historia en unas elecciones municipales en Cataluña y en solo cuatro años ha dilapidado su botín. Los populares lograron entonces siete alcaldías y ahora, en el mandato que empieza este sábado, solo han conseguido retener la de Pontons, un pequeño municipio de la provincia de Barcelona gobernado por Lluís Fernando Caldentey desde hace años.

La alianza de los partidos de izquierda ha comportado que Xavier García Albiol pierda la vara y se quede como jefe de la oposición en Badalona. No solo él: el popular Manu Reyes también tendrá que ceder la de Castelldefels tras el acuerdo firmado por el PSC, Movem Castelldefels, Esquerra y Castelldefels si pot, una candidatura que creó un partido instrumental y que no goza del apoyo de Podemos.

La situación del PP es dramática: no solo ha sufrido un desplome en el número de votos que lo sitúan a los niveles de 1991 sino que, además, tampoco es decisivo en la constitución de ningún Consistorio. Borrado del mapa municipal, por el impulso de Ciutadans, al PP le quedó el consuelo de las amargas victoria de Badalona -la joya de la corona- y de Castelldefels. Los dos alcaldes ganaron claramente las elecciones pero no con fuerza suficiente para retener las alcaldías. Dolors Sabater, candidata de Guanyem Badalona, asumirá el cargo de primer edil gracias al apoyo de PSC, Esquerra e Iniciativa. Albiol ha tachado la alianza de un pacto de perdedores y ha lamentado que la ley actual no consagre que la lista más votada acceda a la alcaldía.

La ecosocialista Candela López sustituirá a Reyes en Castelldefels; en 2017 el cargo lo asumirá la socialista María Miranda

Algo similar le ha ocurrido a Reyes: sumó ocho concejales pero lejos también de los 13 de la mayoría absoluta. El día después de las elecciones ya insinuó que podría formarse "un bloque antiPP para echarnos". Tras dos semanas de negociaciones, los concejales del PSC y Movem -cuatro cada uno-, ERC -tres- y Castelldefels si pot -dos-, han cerrado el acuerdo. El 24-M arrojó casi un empate técnico (59 votos de diferencia) entre el PSC y Movem y el pacto estipula el reparto de la alcaldía: la ecosocialista Candela López, ya concejal en el último mandato, tendrá la vara de alcalde los dos primeros años y la socialista María Miranda los dos últimos.

Los cuatro partidos han emitido un comunicado en el que afirman que su intención es asegurar a "gobernabilidad" de Castelldefels, garantizando la "diversidad, pluralidad y estabilidad". El acuerdo programático se sustenta en varios ejes: la recuperación económica y la lucha contra el paro; la dignidad y la justicia social, la defensa de la sanidad y la educación públicas y el trabajo para garantizar la vivienda y los suministros básicos. "Y así mismo que el municipio, como estructura de Estado que es, participe activamente en la defensa del derecho a decidir del pueblo catalán", sostienen. Reyes, que apostó por la bajada del IBI como propuesta estrella de su campaña electoral, se había opuesto radicalmente a la consulta soberanista y defendió que se hiciera una para saber si los padres querían escolarizar a sus hijos en castellano porque, según dijo, a los niños se les prohíbe hablar en ese idioma en el patio.

Seguidores de García Albiol han convocado una concentración de apoyo al concejal popular

La dirección popular ha encajado con disgusto los pactos de la izquierda. "(los socialistas) Harán alcaldesa a la izquierda independentista más radical que va a colgar la estelada dentro de dos días", afirmó esta semana la líder popular, Alicia Sánchez-Camacho, que hoy no tiene previsto acudir a Badalona a dar apoyo a García-Albiol. Sin embargo, sus fieles tienen previsto celebrar una concentración de apoyo al popular ante la sede municipal para denunciar lo que consideran una injusticia: que deba de abandonar el cargo. Albiol culpa al PSC de su salida pero, como dijo el socialista Jodi Serra, su partido no iba a colaborar en mantener a un alcalde "racista" en su ciudad.

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