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Ballesteros se encomienda a los Juegos del Mediterráneo de 2017

El alcalde de Tarragona aspira a revalidar el mandato con el proyecto deportivo y el de la reforma de la fachada marítima

Josep Felix Ballesteros, alcalde de Tarragona.
Josep Felix Ballesteros, alcalde de Tarragona.

El socialista Josep Fèlix Ballesteros, alcalde de Tarragona, aspira a ganar las elecciones por tercera vez. El socialista, que alude en los videos a la “Tarragona positiva”, alardea del proyecto de los Juegos Mediterráneos de 2017 y el de la reforma de la fachada marítima. En frente, Albert Abelló (CiU), expresidente de la Cámara de Comercio, ofrece una imagen de cambio para arrebatar la vara al socialista. El PP apuesta por una campaña contra la inmigración y Esquerra quiere recuperar la representación que perdió en hace cuatro años.

En 2011, Ballesteros logró 12 ediles (17.000 votos) y superó en 8.000 sufragios a cada uno de sus inmediatos perseguidores. Separados tan solo por tres papeletas, CiU y PP lograron cada uno siete concejales. Con un población de 132.000 personas y una tasa de paro encallada en los 11.000 desempleados, Ballesteros presume de Juegos y fachada marítima pero tiene piedras en su mochila: la peor son los 30 millones de euros enterrados en un inservible párking en la Part Alta o las interminables obras (más de cinco años) del edificio del Mercat Central.

Abelló, el candidato de CiU, se ha afanado en aparentar una imagen de dinamismo y cambio. Bajo el lema Tarragona rock'n'roll, Abelló clamó el día de su presentación: “Ya basta de vender humo”. No acudió a ese acto Artur Mas cuando sí lo hizo con otros dos candidatos de la zona: el imputado Josep Poblet (Vila-seca) y Carles Pellicer (Reus). Abelló, que es independiente, se impuso a Victoria Forns en la pugna por encabezar la lista. Quiso ir con pie firme pero trastabilló cuando la Junta Electoral le obligó a retirar un álbum que había repartido entre las escuelas por estar lleno de propaganda electoral. Abelló promete conseguir un millón de pernoctaciones de turistas antes de cuatro años.

También ha sido controvertida la estrategia del popular Alejandro Fernández sobre todo cuando se descubrió que había copiado una campaña del exalcalde Joan Miquel Nadal (CiU). “Soy más nadalista que ningún otro candidato”, declaró. Tras cosechar en 2011 el 20,5% de votos, Fernández ha marcado perfil propio este mandato y pedir un censo de mendigos para poder expulsarlos de la ciudad. En esta campaña, ha exigido condiciones para que los inmigrantes accedan a los servicios sociales: un contrato de integración, con exámenes de castellano o catalán, y un test para que acrediten conocer sus deberes y derechos.

La ecosocialista Arga Sentís acude al 24-M con el objetivo de revalidar el el concejal que su partido recuperó en 2011. Su programa, social, se centra atacar el paro juvenil (lo calculan por encima del 50%) y declarar Tarragona ciudad libre de desahucios. ERC fue la gran perdedora hace cuatro años al quedarse sin sus dos ediles y ahora concurre junto a MES. Pau Ricomà, el candidato, no se conforma con recuperar los dos concejales. “Sería un mal resultado”, dice. La CUP, con Laia Estrada, espera recoger en las urnas los frutos del clima independentista y del trabajo realizado en colaboración con entidades sociales. El letrado Rubén Viñuales es la apuesta de Ciutadans y aspira a dar por bueno este augurio de Albert Rivera: “Ciutadans será decisivo en Tarragona".