Día negro para el transporte público por sendas averías en Rodalies y metro

Adif acusa a su proveedor informático del último caos de Rodalies El pasado mes de abril sufrió dos incidencias que también dejaron sin servicio a toda la red

Pasajeros en la estación de Sants de Barcelona.
Pasajeros en la estación de Sants de Barcelona.ALBERT GARCIA

Una nueva avería informática volvió ayer a inutilizar el centro de control de tráfico ferroviario de Barcelona de Adif y complicó la circulación de unos 200 trenes de corta y media distancia, básicamente en Barcelona. Renfe cifró en 80.000 pasajeros los afectados por las cancelaciones y los retrasos de circulaciones producidas en hora punta, entre las seis y las nueve de la mañana. El incidente volvió a tensar las relaciones entre el Gobierno central y el de la Generalitat. Por la tarde, fue un problema en el centro de control de las líneas L9 y L10 del metro el que dejó sin servicio durante horas a sus doce estaciones.

Una nueva avería acabó ayer de despertar a miles de usuarios habituales de Renfe a su llegada a las estaciones que usan a diario para desplazarse. A las seis de la mañana se detectó un error informático en el centro de control de tráfico centralizado que controla la circulación de la red de corta y media distancia de Barcelona, Girona y parte de Tarragona y Lleida. Los trenes no podían moverse por seguridad.

El incidente, probablemente causado por archivos informáticos dañados, había inutilizado las señales semafóricas que permiten ordenar el tráfico y dar paso a cada uno de los trenes. La aplicación no se pudo recuperar de forma progresiva hasta las 7.15, después de que los técnicos fracasaran en su intento de recuperarla tanto mediante el sistema principal como con el de respaldo. A la desesperada, solo lo pudieron reencender con el de emergencia. Adif señaló que el sistema se había recuperado totalmente a las 7.45, aunque eso no sucedió hasta mucho tiempo después, de forma escalada, con una acumulación de retrasos que no fue posible laminar por completo hasta la tarde.

No era la primera vez que sucedía. En abril pasado el centro de control se colgó dos veces, una vez por un problema de suministro eléctrico y otra por un problema informático similar al de ayer. El mismo efecto dominó que la avería generó en toda la red ferroviaria se trasladó al ámbito institucional y político con una cadena de reproches ya conocida. La Generalitat responsabilizó al Ministerio de Fomento de la enésima avería en Rodalies. La operadora Renfe cargó contra Adif, la responsable de la infraestructura ferroviaria. Y Adif decidió señalar a Telvent —la sociedad adquirida por Schneider Electric que da el suministro informático al centro de control desde el año 2000 y que en diciembre renovó el contrato—, a la que abrió un expediente informativo que podría acabar en sanción y anunció que ha iniciado los trabajos para renovar toda la tecnología del centro de control.

Gonzalo Ferre (d), presidente de Adif, tras la reunión con el consejero Santi Vila.
Gonzalo Ferre (d), presidente de Adif, tras la reunión con el consejero Santi Vila.Albert Garcia

La ministra de Fomento, Ana Pastor, llegó a decir que “con toda seguridad” se rescindirá el contrato con Telvent. Otras fuentes del Gobierno señalaron que ya desde el pasado mes de abril se estaba preparando un cambio ordenado de proveedor, sin esperar a la finalización del actual contrato, que expira a finales de este año. Fuentes de Schneider aseguraron que tienen intención de seguir con el contrato e incluso de participar en próximos concursos y negaron que exista ningún proceso de sustitución.

El nuevo incidente provocó que el presidente de Adif, Gonzalo Ferre, se desplazara hasta Barcelona para dar explicaciones al Gobierno catalán y a los medios de comunicación y para pedirlas a Telvent. “Se les ha leído la cartilla”, explicó un portavoz de la compañía pública. Antes de ver a los tecnólogos, Ferre se había reunido con el consejero de Territorio de la Generalitat, en un encuentro en el que tuvo que reconocer que se estaba ofreciendo un “servicio fatal”. Lo que Santi Vila calificó de encuentro “tenso”, el presidente de Adif lo dejó en “cordial”.

En el metro y en el AVE

En la lógica de las tensiones y de la dialéctica política que marcan siempre los problemas relacionados con el estado de las infraestructuras estatales en Cataluña, el miembro del Gobierno autonómico amenazó que, si “en pocos días” no obtiene una respuesta solvente de lo sucedido y una solución, “exigirá el traspaso completo del servicio”. Se refería a la posibilidad de que la Generalitat sea el titular también de la gestión de la infraestructura (que realiza Adif) y no solo la del servicio (que presta Renfe), como sucede actualmente. Ya aquel traspaso llevó años de negociaciones entre las administraciones central y autonómica.

Vila comparó la “nueva crisis de Rodalies” con el nivel de “excelencia” de los servicios metropolitanos ferroviarios, en referencia a la red de Ferrocarrils de la Generalitat y del metro. La casualidad quiso ser especialmente cruel con las palabras del consejero. Pocas horas después, a las 15.09, el que se bloqueaba era el sistema del centro de control de las líneas L9 y L10, cuya infraestructura depende de la Generalitat. Sus doce estaciones se quedaron sin servicio y unas trescientas personas tuvieron que ser rescatadas de siete trenes atrapados en los túneles. Tres horas después se recuperaba la mitad de las estaciones y a las 19.39 se daba por resuelta la incidencia.

No fue ayer una gran jornada para el transporte público. Al mediodía la avería uno de los trenes de alta velocidad que une Marsella y Madrid sufrió una avería mecánica a 400 metros de la estación de Sants que dejó atrapados a 219 pasajeros. Los viajeros, después de estar una hora y media encerrados en el interior de los vagones, fueron evacuados mediante pasarelas con un convoy aparcado en paralelo. A la jornada negra en el transporte público se añadió el choque de un autobús de la línea 7 que colisionó con un turismo en en la Gran Vía de Barcelona. Cuarenta viajeros tuvieron que ser evacuados.

Sobre la firma

Dani Cordero

Dani Cordero es redactor de economía en EL PAÍS, responsable del área de industria y automoción. Licenciado en Periodismo por la Universitat Ramon Llull, ha trabajado para distintos medios de comunicación como Expansión, El Mundo y Ara, entre otros, siempre desde Barcelona.

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