Tanta prisa para no llegar a ningún sitio

La obra ‘El gran atasco’ cuenta la historia de una pareja que pasa su vida atrapada en un coche

Ana Cerdeiriña y Fernando Sánchez-Cabezudo en un momento de 'El gran atasco'.
Ana Cerdeiriña y Fernando Sánchez-Cabezudo en un momento de 'El gran atasco'.

Es curioso: una máquina creada para dar libertad, el coche, que finalmente enclaustra. Para los habitantes de las grandes ciudades los atascos suponen un incómodo paréntesis en la existencia, pero en esa inmovilidad también pueden pasar cosas, muchas cosas y muy delirantes si el embotellamiento es lo suficientemente grande.

Hay atascos que pueden durar meses y años... hasta décadas, como es el caso de ese en el que se ven atrapados Maya y el señor Gallardo, los protagonistas de la obra El Gran Atasco, de Mr Kubik Producciones, que se puede ver en la Sala Off del Teatro Lara durante mayo y junio. “El largo viaje de dos personas que no se movieron un solo metro”, reza el subtítulo.

La misteriosa y resuelta Maya (interpretada por Ana Cerdeiriña) es recogida por Gallardo (Fernando Sánchez-Cabezudo), un hombre gris, nervioso, torpe e inseguro que recuerda a aquellos de las comedias españolas de los sesenta; su vida en común (que será larga y fructífera: toda una vida) comienza en cuanto se quedan atascados dentro del Trabant de la época soviética en el que transcurre la historia. La compañía tuvo que viajar a Berlín para encontrar el vehículo en el mercado de segunda mano alemán. “Es un coche que tiene muchas connotaciones históricas y políticas: era el único que se podía tener en la Alemania comunista y fue el primero en pasar el Muro”, dice Fernando Sánchez-Cabezudo, director del montaje. Costó 400 euros y la idea era que no resultara familiar a los espectadores españoles para descontextualizar la acción, aunque vendría ser lo equivalente a un Seat 600, el seiscientos.

La obra forma parte de una trilogía en la que se parte de un objeto escenográfico que lastra: en este caso en coche, como fue un cubo de un metro cúbico en Metro cúbico o una oficina que se despliega como un libro pop-up en Büro. “Se trata de trabajar con un concepto visual a partir del cual se desarrolla la dramaturgia. Queremos, en este caso, meter toda la rutina de una vida en un coche. Hablamos aquí de esa contraposición de una vida acelerada y, a la vez, atascada. De cómo pasa la vida y al final solo quedan las relaciones entre la personas”.

El gran atasco, escrita por Alfredo Sanzol y los hermanos Jorge, Alberto y Fernando Sánchez-Cabezudo es una comedia romántica desde el absurdo, con Ionesco o Tati como referentes y un tono amable que podría ser el de una película de Billy Wilder. Por cierto, no tiene nada que ver, más allá del nombre, con el otro El gran atasco, un filme italiano de 1979, dirigido por Luigi Comencini, inspirado en un relato de Julio Córtazar.

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