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ANÁLISIS

Calatravismo político

Más que a explicar, Manuel Bustos ha venido a explicarse. Pero lo suyo es imposible de justificar. Ha sido el alcalde de Sabadell (ser el alcalde no es lo mismo que ser alcalde) durante esos años de poder absoluto del socialismo catalán que transcurren entre la transición y la corrupción, y así el ahora exalcalde recoge de ambas partes. Lo suyo es el caso Mercurio, el cual le ha valido la inhabilitación temporal para los cargos públicos, un multazo de 60.000 euros y la condena a un año y cuatro meses de prisión por tráfico de influencias. Manuel Bustos Garrrido, 54 años y un mes, afiliado al PSC desde los 15 y sobrino de Melquíades Garrido, presidente del Gremio de Constructores de Sabadell. Polo blanco y americana, peinado a la antigua, con cierto aire de mafioso de extrarradio, como en Los Soprano.

Pero para entender a Manuel Bustos hay que fijarse en su hermano menor Francisco Bustos, ex concejal de Espacio Público, que ha comparecido inmediatamente antes que él. Guapo de rumba, ha llegado en mangas de camisa blanca y ha apuntado las preguntas que le hacían en un bloc del partido. Los dos hermanos están suspendidos de militancia (los comparecientes socialistas de la semana pasada, los del caso Pretoria, están expulsados). Manuel empezó siendo conserje de instituto y Francisco mosso d'esquadra. Las letras y las armas, en esto consiste la igualdad de oportunidades entre las clases populares. También son el equivalente de clase al clan familiar y amigante (mezcla de amigo y mangante, que diría el profesor Emilio Lledó) formado por los Pujol, Prenafeta, Alavedra & Asociados. La diferencia es que a los mafiosos de verdad se les respeta, y eso se ha notado, y mucho, en la sesión de este lunes. El atrevimiento que se tiene en la comisión ante los Bustos se convierte en cobardía ante los otros.

No es que lo Bustos sean unos santos. Al contrario, hasta en el sumario judicial pone que se han comportado como “una banda de subasteros con la contratación pública”. Y el portavoz de ICV-EUiA, Joan Mena, que también es concejal en el ayuntamiento de Sabadell (es decir, del grupo político que llevó a los tribunales el caso Mercurio), les ha acusado este lunes de convertir el PSC en una agencia de colocación. “Una cosa es la política de proximidad y otra la colocación de proximidad”, ha concluido. A Manuel Bustos se le ha echado en cara asimismo pagar con fondos de la Federación de Municipios de Cataluña unas bambas para su hijo, una mariscada en el Cangrejo Loco (que es un Botafumeiro para pobres) o el fiestón de cuando cumplió los 50. El exalcalde ha querido quitarle importancia a todo eso alegando que se trataba de cuatro o cinco facturas que se le habían colado sin darse cuenta. “Un error sin importancia”, ha dicho. Entonces el diputado de C's Carlos Carrizosa ha precisado que pueden contarse hasta 29 recibos de ese tipo. Aun así, el exalcalde ha insistido en que dicha cifra, repartida entre los 1.000 días que estuvo de presidente de la FMC, resulta anecdótica. El caso es que, si se calcula en días, sale a una al mes (la cuota golfa). En porcentaje, da el 3% (la cuota corrupta).

Ha sido la diputada de la CUP Isabel Vallet quien le ha preguntado a Francisco Bustos por el famoso “estilo Bustos” de hacer las cosas. En su respuesta se ha entendido todo: “Sí. Es el estilo de la proximidad. Es un estilo muy bueno para mí”, ha dicho el hermano del exalcalde. Sólo otro Paco y otro Manuel hermanos han alcanzado más fama en la Barcelona del trapicheo y de las marisquerías de barrio, los hermanos Calatrava.