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El pacto entre PP y C’s en la Asamblea acerca a Cifuentes al Gobierno

El acuerdo entre Cifuentes y Aguado en la composición de la Mesa del Parlamento regional refuerza las opciones de la candidata del PP de ser investida presidenta de Madrid

El pacto entre PP y Ciudadanos en la Asamblea acerca a Cifuentes al Gobierno Ver fotogalería
Un funcionario retira la placa de Ignacio González en su escaño de la Asamblea.

Cristina Cifuentes ha reforzado sus opciones para ser investida presidenta de la Comunidad. El Partido Popular se garantizó la presidencia de la Asamblea de Madrid y Ciudadanos la vicepresidencia primera de la Mesa del Parlamento regional, órgano de control donde por sí solo no tenía garantizado un asiento. Las demás formaciones interpretaron este acuerdo como el paso previo al nombramiento de Cifuentes como presidenta regional. La candidata del PP, que logró 48 escaños en las elecciones del 24 de mayo, necesita el apoyo de los 17 escaños del partido de Albert Rivera para ser elegida.

El PP y Ciudadanos acordaron además un calendario de reuniones de trabajo para avanzar en las condiciones del apoyo a la investidura de Cifuentes. Los encuentros serán dos días por semana (miércoles y viernes). El optimismo en la sede del PP es tal que distintos responsables del partido no descartaban anoche que Cifuentes tuviera garantizada la investidura la próxima semana “o incluso en esta”.

Cuatro votaciones para elegir la Mesa de la Asamblea

  • La constitución de la Asamblea comienza a las 12.00 con la designación de la Mesa de Edad, que dirigirá las cuatro votaciones para elegir a los miembros de la Mesa del Parlamento y presidirá el diputado electo de mayor edad, Juan Van-Halen (70 años). Se trata de la X legislatura desde la restauración de la democracia.
  • El presidente de la Asamblea será el primer puesto que se elija. Como todas las votaciones, será secreta. Si no es elegido por mayoría absoluta, lo será en una segunda votación por mayoría simple.
  • Los vicepresidentes primero, segundo y tercero se votarán en el siguiente turno. La tercera votación determinará los secretarios primero y segundo. La cuarta y última votación decidirá el secretario tercero.

El resultado de las negociaciones fue mejor del esperado por el círculo de Cifuentes, sobre todo después de que Ciudadanos amenazase con “no sentarse” ayer si Salvador Victoria y Lucía Figar no dimitían. La renuncia del consejero de Presidencia, portavoz y número dos de Ignacio González en el Ejecutivo autonómico y de la consejera de Educación dos días después de ser imputados en la trama Púnica fue muy valorada por la dirección de Ciudadanos. “El PP ha salvado el primer punto de partido”, señaló el jueves pasado el portavoz adjunto de Ciudadanos en Madrid, Pedro Núñez Morgades, con la dimisión de Figar todavía caliente.

Ciudadanos observa con preocupación la posibilidad de que surjan más casos de corrupción en el partido que ganó las elecciones. Sin embargo, tanto Aguado como el líder nacional de la formación, Albert Rivera, siempre dejan fuera de sus críticas a Cifuentes, y subrayan que la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, es la autora intelectual de la lista autonómica. Rivera, que mantiene una buena relación con Cifuentes, quien declaró en una entrevista en este periódico que le “gustaría que estuviera en el PP”, da margen a la candidata para que emprenda la renovación del PP madrileño. Su investidura como presidenta le otorgaría el poder institucional del que ahora carece y aumentaría sus opciones en el frente interno del PP. Aun así, la previsión es que no haya gestora en el Partido Popular de Madrid y que el congreso en que se decida la presidencia regional del partido no sea hasta después de las elecciones generales de noviembre y del congreso nacional del PP que se celebrará a continuación.

Mientras la satisfacción cundía en el PP, el acuerdo con Ciudadanos corroboró los malos presagios de algunos dirigentes del PSOE, que desde los contactos de la semana pasada con el partido de Albert Rivera —los primeros de manera formal tras los comicios de finales de mayo— no hacían distinciones entre PP y Ciudadanos. “Son la marca blanca del Partido Popular, su política fiscal parece de FAES”, coincidían distintos altos cargos del socialismo madrileño.

El candidato regional de Ciudadanos, Ignacio Aguado, destacó que con el acuerdo alcanzado ayer se logra uno de los principales objetivos de su partido, que es el “reparto proporcional en la Mesa de la Asamblea”. Como ya adelantó EL PAÍS, la Mesa, formada por siete componentes —la presidencia, tres vicepresidencias y tres secretarías— quedará compuesta por tres miembros del PP, dos del PSOE, uno de Podemos y uno de Ciudadanos, que lo ha logrado, precisamente, gracias a la cesión de un puesto de los cuatro a los que tenía derecho el PP por ser el partido más votado y por el formato con que se elige la Mesa.

La principal consecuencia de este reparto es que el Partido Popular perderá la capacidad de veto, y por tanto el control absoluto con que ha manejado la Cámara autonómica los últimos 20 años, el tiempo que lleva gobernando la Comunidad.

El PP lleva cinco legislaturas imponiendo su mayoría en la Mesa, donde ha contado los últimos cuatro años con cuatro de los siete miembros que la componen, mientras PSOE, IU y UPyD tenían un representante cada uno. En caso de empate, el presidente de la Mesa, del PP, tenía capacidad de veto.

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